El carguero ruso hundido frente a España en 2024 llevaba componentes de reactores nucleares para submarinos

Lo que en diciembre de 2024 pareció un hundimiento misterioso frente a las costas españolas tiene ahora una dimensión mucho más grave.

El carguero ruso Ursa Major, que se hundió el 23 de diciembre de ese año en aguas internacionales del Mediterráneo, a unos 110 kilómetros al sur de Cartagena, transportaba componentes de dos reactores nucleares similares a los utilizados en submarinos.

Así lo reveló el propio capitán del buque, según una carta del gobierno español fechada el 23 de febrero de 2026, consultada por la agencia AFP y citada por CNN.

El barco dependía del Ministerio de Defensa ruso y estaba sometido a sanciones estadounidenses. A bordo viajaban 16 personas; dos marineros nunca fueron encontrados.

El capitán aseguró que los reactores no portaban combustible nuclear, aunque el gobierno español admitió que esa información no pudo ser confirmada.

El destino oficial del buque era Vladivostok, en el extremo oriente ruso, pero tanto CNN como el diario regional La Verdad de Murcia apuntan a una hipótesis diferente: que los reactores iban camino a Corea del Norte, y que el hundimiento podría haber sido una operación militar occidental para impedirlo. La compañía propietaria del buque, en su momento, habló de un "atentado terrorista".

Lo que le da peso a esa hipótesis son las señales sísmicas. El Instituto Geográfico Nacional registró cuatro señales cerca de Cartagena aquel día que, según sus propios registros, se asemejaban a explosiones submarinas controladas, del tipo que usan los militares buzos en pruebas de medidas antiminas.

El Ministerio de Defensa español no ha hecho comentarios al respecto.

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