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Exclusivo: Germán Naranjo y su declaración completa en Brasil: "No soy homofóbico, no soy racista. Creo en la humanidad completa"

Germán Andrés Naranjo Maldinoi, el empresario chileno detenido en Brasil por injurias racistas y homofóbicas contra la tripulación de un vuelo internacional de LATAM, prestó declaración ante la justicia paulista. Su intervención llega en un momento clave del proceso: este martes la jueza Fabiana Alves suspendió la investigación por racismo en su contra para determinar si es inimputable por enfermedad mental.

Naranjo está detenido desde mayo en la cárcel de Guarulhos, en las afueras de São Paulo, y enfrenta cinco imputaciones penales que en conjunto pueden significar hasta 14 años de cárcel: poner en riesgo la seguridad del transporte aéreo (dos a cinco años), realizar injurias raciales, homófobas y xenófobas (dos a cinco años), amenazar a la policía, cometer desacato y resistirse al arresto.

"Perdón al pueblo de Brasil"

Meganoticias tuvo acceso a la declaración completa del empresario. Antes de responder cualquier pregunta del tribunal, Naranjo pidió autorización para "decir dos palabras". Fueron dirigidas al país donde hoy está privado de libertad:

"Primero quiero decir, de corazón y del alma, de quien soy yo: perdón al pueblo de Brasil, a la tripulación del vuelo. Yo amo Brasil, amo a los brasileños. He viajado a Brasil treinta o cuarenta veces. Ha sido un país excepcional que me ha permitido hacer muchas cosas. Amo su diversidad."

Toda su defensa se refirió a un cuadro clínico que describió con detalle: alcoholismo, depresión y trastorno de personalidad diagnosticados hace más de una década. Está en tratamiento formal desde 2011, año en que se separó de su primera familia y comenzó, según sus propias palabras, a "refugiarse en el alcohol".

Ha estado internado en Francia (2011), en Chile (2012 y 2013 en dos oportunidades) y en la Clínica Alemana de Santiago tras un viaje a Rusia en 2025. Actualmente toma medicamentos. Estuvo once años sin beber, hasta que en abril de 2025 falleció su hermano de 40 años. "Ese día recaí", declaró.

El día del vuelo: "sabía que estaba mal"

El incidente ocurrió el 10 de mayo, Día de la Madre. Naranjo viajaba a la feria de Núremberg con conexión en São Paulo. Reconoció que ese día ya sabía que necesitaba internarse, pero decidió no comunicárselo a su familia.

Comenzó a beber en el lounge del aeropuerto de Santiago. Siguió durante el vuelo a São Paulo. En la escala, el personal de Special Service de LATAM —que lo conocía por su categoría preferente— lo llevó al salón de la aerolínea, donde continuó bebiendo. Al pedir alcohol más fuerte que el vino, en sus palabras, buscaba "salir de mí".

Antes de abordar el vuelo internacional salió del aeropuerto a fumar. Fue el personal de LATAM el que le avisó por WhatsApp que debía embarcar. Ya estaba ebrio cuando lo asistieron para subir al avión. "Yo estaba ya borracho. Y pensé, qué suerte que puede abordar el vuelo en este estado."

Ya despegado el vuelo, describió el patrón característico de su enfermedad: "Cuando comienzo a tomar, no puedo parar, sigo, necesito más y necesito más." En el trayecto también consumió Tramadol.

Lo que vio la azafata

Frente a esa versión de un consumo silencioso y solitario, el proceso contiene el testimonio de la azafata que lo atendió en el vuelo, Kelly Costa Martho, quien declaró que Naranjo había pedido dos vinos y una copa de champán antes de que ella lo atendiera. Describió una escena progresivamente extraña: el pasajero cerraba los ojos, murmuraba algo incomprensible y empujaba con la mano y con la rodilla la mesita auxiliar. Fue esa conducta la que la llevó a alertar a la jefa de vuelo.

La acusación fiscal sostiene que Naranjo intentó abrir la puerta del avión durante el vuelo. Su defensa lo niega.

"Esa persona no soy yo"

Sus recuerdos del vuelo São Paulo–Fráncfort, dijo, son fragmentarios. Recuerda haber estado sentado, haber pedido más alcohol y la sensación de querer beber más. A partir de allí, solo tiene "imágenes".

Sostuvo que no supo por qué estaba detenido hasta que la policía brasileña le exhibió el video, tres o cuatro días después de su captura al regresar a São Paulo. Su reacción al ver las imágenes fue de desconocimiento:

"Esa persona no soy yo. Yo sé que estoy enfermo, sé que tengo problemas psiquiátricos, pero esa persona que vi en el video no soy yo."

Lo que muestra el video que él no reconoce

El material que se hizo viral —y por el cual pesan sobre él las imputaciones de injurias raciales, homofóbicas y xenófobas— registra a Naranjo diciendo que sentía "olor a negro", "olor a brasileño", que "los monos andan en los árboles" y que "para mí es un problema ser gay". A eso se sumaron gestos imitando a un simio.

Consultado por el tribunal, Naranjo rechazó ser homofóbico o racista. Sostuvo tener familiares y amigos homosexuales, haber elegido para sus seis hijos un colegio con baños inclusivos, y trabajar con personas de distintos orígenes. "No soy homofóbico, no soy racista. Creo en la humanidad completa", declaró.

También negó haber dicho ante una azafata que las personas del vuelo tuvieran "una enfermedad de ratas": "No conozco esa enfermedad, no he dicho eso. Eso no es cierto."

El episodio del regreso: nuevos insultos a la policía

La acusación incluye un segundo episodio de gravedad, ocurrido el 15 de mayo, cuando Naranjo regresaba a Chile vía São Paulo. Según la fiscalía, en el salón VIP realizó insultos racistas y xenófobos contra las auxiliares de limpieza. Consultado sobre esa jornada, Naranjo lo negó: dijo haber estado tranquilo esperando el vuelo de conexión y solo preguntar cuándo podría embarcar porque necesitaba llegar a Chile para internarse.

La resolución judicial incorporó como cargo incitar prejuicios religiosos (antisemitismo) contra agentes de la Policía Federal el 15 de mayo de 2026. La defensa reconoció el episodio pero lo relativizó, sosteniendo que la expresión aislada ("judío de mierda") no tiene el alcance para incitar a la discriminación contra un grupo religioso.

Consultado por el punto ante el tribunal, Naranjo negó categóricamente haber proferido expresiones antisemitas, invocando su propio origen: dijo tener ascendencia sefardí. "Yo estaba muy asustado. Solo pedí el teléfono para avisar a mi señora que iba a prisión", declaró.

Al mismo tiempo, denunció haber recibido él mismo insultos xenófobos de los funcionarios policiales al momento de la detención —"chilenos de mierda", "la peor raza del mundo"—, aunque aclaró que entiende la dureza del trabajo policial y que no está reclamando.

Los primeros días en prisión

Naranjo relató que los primeros tres o cuatro días en prisión permaneció tirado en el piso de una celda de inclusión, sin poder moverse. Fueron los propios presos, dijo, quienes lo cuidaron. Sobre su situación actual, describió un cuadro grave: convulsiones, insomnio, vómitos amarillos.

Denuncia no haber recibido tratamiento adecuado. Recién hace tres días le entregaron clonazepam para dormir, y una dosis de sertralina que le provocó reacciones adversas, dijo.

Nacido en Santiago en 1974 y criado en Rancagua, Naranjo estudió en el Instituto Inglés y luego cursó ingeniería, ejerciendo diversos cargos gerenciales. Hasta el incidente ocupaba el cargo de director comercial de una exportadora pesquera nacional y había sido presidente de la organización mundial IFFO. Perdió su trabajo tras la difusión del video.

"Antes de morirme, quiero que se sepa quién soy"

En su cierre ante el tribunal, Naranjo se declaró dispuesto a aceptar cualquier decisión:

"Acepto lo que decidan. Si quieren llevarme a la Plaza de São Paulo y colgarme, lo acepto. Antes de morirme, quiero que se sepa quién soy de verdad. No soy esa persona que dicen que soy."

Manifestó también su propósito, si algún día recupera la libertad, de trabajar por las personas privadas de libertad, y aseguró haberse acercado a Dios durante su tiempo en prisión.

Familia y sostén económico

Naranjo sostuvo que está casado con Paula desde 2014, es padre de seis hijos y sostén económico de todo su grupo familiar, incluidos sus padres cercanos a los 80 años y los hijos de su hermano fallecido.

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