Exsubsecretaria por vacunas vencidas: "Comprar menos era arriesgarnos a que a alguien le faltara una vacuna"

El informe de Contraloría que detectó graves irregularidades en la campaña de vacunación contra la influenza de 2024 ya provocó sus primeras repercusiones políticas. Diputados de la Comisión de Salud de la Cámara anunciaron que impulsarán una comisión investigadora para indagar los antecedentes revelados en exclusiva por Mega Investiga.

Entre los principales hallazgos del organismo fiscalizador se encuentran más de 760 mil dosis que vencieron sin ser distribuidas, por las cuales Contraloría formulará un reparo de $3.640 millones, además de deficiencias en la planificación, registro y trazabilidad de las vacunas. El informe también detectó 208 registros de inoculación con fechas posteriores al fallecimiento de las personas cuyos RUN aparecen asociados en el sistema.

Frente a los cuestionamientos, la exsubsecretaria de Salud Pública Andrea Albagli, quien encabezaba la repartición durante la campaña fiscalizada, defendió las decisiones adoptadas por la autoridad sanitaria y aseguró que las explicaciones respecto del proceso ya habían sido entregadas.

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“Todas las explicaciones ya se dieron (?) Ya cumplí con mi rol de autoridad de dar todas las explicaciones en el momento en que esto ocurrió, que recuerdo fue el 2024, que además, insisto, fue la campaña de vacunación más exitosa que hemos tenido en nuestra historia”, señaló en conversación con Mega.

“Esto ocurre todos los años”

Uno de los principales cuestionamientos de Contraloría apunta a las 762.326 dosis adquiridas para la campaña de 2024 que vencieron en dependencias del operador logístico sin ser distribuidas. Por ese concepto, el organismo anunció que formulará un reparo por $3.640.544.800, luego de concluir que los antecedentes aportados por la autoridad sanitaria no permitieron desvirtuar la observación.

Consultada por este hallazgo, Albagli sostuvo que la existencia de vacunas contra la influenza que finalmente no son utilizadas no constituye una situación excepcional.

Esto es algo que ocurre siempre, todos los años, lo que cambia es cuánto”, afirmó la exautoridad.

Según explicó, una primera razón está relacionada con las características de la propia vacuna y la necesidad de ajustar su composición a las cepas que se proyecta circularán durante cada temporada.

“El virus de la influenza es distinto todos los años, nunca es igual, y por lo tanto, las vacunas de influenza se formulan de manera específica para el virus que va a circular en esa temporada invernal. Eso quiere decir que cuando se adquieren las vacunas para esa campaña y hay un porcentaje de personas que, si bien tienen acceso a la vacuna, no se acercan para protegerse con esta estrategia, hay vacunas que quedan sin usarse y por mucho que el año siguiente sigan vigentes, no son efectivas”, explicó.

Albagli agregó un segundo elemento: las particulares condiciones epidemiológicas que enfrentó el país durante 2024.

A su juicio, se trató de un año de “altísimo riesgo sanitario”, ya que “no sólo circuló en mayor magnitud la influenza, sino que también circularon en mayor magnitud otros agentes etiológicos que no habían circulado en esa magnitud, al menos en la última década”.

La comparación con 2021

Para defender las decisiones adoptadas durante su administración, la exsubsecretaria puso como ejemplo lo ocurrido en 2021 y aseguró que ese año la cantidad de vacunas contra la influenza que no fueron utilizadas, así como los recursos involucrados, fue incluso superior a lo registrado en 2024.

“Ese año 2021 la cantidad de vacunas que no se utilizaron de influenza fue superior a la 2024 y la cantidad de monto de recursos financieros asociados a las vacunas que no se usaron también fueron superior a la 2024, pero por buenas razones”, sostuvo.

Según Albagli, ante escenarios epidemiológicos inciertos la autoridad sanitaria debe privilegiar el denominado principio precautorio.

“Cuando la autoridad sanitaria toma decisiones ante escenarios de incertidumbre, siempre tiene que tomar el principio precautorio para cuidar el bien superior que es la vida de las personas y poder protegerlos garantizando su derecho, en este caso, a la protección inmunológica”, agregó.

La cuestionada compra adicional

Otro de los aspectos examinados por Contraloría fue la decisión de aumentar considerablemente el número de vacunas disponibles durante 2024.

Originalmente se habían adjudicado 7,7 millones de dosis, pero posteriormente se realizaron compras adicionales que elevaron el total a 9.603.962 vacunas. El informe cuestionó que los antecedentes entregados no permitieran acreditar adecuadamente cómo se determinó la población beneficiaria que justificaba ese incremento.

Albagli defendió la decisión y aseguró que la compra adicional se realizó en un momento particularmente complejo, cuando la demanda por vacunarse aumentó y el mercado internacional ofrecía escaso margen para adquirir nuevas dosis posteriormente.

“El mercado de las vacunas de influenza es un mercado particularmente inflexible”, explicó.

“En el minuto en que hicimos esa compra de emergencia, era el último momento del año en el que podíamos comprar. Si comprábamos poco, después nos quedábamos con poco”, afirmó.

Según la exsubsecretaria, en ese momento existían dos alternativas: asegurar dosis suficientes para cubrir completamente a la población objetivo o asumir el riesgo de que posteriormente se produjera un quiebre de stock.

En ese momento habían solo dos alternativas: comprar para el 100%, y ahí resguardar la vida y garantizar el acceso efectivo de las personas a su derecho a la protección inmunológica, o la otra alternativa era arriesgarnos y comprar menos y eventualmente que se diera la circunstancia que a una persona sí le faltara la vacuna”, sostuvo.

“Y por supuesto que la autoridad sanitaria jamás podría decidir arriesgarse al punto de que a alguien le falte una vacuna que necesite”, agregó.

Pese a los argumentos expuestos por Albagli, Contraloría mantuvo la observación respecto de las 762.326 dosis que vencieron sin ser distribuidas y determinó formular un reparo por $3.640.544.800.

Los 208 registros asociados a personas fallecidas

El informe también detectó una anomalía en el Registro Nacional de Inmunizaciones (RNI): al 19 de junio de 2025 aparecían 208 inoculaciones a nivel nacional cuya fecha de administración era posterior a la fecha de fallecimiento de la persona cuyo RUN figuraba en el registro. En algunos casos, la diferencia entre ambas fechas alcanzaba hasta 61 años.

El antecedente, sin embargo, requiere una precisión. En 58 de los 208 casos coincidían tanto el nombre como el RUN consignados en el RNI con los antecedentes del certificado de defunción. En los 150 restantes coincidía el RUN, pero no el nombre.

En la revisión efectuada por Contraloría se detectaron errores de digitación en parte de estos últimos casos. El organismo estableció que 114 registros se encontraban pendientes de corrección, mientras que en otros 36 casos se debía determinar la identidad del verdadero beneficiario de la vacuna.

Albagli descartó que el hallazgo implique que efectivamente se hayan administrado vacunas a personas fallecidas y atribuyó las inconsistencias a problemas en el ingreso de la información.

“La primera clarificación muy evidente es que, por supuesto, no tiene ningún sentido pensar que se vacunó a una persona fallecida. O sea, eso está absolutamente descartado, no tiene ningún sentido pensar algo así”, afirmó.

Según explicó, “lo que acá ocurre es un error de registro” producido al momento de ingresar los datos de la persona vacunada al sistema.

“Cuando se administra la vacuna a nivel local en los establecimientos de salud, ya sean públicos a través de la atención primaria municipal o privados con los vacunatorios que están en convenio con el Ministerio de Salud, al momento de digitar en nuestro registro el RUT, se cometen errores de registro”, sostuvo.

Precisamente por esas inconsistencias, Contraloría instruyó a la Subsecretaría de Salud Pública acreditar y regularizar los registros observados en el RNI, además de avanzar en mecanismos que permitan mejorar la interoperabilidad y trazabilidad de los sistemas utilizados para controlar las vacunas.