¿Qué se debe comer (y qué no) para recuperar la figura después del embarazo?
La modelo Irina Shayk sorprendió al mundo con su figura luego de dar a luz, mostrando su escultural cuerpo que apenas revela un reciente embarazo. Sin embargo, su recuperación no es milagro, sino que una mezcla de buena alimentación y una acción que a las madres no les significará grandes sacrificios.
Lo primero que hay que tomar en cuenta es que lo ideal, durante todo el embarazo, es consumir 80 mil kilocalorías extras, lo que equivale a una ganancia aproximada de 12 kilos. El doctor e investigador Marcelo Farías, ginecobstetra de Red Salud UC, explica que “lo ideal es contar, desde el inicio, con el apoyo de un profesional nutricionista y mantener un apropiado control obstétrico”.
Lo cierto es que -según datos del Hospital Clinica de la Universidad Católica-, en Chile el 55 % de las mujeres inicia su embarazo con exceso de peso, lo que puede dificultar la recuperación del peso ideal postparto. Sin embargo, recuperar la figura sí es posible cuando se está amamantando.
Foto: Reuters
La doctora Carolina González, nutrióloga y jefe de la Unidad de Nutrición y Diabetes de Clínica Alemana, asegura que si el embarazo fue normal, se perderán gradualmente los kilos extras en los primeros seis meses postparto si se sigue un plan de alimentación adecuado. Asimismo, mientras una mujer en su actividad normal requiere desde 1.600 a 2.000 calorías diarias, durante la lactancia se requieren entre 400 y 500 calorías adicionales diariamente, las que el organismo obtiene de las reservas, lo que produce una baja de peso.
Durante el embarazo y los meses posteriores al parto, Bárbara Samith, nutricionista UC, recomienda seleccionar alimentos magros, ricos en proteínas, como legumbres, pescado, pollo sin piel, carne muy magra y productos lácteos libres de grasa. También se deben consumir productos que por naturaleza son bajos en grasas, como granos enteros, frutas y verduras, e ingerir fibra dietética proveniente de la avena, legumbres, frutas, verduras frescas y cereales integrales (arroz y fideos integrales).
Asimismo, se deben restringir los alimentos fritos y evitar los horneados y envasados, como bizcochos o galletas, por su alto contenido de grasa y sodio; limitar el consumo de productos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol, como las yemas de huevo, quesos, leche entera, helados y carnes no magras; evitar las margarinas, mantequillas y manteca; y tratar de no consumir alimentos que en su envase contengan la denominación “hidrogenada” o “parcialmente hidrogenada” por su alto contenido graso.