Fue a 50 citas médicas y todos los doctores descartaron sus síntomas, pero tenía cáncer cerebral

¿Qué pasó?

Un joven de 23 años fue diagnosticado con un cáncer cerebral incurable después de que varios médicos descartaron cualquier enfermedad, a pesar de que tuvo una serie de síntomas durante largos años. Cuando recibió el diagnóstico acertado, ya era tarde.

Es la historia de Alex Warwick, un estudiante de medicina de 23 años de Liverpool, Inglaterra, que experimentó síntomas similares a los de un derrame cerebral durante años, pero los doctores aseguraron que solo tenía estrés o ansiedad por su carrera, según reportó People.

Extraños síntomas

Hace un par de años, Warwick comenzó a sufrir fatiga extrema y le costaba quedarse despierto incluso durante los exámenes. También sufría episodios en los que un lado de la cara se le caía, similar a un miniaccidente cerebrovascular.

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"De repente me daba muchísima somnolencia. Tenía la mitad de la cara paralizada, con el párpado izquierdo caído y el lado izquierdo de la cara paralizado. No podía agarrar nada con la mano izquierda. Me sentía confundido, como si la mitad de mi cuerpo se paralizara. Intentaba aguantarlo y mantenerme despierto", declaró el joven a The Independent.

Alex visitó varios médicos, pero todos le dijeron que sufría de estrés o ansiedad universitaria. Incluso, le hicieron exámenes que no arrojaron ninguna anomalía porque "me expresaba bien y estaba en forma, así que nadie pensaría, incluso ahora, que tengo algún problema", explicó.

Más de 50 visitas médicas

El padre de Alex, Ian Warwic, contó que su hijo acudió probablemente a 50 citas médicas, por lo que dejaron de insistir.

Sin embargo, en mayo de 2025 Alex volvió a sufrir los mismos síntomas, aunque esta vez lo llevaron de urgencia al hospital. Una vez ahí, empezó a sufrir convulsiones y finalmente descubrieron que tenía un glioblastoma en grado 4, un tipo de cáncer incurable que se origina en el cerebro y la médula espinal.

Le hicieron una cirugía de emergencia y le extirparon la mayor parte del tumor. Luego, se sometió a sesiones de quimio y radioterapia, pero en diciembre de 2025 comprobaron que el cáncer se había propagado. También desarrolló la enfermedad leptomeníngea (ELM), que sucede cuando las células del cáncer se extienden al líquido cefalorraquídeo y a las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal.

"Calculo que tuve el tumor durante siete u ocho años. Bastaría con que alguien dijera que no estaba seguro de qué me pasaba y me citara para una ecografía (...) Me decepciona que esto se haya pasado por alto, pero me permite abogar para que no vuelva a suceder", cerró el joven.

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