"Nunca me he arrepentido": Tiene 70 años y dedica su vida a empresa donde fabrican el clásico tostador chileno

¿Qué pasó?

Hay objetos que parecen haber estado toda la vida en las cocinas chilenas. Uno de ellos es el tradicional tostador de pan, un sencillo utensilio que ha acompañado a generaciones y que, pese al paso del tiempo, todavía se utiliza a diario en miles de hogares.

Su historia se remonta a las zonas rurales de Chile y, según el relato difundido por Emprendedor Chile, habría comenzado alrededor de la década de 1920. Hasta hoy, no existe un registro claro de quién fue su creador, pero el tostador terminó convirtiéndose en parte de la cultura cotidiana de los hogares del país.

Uno de los hombres que ha mantenido vigente esta tradición es Jorge Cañete, de 70 años, quien está detrás de Cocimex y que actualmente continúa fabricando este clásico producto a gran escala.

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“Yo produzco alrededor de mil tostadores diarios”

El propio Cañete explicó cómo llegó a dedicarse a la fabricación de este particular utensilio y reveló el volumen de producción que mantiene actualmente.

“Yo produzco alrededor de mil tostadores diarios, soy uno de los principales fabricantes. Mi abuelo partió fabricando coladores, embudos, se fabricaban moldes de torta. Luego falleció mi papá, después continuamos y ahí empezamos con el tostador”, relató.

Según contó, fue él quien vio el potencial comercial que podía tener el producto, pese a que inicialmente no todos estaban convencidos de que se transformaría en un negocio exitoso: “Yo vislumbré que se podía vender harto. Mi hermano se defraudó porque no se vendía mucho el tostador”, recordó.

Sin embargo, Cañete decidió continuar con la fabricación y, con el paso de los años, terminó convirtiendo el tostador en uno de los productos emblemáticos de su empresa.

Un negocio que comenzó con su abuelo

La historia de Cañete está marcada por una tradición familiar que comenzó mucho antes de que el tostador se transformara en el principal producto del negocio.

Su abuelo se dedicaba a fabricar distintos utensilios metálicos, entre ellos coladores y embudos, además de moldes para tortas. Tras su fallecimiento, la familia continuó con la actividad y posteriormente incorporó la fabricación de tostadores de pan.

Lo que comenzó como una nueva apuesta terminó convirtiéndose en un producto que, décadas después, continúa llegando a distintos rincones del país.

“Nunca me he arrepentido”

A sus 70 años, Cañete continúa vinculado al negocio y asegura que la decisión de apostar por el tostador ha sido motivo de grandes satisfacciones.

“Hasta el día de hoy yo sigo, y nunca me he arrepentido. Al contrario, me ha dado muchas satisfacciones todo: ir a cualquier parte de Chile y ver mi producto en todos lados”, señaló.

La frase resume parte de una historia empresarial construida durante generaciones y que consiguió mantener vigente un objeto que, pese a su simpleza, continúa formando parte de la vida cotidiana de miles de familias chilenas.

Un clásico que se mantiene vigente

El tostador de pan ha sobrevivido a la aparición de nuevos electrodomésticos y a los cambios en la forma de cocinar. Su diseño sencillo y su utilidad para preparar pan directamente sobre una fuente de calor le permitieron mantenerse presente en las cocinas chilenas.

En el caso de Cocimex, esa tradición se transformó además en un emprendimiento que actualmente produce alrededor de mil unidades diarias, según el propio Cañete.

La empresa cuenta con presencia en Quinta Normal y Curicó, además de comercializar sus productos al por mayor.

Así, a sus 70 años, Jorge Cañete continúa fabricando un objeto que reconoce prácticamente en cualquier lugar del país: el mismo tostador que comenzó a producir junto a su familia y que terminó convirtiéndose en el sello de su negocio.

 
 
 
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