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Radiografía al Tren de Aragua: ¿Cómo la organización criminal venezolana "conquistó" Sudamérica?

¿Qué pasó?

Hace unos días se conoció una denuncia en la cual se asegura que el Tren de Aragua estaría detrás de la venta y arriendo de motos de delivery. Este es solo uno de sus "negocios", dentro de los que encuentran la extorsión, la trata de personas, explotación sexual, sicariato y control de cárceles.

Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile son parte de los países en donde tiene presencia esta "transnacional del delito". Lugares que han sufrido la extrema violencia que la organización despliega para hacerse con el control de los territorios.

Un equipo de Meganoticias Reportajes, con la colaboración de la Alianza Informativa Latinoamericana, realizó una radiografía de la expansión que este peligroso grupo delictual ha tenido por todo el continente sudamericano.

El origen del Tren de Aragua

Fue hace 14 años cuando la banda hizo su irrupción de la mano de un sindicato con tendencias mafiosas en el marco de la construcción de un tren en el estado venezolano de Aragua.

"Cobraban a las personas que iban a trabajar en esa obra. No les permitían que trabajasen allí, extorsionaban de alguna manera a los contratistas de esa obra, y la gente los comenzó a denominar como 'Los del tren de Aragua'", explica Luis Izquiel, abogado y docente de Criminología en la Universidad Central de Venezuela.

Izquiel señala que hoy en día esta organización es "la megabanda más importante de Venezuela". Posición que obtuvieron al expandir rápidamente su número de miembros, y así esparcir su actividad por varios estados del país.

Toda la organización es controlada desde la cárcel de Tocorón por Héctor Guerrero, el líder de la megabanda.

Internacionalización

Pero las ambiciones del Tren de Aragua no quedaron allí, ya que el segundo paso fue su internacionalización, específicamente a la vecina Colombia.

 "La célula más fuerte del Tren de Aragua fuera de nuestro país, yo creo que está en el departamento del norte de Santander", sostiene Izquiel.

Con un escalofriante accionar se hicieron notar en el país cafetero. Allí desmembraban y metían en bolsas a los miembros de bandas rivales.

"Ellos identificaron, quizá, que en Bogotá tenían la posibilidad de entrar en algunos barrios para controlar el microtráfico de droga... Ahí empezaron a aplicar todas estas situaciones de sitios de tortura o este tema de asesinar a las personas y dejarlas en bolsas como mensaje a sus enemigos", explica la periodista Ronna Rísquez, quien lleva años investigando a la banda.

Posteriormente, siguieron su "conquista" hacia el sur. Beneficiándose de los flujos migratorios de venezolanos, ingresaron a Ecuador. Desde allí continuaron hasta la frontera peruana, explotando el tráfico de migrantes.

"Ellos van como buscando oportunidades. Es muy obvio que una de las primeras oportunidades, y de las que más han aprovechado últimamente, es la migración venezolana", señala Rísquez.

En el país vecino nuevamente se hicieron un nombre gracias a su peligrosidad y violencia, llegando a asaltar bancos portando granadas o secuestrar personas.

Así llegaron a Bolivia, y aprovechándose nuevamente los flujos migratorios, se internaron en Chile por algunos de los más de 100 pasos no habilitados que existen en el norte del país.

Llegada a Chile

En Chile, la trata de personas y la extorsión son algunos de los delitos que se le imputan a la organización, de la que se reportan operaciones hasta en la ciudad de Puerto Montt.

"Lo que les interesa es tener un control sobre este negocio específico en el que, al parecer, no había bandas chilenas o locales involucradas", dice la periodista Ronna Rísquez.

En Iquique, en tanto, se descubrió otra hebra de la operación del Tren de Aragua. Según la Fiscalía de Tarapacá, un centenar de motos han sido compradas e inscritas por integrantes de la banda, con la idea de arrendarlas a migrantes irregulares. La finalidad: lavado de activos, o sea, blanquear su dinero ilícito.

"Cuando estas bandas aspiran a tener el control del territorio, se van moviendo y van desarrollando sus negocios ilegales en los sectores que son más abandonados por el Estado, donde es más difícil que sean detectados, porque el crimen organizado en primer lugar es algo silencioso", dice la fiscal Paola Apablaza.

Pese a las fiscalizaciones y las detenciones de varios miembros del Tren de Aragua, la organización sigue operando como si nada pasara desde el interior de las cárceles. Por lo tanto, es un desafío del Estado ponerle atajo a esta banda criminal.

"Vamos a generar traspaso de conocimiento, traspaso de experiencia. No sería tan descabellado pensar que podríamos avanzar a una organización carcelaria de bandas criminales más complejas", advierte Pilar Lizana, investigadora de Athena Lab.

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