Reforest Running by Mega Viña hizo historia: 5 mil bombas de semillas cayeron desde el cielo para reforestar Parque Vaguada
- Por Meganoticias
Por primera vez en Chile, un avión lanzó miles de bombas de semilla de bosque nativo sobre las laderas calcinadas por los incendios de 2024. Detrás de cada una, la huella de más de 100 niños que las moldearon con sus propias manos.
Este jueves 10 de septiembre, el cielo de Viña del Mar fue testigo de un hito ambiental sin precedentes en el país: 5.000 bombas de semillas de bosque nativo fueron lanzadas desde un avión sobre las laderas de difícil acceso del Parque Vaguada, una de las zonas más golpeadas por los incendios que devastaron la región en 2024.
La acción se enmarcó en una nueva versión de ONG Reforest Running Viña del Mar, la carrera que desde hace tiempo transformó el deporte en una herramienta de restauración ecológica —donde cada corredor reforesta un árbol— y que esta vez sumó una organización inédita: la Municipalidad de Viña del Mar, Megamedia y Fundación Parque Vaguada se unieron para llevar la reforestación más allá de lo convencional, hasta los rincones que ningún voluntario podría alcanzar a pie.

Pero lo más conmovedor de la jornada no estuvo en el aire, sino en el origen de cada semilla: las 5.000 bombas fueron elaboradas por más de 100 niños de distintos colegios y de Fundación Teletón, en talleres de educación ambiental que Reforest Running ha instalado como sello de su trabajo. No fueron solo corredores reforestando: fue una generación completa aprendiendo, con las manos en la tierra, que el futuro del bosque también les pertenece.
Una técnica milenaria, hoy vanguardia
La bomba de semilla —o Nendo Dango, "bola de arcilla" en japonés— tiene una historia que atraviesa siglos y continentes. Se remonta al antiguo Egipto, donde se usaba para proteger los granos durante las crecidas del Nilo. Siglos después, el biólogo, agricultor y filósofo japonés Masanobu Fukuoka la rescató del olvido y la convirtió en símbolo de la agricultura natural.
Su momento más revolucionario llegó en 1974, cuando la activista Liz Christy la usó para reforestar Nueva York. Movilizó a la comunidad en las llamadas "Green Guerrillas", cientos de personas que lanzaron bombas de semillas por toda la ciudad en plena época de abandono y baldíos. El resultado fue extraordinario: la temperatura de la ciudad bajó 1,5 grados, la delincuencia disminuyó y nacieron más de 600 jardines y huertos comunitarios. Hoy esa iniciativa es una de las fundaciones ambientales más grandes de Estados Unidos, replicada en Brasil, Argentina, Kenia y ahora, también, en Chile.
Viña del Mar, el nuevo epicentro
De la mano de Reforest Running, esta técnica milenaria llegó por primera vez a nuestro país con una escala y una tecnología —el lanzamiento aéreo— que no tiene precedentes en Chile.
"Hoy estamos interviniendo los colegios con el objeto de formar y concientizar a niños y jóvenes en torno al cuidado del medio ambiente. Es fundamental que nuestras futuras generaciones sean parte de la restauración ecológica; el trasfondo es formar líderes ambientales que sean agentes de cambio real mediante una acción concreta que es reforestar por medio de las bombas de semillas, una técnica milenaria que hoy se presenta como una acción vanguardista de restauración ecológica", explicó Manuela Nanetti, fundadora de Reforest Running.
Con cada carrera, Reforest Running ha dejado de ser solo una competencia deportiva para convertirse en la acción de reforestación con mayor incidencia comunitaria del país: charlas de liderazgo ambiental, talleres de bombas de semillas y una comunidad de corredores que entienden que cada zapatilla puesta en el suelo puede significar un árbol en pie.
Este jueves, Viña del Mar no solo corrió por sus bosques: los sembró desde el cielo.