EXCLUSIVO | Víctima de secuestro acusa que Vinko Fodich lo instó a pagar $300 millones a falsos policías

Mega Investiga accedió a la extensa declaración que el joven ciudadano chino entregó con la asistencia de un intérprete durante cuatro jornadas. En su testimonio reconstruyó cómo fue esposado en plena calle, trasladado hasta una dependencia acondicionada como cuartel policial y presionado para pagar $300 millones. También relató el papel que, según su versión, desempeñó el exfiscal Vinko Fodich durante el secuestro.

Durante cuatro jornadas, los días 18, 19, 22 y 28 de agosto, Mingkai Fu declaró con la asistencia de un intérprete ante los fiscales Pablo Sabaj y Alfredo Cerri encargados de esclarecer una trama que, hasta hace algunas semanas, parecía difícil de imaginar: Un grupo integrado presuntamente por funcionarios de la Policía de Investigaciones, civiles y un abogado habría acondicionado el subterráneo de un edificio residencial del centro de Santiago para hacerlo pasar por un cuartel policial.

Durante esta jornada, todos los protagonistas serán formalizados y se solicitará su prisión preventiva. Incluido el exfiscal Fodich. Pero, ¿cómo llegaron a este escenario?

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Mega Investiga accedió a la declaración rendida por la víctima e incorporada a los antecedentes judiciales del caso. En ella, el joven reconstruye el origen de su relación con algunos de los imputados, el momento en que fue abordado y esposado, su llegada al falso cuartel, las amenazas que recibió y la exigencia de pagar $300 millones para recuperar su libertad y, supuestamente, mejorar la situación judicial de su cuñado.

La Fiscalía Supraterritorial sostiene que los hechos habrían sido cometidos por una agrupación integrada por siete personas: el exfiscal y abogado Vinko Fodich Andrade; los funcionarios de la PDI Rodrigo Navarrete Umaña, Pablo Gajardo Romo y Sebastián Gajardo Rojas; además de Luis Moraga Parisi, Ángelo Stevens Aguilera y José Ignacio Pinto Inzunza.

Todos fueron incluidos en la investigación por asociación criminal y secuestro extorsivo. A cuatro de ellos, entre los que se encuentra Fodich, también se les atribuye el delito de extorsión por las presiones que habrían continuado después de la liberación de las víctimas.

El origen del vínculo con los imputados

La historia comenzó varios meses antes del secuestro, cuando Mingkai Fu enfrentó dificultades con una cuenta bancaria. Según declaró, fue el abogado de su familia, Vinko Fodich, quien le presentó a José Ignacio Pinto como una persona que podía ayudarlo a resolver ese inconveniente.

Fodich representaba penalmente a Yongjie Chen, conocido también como “Michael”, pareja de Mingxia Fu y cuñado de Mingkai. Chen se encontraba en prisión preventiva en una investigación desarrollada en Iquique y relacionada con el denominado clan Chen.

“A su consulta, respecto a cómo conocí a José PINTO, puedo señalar que, fue por intermedio del abogado de mi familia de nombre Vinko FODICH, entre los meses de abril o mayo, quien, en específico, tiene el patrocinio de mi cuñado ‘CHEN’, pareja de mi hermana”, comenzó relatando la víctima.

“Lo anterior, debido a que yo tenía dificultades con mi cuenta bancaria, entonces Vinko me señaló que José me podía ayudar, ya que era un experto en esa área y, además, porque tenía una sociedad con varias cuentas corrientes, en diferentes bancos, las cuales me podría facilitar cuando tuviera este tipo de inconvenientes”, agregó.

A partir de esa presentación, Mingkai se reunió en varias oportunidades con Pinto:

“A José PINTO, lo vi varias veces antes, en su oficina, ubicada en la intersección de Pasaje Matías Cousiño con Moneda, comuna de Santiago, desconozco la numeración exacta; en una cafetería que está en el mismo pasaje, entre Moneda y Agustinas y; también en la calle, y las reuniones estaban relacionadas con el problema de mi dinero atascado en la cuenta”.

“Es así que, al cabo de dos o tres semanas de juntarme con José, dejé de participar de estas reuniones, dejándole toda la responsabilidad al abogado Vinko, pero, antes iniciar este período y, teniendo la última reunión con PINTO, éste asistió con su jefe de nombre ‘Ángelo’”.

Ese hombre era Ángelo Stevens Aguilera, otro de los actuales imputados. De acuerdo con el Ministerio Público, Stevens habría cumplido posteriormente un papel dentro de la puesta en escena, simulando estar detenido en el falso cuartel y fingiendo pagar dinero para conseguir su liberación.

La cita que terminó en una supuesta detención

El 5 de agosto de 2026, José Pinto volvió a comunicarse con Mingkai. Le aseguró que el problema con su dinero retenido estaba resuelto y lo citó para la mañana siguiente frente al número 2727 de calle Claudio Gay, en Santiago.

“El 05.AGO.026, José PINTO me contactó por WhatsApp para que nos reuniéramos el 06.AGO.026, a las 09:00 horas, en calle Claudio Gay, frente al N° 2727, comuna de Santiago, ya que mi problema con el dinero atascado estaba resuelto, invitación que acepté”, declaró.

El 6 de agosto, cerca de las 09:50 horas, Pinto llegó como copiloto de un automóvil negro conducido por Exequiel Calderón Flores. Pocos minutos después apareció un Chevrolet Sail blanco, desde el cual descendieron dos hombres.

Según la investigación, uno de ellos era el inspector de la PDI Rodrigo Navarrete Umaña. Los sujetos esposaron tanto a Mingkai como a José Pinto y los obligaron a subir al automóvil blanco.

La Fiscalía sostiene que la detención de Pinto era parte de la simulación y que se encontraba concertada previamente con el resto de los participantes. Las cámaras de seguridad muestran que esa misma mañana Pinto había llegado al edificio utilizado como falso cuartel y que, posteriormente, ambos vehículos salieron en caravana desde ese lugar para encontrarse con la víctima.

Mingkai reconoció al funcionario de la PDI Pablo Gajardo Romo como el conductor del vehículo en que fue trasladado:

“Reconozco con total certeza y seguridad a este sujeto como el conductor que se encontraba al interior del vehículo que me subió el policía de lentes, para así trasladarme hasta el lugar ubicado en la calle José Miguel Carrera, asimismo presente al momento que llegamos este nunca se bajó este vehículo”.

“Siendo el sujeto también que fue hasta mi depto. en el día 07/08/2026 a las 19:15 pm en compañía de policía de lentes”.

La víctima también identificó al inspector Rodrigo Navarrete como uno de los hombres que lo abordó y esposó:

“Reconozco con total certeza y seguridad a este sujeto como individuo que: primeramente, el día 06/08/2026 a las 9:52 am me aborda junto a otro policía a quien también podría reconocer este sujeto me esposa y sube a vehículo en que se movilizaban para posteriormente trasladarme hasta un depto. ubicado en calle José Miguel Carrera”.

“Allí durante la reunión me indica que debo pagarles la suma 300 millones pesos para eliminar la causa penal y alivianar la causa de mi cuñado”.

El joven agregó que Navarrete habría participado en una nueva acción de amedrentamiento al día siguiente:

“Este mismo tipo es quien en el día 07/08/2026 siendo las 19:15 aproximadamente llega a mi domicilio y me dice que revise y responda al WhatsApp y posteriormente se retira de mi depto. El sujeto mientras me apunta la carpeta me apunta la carpeta, y logro ver que me toma una fotografía con su lente”.

El recorrido hasta el falso cuartel

La víctima pudo reconstruir detalladamente el recorrido del automóvil en que fue trasladada. El trayecto terminó en el número 269 de calle José Miguel Carrera, un edificio residencial que nunca ha funcionado como dependencia policial.

“Respecto al trayecto del auto blanco en el cual me estaban llevando, debo manifestar que, avanzamos por Claudio Gay al poniente, llegando hasta calle San Alfonso, donde doblamos hacia la izquierda, y luego al oriente por avenida Blanco Encalada”.

“En esa arteria, doblamos a la izquierda por Abate Molina hasta la calle Toesca, la cual tomamos hacia el oriente, hasta calle Almirante Latorre, llegando a Domeyko, doblando a la izquierda, en dirección a mi edificio”.

“Encontrándonos en Domeyko con José Miguel Carrera, doblamos por esta última hacia el norte, ingresando a un edificio residencial, que está entre Grajales y Sazié, a mano izquierda”.

Mingkai reconoció durante su declaración que inicialmente había entregado una numeración equivocada, pero posteriormente verificó el inmueble utilizando Google Maps.

“En este último punto, quiero indicar que cuando hice la denuncia, manifesté que la numeración del edificio donde entramos con los sujetos era 359, pero me equivoqué, ya que, como señalé, esa edificación está entre Grajales y Sazié y revisando en estos momentos la aplicación de ‘Google Maps’ con Street View, puedo confirmar que la numeración de donde entramos es 269”.

Al llegar, observó a un hombre vestido completamente de negro que esperaba junto al portón.

“Continuando con mi relato, debo indicar que, llegamos al edificio de José Miguel Carrera N° 269 y, el portón de ingreso estaba cerrado, percatándome que, al interior del edificio, junto al portón, se encontraba un sujeto esperando, vestido con traje completamente de negro, con sus manos apoyadas por sobre su estómago”.

“Creo que él abrió el portón vehicular, esta persona no realizó ningún gesto, solo observó que ingresamos. El auto en el que me trasladaban quedó estacionado junto a un espacio libre, bordeado por un muro de cemento, de poca altura, que permite ver hacia el piso -1, frente a esta estructura hay diversos calzos dispuestos para vehículos”.

Esposado y conducido hasta un subterráneo

Una vez dentro del edificio, el joven fue bajado del vehículo y conducido esposado hacia el piso subterráneo. Pinto, quien continuaba interpretando el papel de detenido, caminaba junto a otro de los supuestos policías.

“Enseguida, el ‘sujeto A’ —Navarrete Umaña— me bajó del vehículo, mientras que el ‘sujeto B’ —no identificado— bajó a José Pinto, caminando hacia el interior del edificio, ingresando por una puerta donde había una escalera que permitía el ingreso al piso -1, la cual descendimos, ingresando a un baño, ubicado hacia la derecha, lugar al que ingresé en compañía del ‘sujeto B’”.

“A continuación, y aun esposado, salimos del baño con el ‘sujeto B’ y doblamos a la izquierda, y continuamos derecho y había una puerta de madera color café”.

“El ‘sujeto B’ llevaba su mano sobre mi espalda y me daba instrucciones, abriendo la puerta que derivaba en una sala. Al mismo tiempo, me percaté que, a José Pinto, quien aún iba esposado, lo llevaba un sujeto, a quien identificaré como ‘sujeto D’ —Luis Moraga Parisi—, presumiendo que también lo llevaba al baño”.

Luis Moraga no pertenecía a la PDI. Sin embargo, de acuerdo con los antecedentes reunidos por la Fiscalía, se habría presentado reiteradamente como funcionario policial.

La víctima lo reconoció en fotografías obtenidas desde las cámaras de seguridad:

“A la persona que aparece en las fotografías, que se encuentra de pie, frente a la conserjería, vestido de negro, lo reconozco como el ‘sujeto D’”.

“Persona que participa activamente en el secuestro, quien decía ser PDI; recuerdo que la sala de reuniones en que me llevaron, él estaba presente y fue quien puso los grilletes a mi hermana”.

“Los detalles de todo lo que realizó este sujeto, están dentro de mi declaración. Debo hacer presente que, el mencionado secuestro fue el 06.AGO.026, a las 09:50 horas, aproximadamente”.

Tazones de la PDI, un pendón del FBI y una pizarra

En su declaración, Mingkai entregó una descripción minuciosa de la sala. Había objetos con los emblemas de la PDI y el FBI, computadores, carpetas, una cámara fotográfica y una pizarra con un supuesto organigrama criminal.

“La mesa era de madera, color gris claro y los pies de mesa, eran de metal, color gris, un poco más oscuro”.

“Sobre la mesa y cerca del asiento de cabecera, había un notebook gris, de la marca Apple y en esa esquina de la mesa, había una cámara fotográfica negra, con soporte, tipo trípode negro; también observé entre 6 a 7 unidades de tazones blancos, con logo PDI, en letras de color dorado y dos carpetas blancas de cartón, con el logo PDI en la parte superior, en letras de color azul”.

“También había otro notebook con mouse inalámbrico negro y al otro costado de ese computador, había una carpeta negra, con varios documentos al interior, notando que es más grande que las otras ya descritas”.

El montaje no terminaba ahí. En la dependencia había un pendón del FBI y un televisor que exhibía imágenes vinculadas a esa agencia estadounidense.

“Además de la mesa que ya describí, en el lugar y frente a la entrada, había una mesa destinada al té y café; a mano izquierda de la puerta de entrada había una pizarra en blanco, con un marco y base de metal blanco, con ruedas; al costado había un sofá de tela gris, con sus patas de madera”.

“Continuando por ese mismo costado, hacia el fondo de la dependencia, había un pendón de publicidad que decía ‘FBI’ con color amarillo, luego, observé que, había un televisor encendido y con un soporte de metal desde el techo, a través del cual se exhibía una imagen de un reportaje, con el logo del FBI en su parte superior izquierda y, una mujer en un escritorio, con más personas, todos con rasgos occidentales”.

Desde la sala, Mingkai también vio a Ángelo Stevens aparentemente detenido en una dependencia contigua.

“Continuando con la descripción de la sala, el costado donde estaba el televisor, no era un muro, sino, una mampara de vidrio que permitía la visión a otras dependencias de ese piso”.

“Y es en aspecto, cuando me sentaron, observé a través de esa mampara, que Ángelo, se encontraba sentado y esposado, junto a otro hombre, de quien no recuerdo características, en una sala colindante a la que yo estaba. Dicha dependencia tenía escritorios con computadores”.

El supuesto agente del FBI

En la cabecera de la mesa se encontraba un hombre que se habría presentado como agente del FBI y cuya identidad todavía no ha sido determinada.

“Volviendo a la sala donde estuve, en el asiento de cabecera, se encontraba otro sujeto, a quien voy a identificar como ‘sujeto E’ y puedo describirlo como, un hombre calvo, con barba y cejas de vellos claro, con ojos claros, mayor de 40 años de edad, de contextura gruesa, musculoso, vestía una chaqueta azul con logo ‘FBI’ y, una polera que alcancé a ver que también tenía estampado el logo del ‘FBI’; siempre estuvo sentado y me dio la impresión que era más alto que los otros sujetos, medía 1,80 de estatura aproximadamente”.

La víctima fue sentada junto al supuesto agente. José Pinto permaneció a su lado, todavía interpretando el papel de una segunda persona detenida.

“Me sentaron al lado derecho del ‘sujeto E’ y el ‘sujeto B’ se posicionó detrás de mí y de pie”.

“En paralelo, el ‘sujeto D’ ingresó a la sala a José PINTO y lo sentaron a mi costado derecho. En el segundo puesto, pero frente a nosotros —lado izquierdo del ‘sujeto E’—, estaba sentado el ‘sujeto A’”.

“Respecto al ‘sujeto D’, no recuerdo si en ese momento salió o se quedó, porque el ‘sujeto E’ y ‘sujeto A’, comenzaron a hablarme”.

“A ti y a tu cuñado los van a extraditar”

El supuesto agente comenzó a interrogar a Mingkai en inglés. Navarrete, en tanto, utilizaba una aplicación de su teléfono para traducir las advertencias.

“El ‘sujeto E’, hablaba en inglés, pero antes de decirme cosas, con el ‘sujeto A’ y éste, interactuaban en español, no capté palabras, ya que yo hablo muy poco español e inglés”.

“Luego, el ‘sujeto E’ me dijo ‘look me, look my eyes’, después me preguntó en inglés ‘How old are you’, respondiendo en español ‘24 años’, comentando él ‘so young’, mientras tanto, el ‘sujeto A’ estaba con su celular traduciendo, comenzando a interactuar conmigo exhibiéndome documentos —evidencia— y señalándome ‘a ti y a tu cuñado los van a extraditar a Estados Unidos’, ‘tienes que colaborar’, esto mediante el traductor de su celular, no Google, sino de la aplicación que viene en los celulares iPhone”.

“Él, por lo que recuerdo, tenía un iPhone 16 Pro, con una carcasa de silicona tipo arcoíris, de muchos colores”.

Según el joven, Navarrete le aseguró que podía evitar su extradición, siempre que colaborara.

“Seguidamente, el ‘sujeto A’, se levantó de la silla y caminó hacia mí, se posicionó detrás diciéndome con el traductor ‘no dejaré que te extraditen, te ayudaré’, ‘tengo toda la evidencia, debes colaborar’”.

“Ante esto, le respondí que necesitaba un abogado, diciéndoles ‘Vinko, Vinko’ y el ‘sujeto A’, sin preguntarme algo, me indicó que Vinko y mi hermana ya venían en camino, desconociendo, hasta ese momento, por qué mi hermana estaba con Vinko”.

“En esta dinámica, el ‘sujeto A’ se sacaba y ponía los lentes, entremedio los dejaba sobre la mesa y luego, se los volvía a poner. En paralelo, el ‘sujeto E’ hablaba en español e inglés, pero no entendía lo que decía”.

José Pinto, sentado junto a la víctima, le pedía que permaneciera en silencio: “Tú no habla, Vinko habla”.

“Saliendo de acá te voy a matar”

En ese momento ingresó nuevamente a la sala Ángelo Stevens, esposado y acompañado por Luis Moraga. De acuerdo con la víctima, Stevens comenzó a amenazarlo de muerte.

“A los minutos, ingresó a la sala el ‘sujeto D’ y éste llevaba esposado a Ángelo, sentándolo en la cuarta silla del costado derecho mío, específicamente, en la tercera silla con respecto a mí y, desde que entró y, de forma muy violenta, me decía a través del traductor del teléfono del ‘sujeto A’, ‘te voy a matar, saliendo de acá te voy a matar, voy a declarar contra ti y tu cuñado’”.

“En todo este momento, el ‘sujeto B’ le decía a Ángelo que se calmara, ‘ya, ya, ya’, pero como este último seguía muy violento, los ‘sujetos B y D’, lo sacaron de la oficina”.

La Fiscalía sostiene que Stevens no era una verdadera víctima. Las cámaras de seguridad lo captaron llegando por sus propios medios al edificio antes del secuestro y retirándose posteriormente del lugar junto a Pinto y un tercer hombre.

Mingkai lo reconoció en los registros:

“Lo reconozco como Ángelo STEVENS, quien participa activamente en el secuestro, además cuando yo llegué a la sala de reuniones de José Miguel Carrera N° 269, comuna de Santiago, él ya estaba detenido en ese lugar, participando de la simulación, además de lo detallado en mi declaración”.

En otra imagen, declaró:

“Reconozco al sujeto del costado inferior izquierdo, con su mano en la cabeza, como Ángelo STEVENS. El sujeto del costado es el ‘Trabajador de Ángelo’, y el sujeto con el cigarro en la boca es José PINTO”.

La aparición de Vinko Fodich

Cerca de una hora después llegó hasta el edificio la hermana de Mingkai, acompañada por Vinko Fodich. Según los antecedentes judiciales, fue el propio abogado quien la contactó para decirle que su hermano estaba detenido y luego la guió caminando hasta el falso cuartel.

La Fiscalía estableció, además, que Fodich había estado durante cerca de cuatro horas en ese mismo inmueble el día anterior al secuestro.

“Al pasar como una hora aproximadamente, entró por la puerta de la sala, el abogado Vinko y mi hermana Mingxia FU y el ‘sujeto A’ dijo: ‘Mingxia también tiene orden de detención y todavía no la vamos a detener’, exhibiendo un documento, el cual fue revisado por el abogado Vinko, quien luego señaló que, la orden era real”.

“A los pocos minutos de esto, el ‘sujeto E’ se retiró del salón”.

Con Fodich y Mingxia ya sentados en la sala, Navarrete dio vuelta la pizarra y exhibió el supuesto organigrama de una organización criminal.

“Al llegar mi hermana con Vinko, hubo un cambio de asientos, donde Vinko quedó en la silla que yo estaba usando, después a su lado derecho, estaba mi hermana, luego y en ese orden, José PINTO y al último y en la cuarta silla, yo”.

“Enseguida, el ‘sujeto A’ volteó la pizarra blanca, viendo que había una estructura de relaciones de personas y el ‘sujeto A’ comenzó a explicar foto por foto, quien era cada uno, reconociendo dentro de ellos, a mi hermana, mi cuñado, Ángelo, José Pinto y un sujeto que, no sé su nombre, pero cuando fui a visitar a mi cuñado a Santiago 1, estaba en el mismo módulo que él”.

“Asimismo, había dos fotografías, de la única vez que me reuní con Ángelo y José PINTO en la cafetería que nombré en mis declaraciones anteriores, utilizándolas como ‘evidencia’ de su investigación”.

Los supuestos US$280 millones de la familia

Navarrete habría acusado a la familia de mantener US$280 millones vinculados a la investigación desarrollada en Iquique.

“Luego, el ‘sujeto A’ —Navarrete Umaña— me preguntó si sabía cuánto dinero estaba involucrado en la investigación de mi cuñado, respondiéndole que todos los antecedentes los sabía Vinko y habían sido exhibidos por la prensa”.

“En eso, el ‘sujeto A’ me dijo: ‘El dinero de tu familia —mi cuñado, hermana y yo— ascendía a la suma de 280 millones de dólares’, dándome a entender que, para ellos yo tenía ese dinero”.

Cuando Mingxia negó la existencia de ese dinero, Luis Moraga la esposó.

“Momentos en que mi hermana le dijo al ‘sujeto A’ que no tenían ese dinero y que era mentira, por lo que el ‘sujeto D’ —Moraga Parisi— le puso las esposas a mi hermana”.

“Todos son delincuentes, nos quieren asaltar”

La exigencia fue planteada directamente: debían pagar $300 millones para terminar con las supuestas detenciones y favorecer la situación procesal de Yongjie Chen.

“Continuando con mi relato, debo indicar que, luego de que el ‘sujeto D’ —Moraga Parisi— le colocara las esposas a mi hermana, el ‘sujeto A’ —Navarrete Umaña— nos dijo que debíamos pagar 300 millones de pesos y, su detención llegaba hasta ahí, como también, la causa de mi cuñado”.

La respuesta de los hermanos fue de incredulidad. Mingxia comenzó a sospechar que se encontraban frente a un secuestro y se lo manifestó directamente a Fodich.

“En ese intertanto, con mi hermana hablamos en nuestro idioma diciéndonos que, de dónde sacaron que teníamos esa cantidad de dinero, para luego, mi hermana decirle al abogado Vinko: ‘Todos son delincuentes, nos quieren asaltar’, refiriéndose a las personas que me tenían secuestrado”.

Pese a la advertencia, según Mingkai, el abogado validó el procedimiento y afirmó que los funcionarios y la orden de detención eran verdaderos.

“A lo que Vinko respondió que, todas personas de la PDI que estaban en ese lugar eran de verdad y, la orden de detención también, momento en que el ‘sujeto A’ indicó que debíamos colaborar para así ayudarnos con la orden judicial y que así, el 25.AGO.026, en la audiencia de mi cuñado, éste quedaría en libertad”.

“Ante esto, mi hermana y yo le respondimos al ‘sujeto A’ que Vinko debía opinar al respecto, y éste último se me acercó diciéndome que debíamos acceder a la solicitud de los funcionarios de la PDI, para que así, mi cuñado, el 25.AGO.026, quedara en libertad”.

“Ocurriendo todo esto, el ‘sujeto B’, entraba y salía varias veces con Ángelo, quien seguía esposado”.

La negociación por el rescate

Como los hermanos insistieron en que no tenían $300 millones, la supuesta negociación continuó. Primero les exigieron $150 millones a cada uno. Después, el monto inmediato habría sido rebajado a $200 millones.

“Luego que Vinko me dijo que debíamos acceder a la solicitud de los PDI, le dije al ‘sujeto A’ que no teníamos 300 millones de pesos, pero volvió a insistir en que mi hermana debía pagar 150 millones de pesos y yo los otros 150 millones”.

“En paralelo, Ángelo me decía que mi cuñado tenía dinero, que pagara”.

“En eso, Vinko le preguntó a mi hermana cuánta plata podíamos pagar en esos momentos, respondiéndole que no teníamos claridad de cuánto podíamos pasar, que debíamos llamar a alguien”.

“Vinko se acercó al ‘sujeto A’ y conversaron entre ellos, para luego, el primero de éstos, decirnos que debíamos pagar 200 millones de pesos en esa ocasión y, el resto, al día siguiente y subsiguiente, o sea, el 07 y 08.AGO.026, afirmándonos que, ese es el trato que había quedado con Vinko”.

Mingkai preguntó si un vale vista por aproximadamente $43 millones, cuya entrega originalmente debía coordinar con Pinto, podía considerarse parte del pago.

“Estando en esta situación, le pregunté al ‘sujeto A’ si el vale vista por 43 millones aproximadamente, era parte del trato, pero me respondió que no, que debíamos pagar los 200 millones de pesos aparte”.

“En este momento, y Ángelo encontrándose en la sala, Vinko le dijo que también debía pagar por su libertad, sin decir un monto en específico, y Ángelo le respondió que, mi cuñado debía pagar por él”.

Las llamadas para conseguir el dinero

Durante el cautiverio, Navarrete insistió en que la víctima debía confiar en él y reunir el dinero.

“Continuando con lo que sucedió, el ‘sujeto A’ me dijo que confiara en él, que me iba a ayudar, pero debía confiar en él, respondiéndole que, el monto era muy alto, que no teníamos ese dinero en efectivo en ese momento”.

“El ‘sujeto A’ me preguntó cuánto dinero podía reunir, diciéndole que no sabía, que debía preguntar”.

La víctima incluso pidió comida mientras permanecía retenida.

“En ese momento le dije al ‘sujeto A’ que tenía hambre, así que el ‘sujeto B’ fue a buscar unas galletas, las trajo en una bandeja y el ‘sujeto D’, me llevó un café”.

“En ese acto, el ‘sujeto D’ le pasó un celular a Ángelo para que llamara a alguien y, así pagar por su libertad”.

A las 12:46 horas le permitieron utilizar su teléfono bajo instrucciones estrictas: debía desactivar el GPS, dejar el aparato sobre la mesa y hablar exclusivamente sobre el dinero.

“Luego y, siendo las 12:46 horas, el ‘sujeto A’ me pasó mi celular, obligándome que llamara a alguien para solicitar el dinero, pero solo me permitió dejar el teléfono sobre la mesa, no tenerlo en mis manos”.

“Asimismo, me dijo que debía encenderlo, ya que, estaba apagado, que debía dejar inhabilitado el uso de GPS y que, con la persona que llamara, solo debía hablar respecto al dinero y en altavoz, nada más”.

“En ese momento, el ‘sujeto D’ también le devolvió el celular a mi hermana, ya que, cuando llegó con Vinko a la sala, éste se lo había quitado. A ella le dieron las mismas instrucciones en cuanto al uso del teléfono”.

Los primeros $30 millones

Finalmente, una amiga de Mingxia consiguió prestarles $20 millones. La mujer preguntó dónde debía llevarlos, pero los supuestos policías se negaron a revelar la ubicación del inmueble.

“Pasado unos minutos, Wenjuan XIE llamó por teléfono a mi hermana diciéndole que, ya tenía los 20 millones de pesos, que cómo y dónde se los llevaba, preguntándole la dirección exacta”.

“Por lo que mi hermana preguntó a los supuestos policías la dirección, pero el ‘sujeto A’ —Navarrete— y ‘sujeto D’ —Moraga Parisi— le indicaron que debía ser afuera, no ahí”.

“Así que mi hermana le dijo a su amiga que, el auto debía llegar afuera del edificio donde vivimos, o sea, en Domeyko 2010, cortando la llamada”.

Mingxia informó, además, que mantenía otros $10 millones en su departamento.

“En esa interacción, mi hermana les comentó a los supuestos policías que, en nuestro departamento teníamos 10 millones de pesos”.

“Luego de unos minutos, no recuerdo la hora exacta, el ‘sujeto D’ le sacó las esposas a mi hermana y ésta, junto a Vinko y el ‘sujeto D’, salieron de la sala en busca del dinero”.

Las cámaras de seguridad registraron parte de ese recorrido. Mingxia salió del falso cuartel acompañada por Fodich y Moraga, mientras Pablo Gajardo conducía el automóvil utilizado para trasladarlos.

Primero recogieron una bolsa con los $20 millones y luego Fodich acompañó a Mingxia hasta su departamento, desde donde ella retiró otros $10 millones guardados en una caja de cartón.

Cuando volvieron al inmueble de José Miguel Carrera, el dinero fue contado en presencia de los integrantes del grupo. Los hermanos fueron liberados cerca de las 15:40 horas, bajo la condición de entregar los $170 millones restantes durante los días siguientes.

Las presiones continuaron después de la liberación

La liberación no terminó con las exigencias. El 7 de agosto, funcionarios de la Bicrim La Pintana llegaron hasta el departamento de las víctimas utilizando como justificación una denuncia por una supuesta apropiación indebida.

Mingkai reconoció a dos de los policías como las mismas personas que habían participado en su detención el día anterior. Esa identificación fue una de las primeras pistas que permitió establecer que no se trataba simplemente de delincuentes disfrazados, sino de funcionarios activos de la institución.

Durante los días siguientes, los hermanos también recibieron mensajes exigiendo el pago del dinero pendiente y advirtiendo que, en caso contrario, entregarían antecedentes al fiscal.

La investigación consigna que desde el 12 de agosto Fodich envió mensajes de WhatsApp a los teléfonos de ambos hermanos, insistiendo en que debían pagar el dinero solicitado porque la PDI tenía que elaborar un informe para el Ministerio Público.

El último acto de presión detectado ocurrió el 20 de agosto. Ese día, Luis Moraga llegó hasta el centro de estética donde trabajaba Mingxia, se presentó nuevamente como funcionario de la PDI y preguntó insistentemente por ella.

La denuncia que destapó el falso cuartel

Mingkai denunció lo ocurrido el 8 de agosto, dos días después del secuestro y al día siguiente de la visita de los policías a su departamento. Lo hizo ante un cuartel de la PDI, dando inicio a las diligencias que posteriormente quedaron en manos del Departamento V de Asuntos Internos.

La investigación determinó que el inmueble de José Miguel Carrera 269 era un edificio particular y que en ese lugar nunca había funcionado una dependencia policial.

También se estableció que Mingkai, su hermana Mingxia, José Pinto y Ángelo Stevens no mantenían órdenes de detención que justificaran el procedimiento.

El fiscal de Iquique a cargo de la causa contra Yongjie Chen informó, además, que nunca había encargado diligencias a la Bicrim La Pintana. Por lo tanto, la detención, el supuesto procedimiento secreto, la presencia del falso agente del FBI y el cuartel eran parte de una simulación.

Las imágenes de las cámaras de seguridad, los movimientos de los vehículos, el posicionamiento de los teléfonos celulares y los registros bancarios permitieron a la Fiscalía reconstruir el papel que habría desempeñado cada uno de los involucrados.

Ahora será la justicia la que deberá determinar sus responsabilidades. Para Mingkai, sin embargo, la sospecha surgió antes de recuperar la libertad: detrás de las tazas con el logo institucional, las esposas, las carpetas de la PDI y la pizarra con el supuesto organigrama criminal no había un procedimiento secreto, sino un secuestro destinado a obtener cientos de millones de pesos.

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