Un niño de 12 años trabaja en una barbería para ayudar a su familia en Honduras. La Razón

Niño de 12 años trabaja en una barbería para ayudar a su familia: "Mi papi me compró la primera máquina"

  • Por Diego Alonzo

Eduardo Espinal, de 12 años, hizo noticia recientemente por una emotiva acción con la que pretende ayudar a su familia, quien al día de hoy pasa por problemas económicos en Honduras.

El pequeño, un año atrás, decidió trabajar en una barbería que frecuentaba con su padre, la cual está ubicada en el municipio de Comayagua, a unos 80 kilómetros al norte de Tegucigalpa, la capital.

La vida de Eduardo ha estado marcada por la ausencia de algunos de sus seres queridos, por ejemplo, dos de sus hermanos y algunos amigos que emigraron a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, él se inclinó por forjar su futuro en su país.

El relato del niño

El niño, que ahora trabaja en el local llamado "Eduar Barber Shop", señaló que todo comenzó después de un regalo que le hizo su padre: "Mi papi me compró la primera máquina, de ahí comencé a cortarle el pelo a él", señaló.

En cuanto a su horario, afirmó que la barbería abre temprano, a las 08:00 AM, y cierra tarde, a las 20:00 PM, pero, de igual manera, se las arregla para encontrar tiempo para jugar y disfrutar su día. Además, no planea dejar el colegio, puesto que el próximo año cursará la secundaria, informa La Razón.

 

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"Me levanto, me baño, me cambio, como y me vengo... Juego cuando no tengo clientes, como a las cinco (de la tarde) vamos a jugar escondite y con la bici", sostuvo.

A su vez, afirmó que sueña con ser un barbero profesional para ayudar a su hermana Darliana, quien tiene 8 años, a abrir un salón de belleza. Además, anhela construirle una casa a Merlin Carranza, su madre.

Los ingresos por el trabajo

En su trabajo, Eduardo les cobra a los clientes entre 2 a 3 dólares por el corte de cabello, dependiendo del estilo que cada uno quiera.

En esta línea, comentó que su mejor día fue cuando llegó a atender a 16 personas, lo que lo llevó a reunir unos 45 dólares (alrededor de 40 mil pesos chilenos).

El dinero recibido le permite a Eduardo, actualmente, ayudar, por ejemplo, a su padre, Wilfredo Espinal, quien trabaja sacando arena de un río para vender a constructores de la zona, y también a su madre, que es dueña de casa.

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