Terremotos en Latinoamérica: ¿Tienen relación entre sí los últimos eventos y podrían generar afectación en Chile?

La serie de terremotos que han afectado a América Latina en dos meses —el 24 de junio en Venezuela, el 17 de julio en México, el 10 de agosto en Colombia y el 20 de agosto en Perú— despertó una duda: ¿Están relacionados? La respuesta la entregó el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile (CSN); fue categórica: "no".

Al respecto, y ante el temor colectivo sobre que esta seguidilla de terremotos podría derivar en un movimiento mayor en Chile, desde el CSN sostienen que no existe relación entre estos eventos, ya que "los terremotos —especialmente los superficiales— son producto de la activación de una ruptura a lo largo de un segmento de falla". Según profundizó el organismo, este fenómeno ocurre por "las tensiones en el interior de la Tierra que son generadas por los desplazamientos relativos entre placas tectónicas", y precisó, además, que es justo en los bordes donde se desencadenan los grandes sismos.

Placas tectónicas y dinámicas independientes

Para sustentar la independencia de cada evento, desde el CSN detallaron que los sismos recientes han ocurrido en contextos geológicos completamente diversos y lejanos entre sí.

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"El terremoto de Venezuela ocurre en el borde entre las placas del Caribe y Sudamericana, en una falla prácticamente vertical de aproximadamente 200 km de longitud por unos 20 km de ancho", precisaron desde la entidad experta.

"En el caso del evento en México, fue producto de la convergencia entre las placas de Cocos y Norteamericana, a unos 20 kilómetros de profundidad", sostuvieron desde el organismo. Asimismo, detallaron que "el temblor registrado en Colombia se originó al interior de la placa de Nazca a unos 110 kilómetros de profundidad, mientras que el reciente movimiento en Perú ocurrió en la misma placa de Nazca, pero bajo territorio peruano y a una profundidad de entre 70 y 100 kilómetros".

El área de influencia y la situación para Chile

Respecto a la posibilidad de que la energía liberada en un país afecte a otro, desde el CSN de la Universidad de Chile fueron claros en descartar la popular teoría debido a los límites físicos del alcance de cada ruptura.

"El área de influencia directa, es decir aquella zona donde se producen cambios significativos de tensiones para generar réplicas debido a la ocurrencia de estos sismos mayores, se circunscribe a distancias de entre una a dos veces la longitud de ruptura", aclararon desde Sismología, y añadieron que la mayor cantidad de réplicas se concentra siempre en los extremos de la falla activada.

De esta manera, al ser las distancias entre los países mucho mayores que las áreas de influencia de cada ruptura, se confirma que no existe una conexión entre los sismos. "La implicancia para Chile es que la actividad sísmica en esta porción de tierra seguirá el curso dictado por los movimientos relativos entre las placas de Nazca, Sudamérica, Antártica y de Scotia, de manera independiente de lo que suceda en otros confines", concluyeron desde el organismo.