HoverSat: El proyecto chileno que busca ayudar a encontrar la "primera luz" emitida tras el "Big Bang"

El universo guarda secretos que las leyes de la física aún no logran explicar por completo. Más allá de nuestro planeta, las respuestas a los más grandes misterios de la ciencia podrían encontrarse en los primeros instantes del cosmos, hace 13.800 millones de años, en la radiación fósil conocida como el Fondo Cósmico de Microondas o la "primera luz" del universo.

Con el objetivo de aportar a esta búsqueda, un equipo de investigadores chilenos del Centro de Astro-Ingeniería de la Universidad Católica y del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) trabaja en el proyecto HoverSat. La iniciativa busca montar un emisor de señales en un satélite espacial para ayudar a los telescopios del norte de Chile a rastrear la "primera luz" emitida tras el Big Bang.

"El estudio de las condiciones iniciales del universo podría dar claves sobre cómo comprender en definitiva la física fundamental y con ello también la naturaleza misma del universo y de nosotros mismos", afirmó a LUN Rolando Dünner, director del centro de la UC e investigador del CATA.

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El límite de los drones en Atacama

Para captar de manera precisa esta "primera luz", los telescopios de longitud de onda milimétrica del Observatorio Simons, ubicado a una hora de San Pedro de Atacama, en la Región de Antofagasta, necesitan una calibración, tal como cuando se calibra una pesa con un kilo de arroz, explicaron los científicos.

En una primera etapa, los científicos desarrollaron HoverCal, un sistema que utiliza drones para emitir una señal de referencia delante de los telescopios. Una vez que detectan estas señales, su calibración está lista para que entiendan cómo encontrar el Fondo Cósmico de Microondas.

Sin embargo, los drones no podrían volar muy lejos del telescopio, por lo que los investigadores diseñaron la siguiente etapa de la investigación. "El proyecto HoverSat es poner esta fuente, originalmente diseñada para un dron, en un satélite espacial", explicó Dünner.

¿Cómo lo harán?

En concreto, el equipo debe montar en un cubesat —o satélite-cubo— el emisor de señales junto con mecanismos estabilizadores, para luego someter el dispositivo a pruebas de radiación y de temperatura antes de ponerlo en la órbita de la Tierra.

Una vez desplegado en el espacio, los telescopios en el desierto de Atacama rastrearán la señal emitida por el satélite para conocer su respuesta, calibrar sus instrumentos y entender finalmente la señal que deben buscar en los confines del universo.

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