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Roger Federer perdió una fortuna en un solo día y dejó de ser multimillonario según Forbes

Ser multimillonario en dólares —lo que en inglés se llama billionaire, un patrimonio superior a los mil millones— es un umbral simbólico al que muy pocos deportistas en la historia han logrado acceder. Roger Federer, retirado del circuito profesional en 2022, cruzó ese límite en 2025 gracias a una decisión que había tomado seis años antes: cambiar dinero por acciones. En agosto de 2026, esa misma decisión le mostró la cara opuesta de la moneda.

En una sola jornada bursátil, el 11 de agosto, el extenista vio evaporarse aproximadamente 52 millones de dólares de su patrimonio personal. Según las estimaciones de Forbes, su fortuna neta quedó valorada en 952,4 millones de dólares, apenas por debajo del umbral simbólico que lo tenía dentro del club de los milmillonarios del deporte mundial. El motivo no estuvo en la cancha de tenis, sino en la Bolsa de Nueva York.

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El desplome de On Holding: qué pasó con la marca suiza de zapatillas

El detonante fue la caída del 19% en las acciones de On Holding AG (que cotiza en la Bolsa de Nueva York bajo el símbolo ONON), la firma suiza de calzado y ropa deportiva de la que Federer es accionista y embajador desde 2019. En una sola sesión, el título pasó a cotizar a 31,41 dólares por acción, la cifra más baja en los últimos doce meses.

La razón del desplome tiene una lógica de mercado clara y, para muchos analistas, hasta paradójica. On Holding presentó sus resultados del segundo trimestre de 2026 con ingresos de 850,3 millones de francos suizos, un crecimiento del 13% respecto al mismo período del año anterior. Un crecimiento sólido. El problema fue que los analistas de Wall Street esperaban más: el consenso apuntaba a 878,4 millones. La brecha de aproximadamente 28 millones entre lo esperado y lo reportado fue suficiente para desatar una ola de ventas.

La empresa incluso mostró señales operativas positivas: pasó de una pérdida neta de 40,9 millones de francos suizos en el mismo trimestre del año anterior a una ganancia de 105 millones de francos suizos. Pero el mercado castigó lo que no coincidió con la proyección, no lo que efectivamente ocurrió.

La estrategia que redujo las ventas (y que costó millones a Federer)

Lo más interesante del caso es que la caída en la facturación no obedeció a un problema de demanda, sino a una decisión deliberada de la propia empresa. La dirección de On Holding, que desde mayo de 2026 quedó en manos de los cofundadores David Allemann y Caspar Coppetti como co-CEOs, optó por restringir los volúmenes de envío al canal mayorista para proteger la política de precios completos de la marca.

En un mercado deportivo saturado de descuentos agresivos —donde tiendas de todo el mundo ofrecen zapatillas rebajadas todo el año—, On decidió no entrar en esa guerra. La consecuencia fue previsible: las ventas por canal mayorista crecieron solo un 4,8%, pero el canal directo al consumidor (venta en tiendas propias y online) explotó un 26% hasta los 388,4 millones de francos suizos, alcanzando un máximo histórico del 45,7% sobre las ventas totales.

Estratégicamente, la empresa está fortaleciendo su marca. Financieramente, en el corto plazo, decepcionó al mercado. Y eso, en la Bolsa, se paga.

Cómo Federer se convirtió en accionista de On Holding

La relación de Federer con On Holding es uno de los mejores ejemplos de la transformación que ha sufrido el modelo económico del deportista de élite en la última década. Ya no se trata solo de cobrar cheques por usar una marca: se trata de tener participación accionaria en las empresas.

En 2018, Federer cerró un capítulo de dos décadas con Nike y firmó un acuerdo por 300 millones de dólares a diez años con la firma japonesa Uniqlo (unos 30 millones anuales), un contrato que no exigía su permanencia en el circuito profesional y, crucialmente, no restringía la posibilidad de firmar por separado con una marca de calzado.

Esa cláusula fue la que le permitió, un año más tarde, tomar una decisión histórica: en 2019 adquirió aproximadamente el 3% de las acciones de On Holding a cambio de capital, colaboración en el desarrollo de producto y derechos globales de imagen. En ese momento, On era una empresa suiza en expansión pero aún relativamente pequeña. Cuando la compañía salió a cotizar en Wall Street en 2021, la valorización de la participación de Federer se multiplicó.

Fue precisamente ese salto bursátil el que, en 2025, terminó de empujar su patrimonio total por encima del umbral de los mil millones de dólares. Y es también lo que hoy le hace perder decenas de millones en un día cuando el mercado corrige.

La arquitectura de la fortuna de Federer más allá de On

La caída bursátil no puso en riesgo la estabilidad financiera del extenista, que descansa sobre una diversificación cuidadosamente construida durante dos décadas. Durante su carrera profesional acumuló 130,6 millones de dólares en premios oficiales del circuito ATP, ocupando el tercer lugar histórico detrás de Novak Djokovic y Rafael Nadal. Pero sus ingresos comerciales superaron largamente esa cifra.

Su cartera de patrocinios incluye a Rolex (embajador global desde 2006, con ingresos anuales estimados en 9,25 millones de dólares), Mercedes-Benz (desde 2008, aproximadamente 7,4 millones anuales), Barilla, Moët & Chandon, Lindt, Rimowa y una licencia vitalicia con Wilson para raquetas y accesorios. En su año pico de facturación comercial, 2020, el conjunto de sus ingresos por endosos publicitarios alcanzó los 100 millones de dólares anuales.

Esa base de contratos garantizados le da un colchón que la volatilidad bursátil no puede tocar.

¿Podrá recuperar el estatus de multimillonario?

La pérdida que sufrió el 11 de agosto es, técnicamente, una desvalorización no realizada —lo que los mercados llaman paper loss—: Federer no vendió sus acciones, así que el dinero no salió efectivamente de su bolsillo. Si On Holding logra recuperar tracción comercial en los próximos trimestres y las acciones vuelven a subir, el patrimonio del extenista se recompondrá con la misma rapidez con la que cayó.

Mientras tanto, su presencia pública sigue siendo un activo comercial de primera línea. El 25 de agosto participará del evento de exhibición "Roger Federer: An Icon Returns to New York" en el Arthur Ashe Stadium, en la previa del US Open, y entre el 27 y el 29 de agosto será consagrado oficialmente en el Salón de la Fama del Tenis Internacional en Newport, Rhode Island.

Es decir: mientras sus acciones caen en Wall Street, su valor de marca sigue subiendo en el circuito global. Y en la nueva economía del deporte, esa segunda ecuación puede terminar pesando más que la primera.

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