Ex suprema Ángela Vivanco tras salir de prisión: "Yo no tengo nada, estoy en banca rota, llena de deudas... perdí todo"

La imagen todavía está fresca en su memoria. La noche del domingo 25 de enero de 2026, Ángela Vivanco estaba sola en su casa cuando vio funcionarios apostados afuera y cámaras de televisión esperando registrar su detención.

“Veo en la reja que están parados los funcionarios y las cámaras de televisión. De hecho, me enceguecieron? y fue un momento muy duro porque yo estaba sola en la casa”, recuerda hoy.

Esa noche, la destituida ministra de la Corte Suprema salió esposada desde su domicilio. Comenzaba así una etapa que se extendería durante 130 días en prisión preventiva y que la llevaría desde uno de los cargos más importantes del Poder Judicial hasta una celda del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín.

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Meses después, ya bajo arresto domiciliario total, Vivanco recibió a Meganoticias y volvió a hablar sobre la investigación de la denominada trama bielorrusa, las acusaciones de cohecho y lavado de activos que enfrenta, su relación con Gonzalo Migueles, el origen del dinero investigado por la Fiscalía y sus días en la cárcel.

Antes de ser formalizada, Vivanco ya había reconocido a Meganoticias el impacto que significaba para ella la posibilidad de quedar privada de libertad.

“Soy una persona que hizo una carrera impecable y que una persona que ha hecho esa carrera termine presa, evidentemente que es una cuestión muy chocante”, afirmó entonces.

Hoy insiste en su inocencia.

“He declarado mi inocencia en todos los tonos posibles. Nunca tuvo justificación que quedara privada de libertad”, sostiene.

La exministra asegura que durante su detención dejó de pensar en la dimensión pública de su caso y en el hecho de haber integrado la Corte Suprema.

“Más que pensar en que era la primera ministra, pensé en este yo que era aprehendido, más que pensar en el cargo que había tenido”, señala.

Vivanco reconoce que antes de ingresar a prisión intentó imaginar cómo sería estar encarcelada. La experiencia, asegura, fue distinta.

“Me lo imaginé, pero teóricamente. Distinto es la vida adentro de la cárcel y la sensación de no poder salir y la incertidumbre”, relata.

También tiene una interpretación respecto de lo que significó convertirse en la primera exministra del máximo tribunal en enfrentar una situación de esta naturaleza.

“Yo creo que había algunas personas dentro de la Corte Suprema que querían ver ese espectáculo”, afirma.

La entrevista es interrumpida precisamente por una consecuencia de su nueva situación judicial.

Suena el timbre.

“Si alguien debe ser que viene?”, comenta Vivanco.

Son funcionarios de Carabineros que llegan hasta el domicilio para verificar que se encuentre cumpliendo el arresto domiciliario total decretado luego de que la Corte de Apelaciones de Santiago revocara en junio pasado su prisión preventiva.

Vivanco explica que los controles no tienen un horario fijo.

“A las 12 de la noche, de madrugada. No vienen nunca a esta hora y tengo que firmar un libro”, cuenta.

Su vida en la cárcel de San Joaquín

Fueron 130 días privada de libertad.

Durante ese período, la exministra intentó establecer una rutina que le permitiera sobrellevar el encierro.

“Yo me hice el propósito de levantarme siempre a la misma hora”, recuerda.

“Me despertaba como a las 8:30. Estaba con dos doctoras venezolanas que llegaron a ser buenas amigas mías”.

Las mujeres, confirma, estaban imputadas en una investigación relacionada con licencias médicas falsas.

Su presencia en el penal tampoco pasó inadvertida. Gendarmería habilitó un sector especial para mantenerla recluida, un espacio que terminó siendo conocido informalmente como una suerte de “Capitán Yáber femenino”.

Muy cerca de ella se encontraba otro nombre conocido de la crónica policial: María del Pilar Pérez, condenada por tres homicidios y conocida como “La Quintrala”.

“Estaba justo al lado del nuestro, así que yo la veía pasar. Ella trabaja en la biblioteca, la saludaba, ella pasaba a recoger libros”, cuenta Vivanco.

“En la biblioteca se portaron muy bien conmigo”.

Las acusaciones por la trama bielorrusa

Pero la discusión de fondo está fuera de la cárcel.

El Ministerio Público acusa a Vivanco de haber recibido beneficios económicos a cambio de favorecer, mediante resoluciones judiciales, los intereses del consorcio chileno-bielorruso Belaz Movitec en su disputa con Codelco.

En la tesis de la Fiscalía aparece también Gonzalo Migueles, pareja de la exministra y también imputado en la investigación, a quien los persecutores atribuyen un rol relevante en la ruta de los dineros.

Vivanco rechaza haber vendido sus decisiones judiciales.

“Bueno, si yo hubiera querido vender fallos, los hubiese vendido directamente y no los habría vendido a través de terceros”, responde cuando se le pregunta por la tesis del Ministerio Público.

Y marca una diferencia respecto de los recursos que la investigación vincula a Migueles.

“El que debe dar cuenta de cómo obtuvo esos dineros es él, porque yo he aclarado suficientemente que lo que yo fallé fue en derecho”, afirma.

La exministra también busca tomar distancia de los abogados Mario Vargas y Eduardo Lagos, ambos formalizados en la investigación y vinculados al consorcio bielorruso.

Reconoce, sin embargo, que estuvieron en su casa.

“Eran amigos de un amigo, pero no amigos directos míos, y se hicieron muy amigos de Gonzalo. Entonces, que ellos fueran a mi casa era que él podía recibir en la casa a quien quisiera”, explica.

Según Vivanco, tampoco conversó con ellos sobre las causas judiciales relacionadas con el consorcio.

“Nunca”, responde.

La fotografía con los billetes en Argentina

Otro de los antecedentes que ha quedado bajo la lupa de los investigadores son los viajes que Vivanco realizó al extranjero junto a Migueles.

Entre las imágenes incorporadas a la discusión pública del caso aparece una fotografía tomada durante un viaje a Argentina, donde se observa una importante cantidad de billetes.

Vivanco califica hoy esa imagen como un error.

“La foto de los billetes es muy desafortunada, no la tomé yo. Se cambiaron unos dólares y en ese tiempo el cambio te daba mucho dinero”, explica.

Según su versión, no existía detrás de la fotografía otra intención que hacer una broma.

El único objetivo era una cosa divertida, pero yo no lo hubiera hecho”, agrega.

“Yo estoy llena de deudas”

Una de las principales interrogantes de la investigación sigue siendo la ruta del dinero.

La Fiscalía intenta determinar el origen y destino de las sumas que atribuye al pago de coimas, además de reconstruir transacciones y establecer si parte de esos recursos pudo haber salido del país.

Vivanco niega que los persecutores puedan encontrar dineros ilícitos en su patrimonio.

“¿La Fiscalía va a lograr encontrar ese dinero?”, se le pregunta directamente.

“A mí no, porque yo no tengo nada. Yo estoy llena de deudas”, responde.

Y describe las consecuencias que el caso ha tenido en su vida.

“Yo no sólo he visto quebrada mi carrera, sino que quebrada mi familia. Perdí todo”.

Consultada sobre si Migueles mantiene esos recursos, también lo descarta, aunque esta vez con una precisión:

“Que yo sepa, tampoco”.

El temor a volver a prisión

Vivanco lleva ahora dos meses bajo arresto domiciliario total. Su vida cotidiana está marcada por los controles policiales y por una investigación penal que todavía tiene diligencias pendientes.

La exministra asegura confiar en que podrá demostrar su inocencia, pero admite por primera vez con claridad cuál es el escenario que más teme.

“Me preocupa el resultado final de mi juicio, que me condenen y que vaya a la cárcel”, reconoce.

Pese a ello, asegura mantener confianza en el desenlace judicial.

“Confío en el principio de la justicia, de que la verdad se va a imponer”.

La investigación, mientras tanto, continúa.

Para septiembre está prevista la reformalización de los principales involucrados y se esperan nuevas imputaciones dentro de una causa que todavía busca reconstruir la ruta completa de los dineros y determinar las responsabilidades de quienes aparecen vinculados a la denominada trama bielorrusa.

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