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Controló Irán con mano dura por casi 37 años: ¿Quién era el líder supremo Alí Jamenei?

¿Qué pasó?

El líder supremo iraní, Alí Jamenei, cuya muerte fue confirmada por la prensa estatal, fue un estratega hábil que nunca dudó en recurrir a la represión y que superó muchas crisis al frente del sistema teocrático de la república islámica.

¿Quién era el ayatolá Alí Jamenei?

Jamenei dominó Irán desde que asumió el poder en 1989, sucediendo al fundador de la república islámica, el ayatolá Ruholá Jomeiní.

A lo largo de décadas reprimió brutalmente una serie de protestas, como la movilización estudiantil de 1999, las manifestaciones masivas desencadenadas en 2009 por unas controvertidas elecciones presidenciales y una ola de contestación en 2019.

Siempre con turbante negro y una espesa barba blanca, Jamenei también sofocó duramente el movimiento "Mujer, Vida, Libertad" de 2022-2023, desencadenado por la muerte de Mahsa Amini, detenida por supuestamente infringir el estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres.

En un contexto de amenaza constante de ataques israelíes o estadounidenses, el líder supremo, conocido por llevar una vida sencilla y sin lujos, estuvo últimamente bajo alta protección. Sus apariciones públicas, relativamente poco frecuentes, nunca se anunciaban con antelación ni se retransmitían en directo.

Nunca salió del país desde que asumió el poder, al igual que el ayatolá Jomeiní, que regresó a Irán desde Francia durante la revolución islámica de 1979. Su último viaje conocido al extranjero se remonta a 1989, cuando era presidente, para una visita oficial a Corea del Norte.

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Durante mucho tiempo se especuló sobre su salud, dada su edad. Tenía el brazo derecho paralizado desde que sobrevivió a un intento de asesinato en 1981, que las autoridades siempre atribuyeron a un grupo ahora ilegalizado de antiguos aliados de la revolución.

Su llegada al poder como el líder supremo de Irán

Jamenei, hijo de un imán, nació en el seno de una familia pobre. Su activismo político contra el sah Reza Pahlavi, apoyado por Estados Unidos, le valió pasar gran parte de los años 1960 y 1970 en prisión. Su lealtad al ayatolá Jomeiní fue recompensada en 1980, cuando se le confió la importante tarea de dirigir las oraciones del viernes en Teherán.

Elegido presidente un año más tarde tras el asesinato de Mohammad Alí Rajai, en un principio no se le consideraba el sucesor natural de su mentor. Sin embargo, poco antes de su muerte, este último destituyó al favorito, el ayatolá Hossein Montazeri, que había denunciado las ejecuciones masivas de miembros del grupo Muyahidines del Pueblo y otros disidentes.

Tras la muerte de Jomeiní, Jamenei rechazó inicialmente, en un episodio que se hizo famoso, su designación como líder por parte de la Asamblea de Expertos -el máximo órgano clerical de la República Islámica- antes de que los religiosos se levantaran para ratificar su nombramiento.

Desde entonces, su control sobre el poder nunca disminuyó y bien al contrario, reforzó la ideología radical del sistema, incluyendo la confrontación con el "Gran Satán" estadounidense y la negativa a reconocer la existencia de Israel.

Jamenei trabajó con seis presidentes electos, un cargo mucho menos poderoso que el de líder supremo. Aunque en algunos casos se les permitió intentar llevar a cabo reformas cautelosas y un acercamiento con Occidente, al final Jamenei siempre se puso del lado de los partidarios de la línea dura.

Se cree que tiene seis hijos, aunque solo uno, Mojtaba, tiene relevancia pública. Fue sancionado por Estados Unidos en 2019 y era una de las figuras más poderosas entre bastidores en Irán.

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