"Representan lealtad": La historia de la joven chilena que se dedica a rescatar perros abandonados en el desierto de Atacama

A solo 15 minutos de Iquique, en la región de Tarapacá, en un vertedero clandestino en medio del desierto de Atacama, más de cien perros sobreviven en condiciones deplorables. Quien decidió no mirar hacia otro lado es Florencia Butti, una joven rescatista que desde enero de este año no ha parado de subir hasta ese sitio eriazo en Alto Hospicio para llevarles agua, comida y algo que muchos de esos animales quizás nunca tuvieron: cariño.

Todo comenzó cuando un amigo le contó que había encontrado un cachorro solo en la carretera. Florencia lo recibió, lo hospitalizó —tenía parvovirus— y terminó adoptándolo.

"Ese perrito durante el primer mes estuvo medio grave. Al final me lo quedé. Dumbo se llama y ahora es mi guagua", contó a Radio Biobío. Pero la pregunta que quedó dando vueltas —¿dónde está la mamá?, ¿tenía hermanitos?— los llevó a ella y a su pareja a investigar la zona.

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El noble trabajo de Florencia Butti

Lo que encontraron los dejó sin palabras: Decenas de perros que literalmente saltaron sobre su camioneta en busca de agua. "No nos podíamos bajar del vehículo, porque estaban todos los perros saltándonos como pidiéndonos agua", recordó Florencia.

El lugar, además de albergar a los animales abandonados, es un foco de basura, vidrios, escombros y quemas ilegales. Algunos perros tienen las patas quemadas. Hay cachorros recién paridos que son botados el mismo día.

"Alimentamos a muchos perritos que están muertos de sed y de hambre, pero más de sed que de hambre, porque ellos comen alimentos descompuestos", explicó.

Junto a la organización Luz Canina —que busca formalizarse como fundación—, Florencia organiza salidas semanales en caravana al vertedero. "Llevamos seis sacos de comida y como diez bidones de agua. Estamos cuatro horas con los perros, haciéndoles cariñito y demostrándoles amor", dijo.

Su sueño es romper el ciclo: esterilizar, rescatar y lograr que las autoridades fiscalicen lo que hoy es, en sus propias palabras, "tierra de nadie". "Representan lealtad más que nada, lealtad a la persona que les salva la vida", concluyó Florencia.

Cerca de 3,4 millones de perros están sin supervisión

Según el primer estudio nacional de población animal (2022) de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UC y la Subdere (Programa Mascota Protegida), en Chile se estiman 3,4 millones de perros sin supervisión, lo que significa que por cada 2,4 con dueño hay uno sin él.

El contraste es desolador: mientras países como Países Bajos han logrado eliminar casi por completo los perros callejeros, Chile mantiene cifras estables o en aumento pese a la Ley 21.020 (conocida como 'Ley Cholito').

 
 
 
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