Columna de Mauricio Morales: "Una SECOM en la quiebra"

Por Mauricio Morales, doctor en Ciencia Política, profesor titular, Universidad de Talca-Campus Santiago.

Desde hace tiempo que el órgano encargado de diseñar las comunicaciones viene fallando. En el gobierno del presidente Boric no fueron pocos los errores atribuidos a la SECOM. Entre ellos, los problemas para comunicar correctamente la decisión de los indultos presidenciales a fines de 2022, la falta de un relato común frente al caso “Fundaciones” en 2023, la confusión de declaraciones durante el caso Monsalve en 2024 y la filtración constante de las “minutas” entregadas a las autoridades de gobierno.

La SECOM se transformó más en un escollo que en un facilitador del Ejecutivo. Pese a eso, el gobierno logró sostenerse comunicacionalmente, en buena medida, gracias al desempeño de su vocera Camila Vallejo, quien, a pesar de la SECOM y no gracias a la SECOM, pudo mantenerse en el gabinete durante todo el período, igualando el registro del emblemático Enrique Correa entre 1990 y 1994.

En la actualidad, el panorama parece repetirse. De manera difícil de entender, la SECOM diseñó el mensaje de un Estado en quiebra, lo que no solo dejó en mala posición al propio gobierno, sino que además generó malestar en el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien, justo en esos momentos, debía explicarle al país y al Congreso la decisión de elevar el precio de los combustibles y los proyectos de ley necesarios para enfrentar la crisis.

Como si esto fuera poco, la SECOM dejó en un muy mal pie a la vocera de gobierno, Mara Sedini, quien ya comienza a ser vista como una candidata para abandonar el gabinete.

¿Qué debe hacer Sedini en este contexto? Primero, la ministra debe reforzar la idea de que sus decisiones están por sobre la SECOM, pues de lo contrario el gobierno seguirá con dos comunicadores distintos, generando más conflictos internos.

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Segundo, si esto no queda claro, entonces la ministra tendrá muy poco espacio para mejorar su desempeño frente a los medios, pues si la SECOM actúa como un departamento autónomo, sus vocerías pierden sentido.

Tercero, de esta decisión depende la construcción de jerarquías dentro del gobierno. La ministra debe imponerse a los asesores presidenciales y comenzar ella a mandar políticamente.

Cuarto, esta construcción de poder interno le entregará más confianza a sí misma y también a sus colegas, que a veces se ven incómodos cuando deben aclarar las comunicaciones oficiales del propio gobierno.

Quinto, la ministra debe tener muy presente que, en su calidad de independiente, no hay ningún partido que institucionalmente la vaya a defender. Si bien el presidente Kast le dio un espaldarazo público, la presión de los partidos en un momento de crisis puede terminar con su salida del gabinete. Su puesto, claro está, es uno de los más apetecidos por los partidos que componen la coalición de gobierno.

Sexto, por lo mismo, será muy importante que la ministra aprenda rápido el ejercicio del cargo. No sirve que desaparezca de la escena pública para evitar errores, sino que debe persistir en mejorar y enfrentar a la prensa como corresponde. Sedini tiene a cargo una de las funciones más relevantes de un gobierno y no puede renunciar a cumplir su labor, por más que desde la SECOM intenten controlar sus apariciones.

Séptimo, la ministra necesita un apoyo técnico que le debiese suministrar la propia SECOM, anticipando las preguntas de los periodistas y preparando un mensaje breve pero contundente que quede como la cuña central de su intervención.

Octavo, si decide ir a los matinales, la ministra deberá arreglárselas no solo para responder las preguntas de los conductores, sino también para explotar su carisma. El gabinete del presidente Kast es uno de los más fríos desde el retorno a la democracia, por lo que se necesita un liderazgo interno que muestre mayor empatía y calidez con los gobernados.

Noveno, a la ministra también le hará bien asistir a los noticieros centrales, sin miedo y sin complejos. Es cierto que deberá enfrentar a los periodistas más duros en el ejercicio de su profesión y que de ahí casi siempre se sale herido, pero si el mensaje central es claro, eso representa una ganancia.

Décimo, Sedini no necesita de un apoyo público del presidente, pues eso denota más debilidad que fortaleza. Su tarea será, en simple, imponerse y dominar a una SECOM que se encuentra en quiebra, o que puede quebrar al propio gobierno.

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