Perro recibirá pensión alimenticia tras el divorcio de sus dueños: Exesposo se negaba a hacerse cargo de la mascota

¿Qué pasó?

Lo usual es que cuando un matrimonio se divorcia , las conversaciones giren en torno a la vivienda, los bienes o el cuidado de los hijos. En Villahermosa, México, una mascota cambió ese escenario.

Lucas, un husky siberiano de tres años, se convirtió en el primer perro del país en ser reconocido con derecho a una pensión alimentaria, una resolución que abrió un nuevo capítulo en la protección de los animales de compañía.

El exesposo no se quería hacer cargo de Lucas

La historia comenzó cuando los dueños de Lucas pusieron fin a un matrimonio de 14 años. Tras la separación, el exesposo decidió no hacerse cargo del perro ni mantener un vínculo con él, según consignó Infobae.

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Frente a ese escenario, la propietaria, conocida como doña Blanquita, decidió acudir a la Justicia para garantizar el bienestar del animal que durante años fue parte de la vida familiar.

El proceso que terminó con un fallo inédito

La abogada Bellanila Andrea Hernández asumió la representación del caso de forma gratuita con el propósito de impulsar un precedente en favor de los animales de compañía. Sostuvo que "los perros y los gatos son denominados seres sintientes, los cuales tienen también derechos que están respaldados bajo nuestra Constitución en el artículo primero constitucional, está en elevado terreno de Constitución, entonces ellos también, los animalitos merecen y necesitan una pensión alimenticia".

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Tras diez meses de tramitación, una jueza de familia resolvió que el exesposo deberá pagar una pensión mensual de 700 pesos mexicanos (alrededor de 37 mil pesos chilenos) para Lucas y, además, asumir en conjunto los gastos veterinarios del husky.

Aunque ese monto cubre solo una parte del costo de su manutención, la resolución busca asegurar que el perro mantenga un nivel de vida acorde a sus necesidades. Para adoptar la decisión, el tribunal consideró que durante el matrimonio ambos propietarios participaron en su cuidado, compartieron responsabilidades y le brindaron espacios de recreación, viajes y atención permanente.

Un precedente para futuros divorcios

Más allá del caso particular de Lucas, el fallo abre la puerta a que otras mascotas adquiridas durante un matrimonio puedan ser consideradas sujetos de protección en procesos de divorcio.

De esta manera, futuras demandas similares podrían evaluar las responsabilidades de quienes compartieron el cuidado de un animal de compañía durante la vida en común, con el objetivo de resguardar su bienestar tras la separación.

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