Se revela la verdad sobre la estrella del calendario de "curas sexis" de Roma

La imagen es un éxito de ventas entre los turistas de Roma: un hombre joven de ojos penetrantes y alzacuellos impecable que sonríe desde las páginas del “Calendario Romano”. La creencia popular, y el atractivo del recuerdo que cuesta más de 10 euros, es que se trata de uno de los clérigos más agraciados de la sede de la Iglesia católica.

La foto de Giovanni Galizia se ha convertido en un souvenir clásico, el rostro de un supuesto sacerdocio atractivo.

La lógica de una mentira visual

El mito se sostiene por su propio contexto. Vendido en la capital del catolicismo, el calendario presenta una fotografía de un supuesto sacerdote para cada mes. La idea del fotógrafo, según explicó el propio Galizia, era mostrar diversas ciudades italianas a través de sus figuras más representativas:

“Venecia con gondoleros y Roma con sacerdotes”. Con un atuendo impecable y una producción profesional, la imagen encaja perfectamente en el imaginario del visitante que busca un recuerdo singular de su paso por el Vaticano.

La evidencia de la propia voz

Sin embargo, la realidad contradice la atractiva ficción. El propio Giovanni Galizia ha desmontado la historia que su rostro ha contado durante más de veinte años. “Lo que les puedo asegurar es que nunca fui sacerdote”, afirmó a un diario.

La fotografía, explicó, fue tomada en Palermo en 2004, cuando él tenía solo 17 años. “En un momento dado me preguntó si quería participar. Era un juego, lo tenía todo preparado”, relató sobre su encuentro con el fotógrafo.

La realidad: un instructor de vuelo

El hombre del calendario no es un hombre de la Iglesia, sino un instructor de vuelo. La famosa imagen fue el resultado de una sesión de fotos que él consideró un “juego” juvenil y por la que, según señaló, el fotógrafo “nunca me pidió ni un euro”.

Hoy, Galizia ve la foto con distancia —“No veo nada sexi en esa foto (...) no tiene nada de sensual”— y añade que “el tiempo ha pasado, y se nota”. Incluso sugiere que otros de los supuestos curas del calendario podrían no serlo.

El interés detrás del alzacuellos

El mito del sacerdote sexi ocultaba una simple transacción comercial. El calendario es un producto diseñado para turistas, un negocio que se ha mantenido por dos décadas gracias a una imagen que no se correspondía con la realidad.

Mientras los amigos de Galizia que visitan la capital italiana “siempre me mandan una foto del calendario”, miles de compradores se llevan a casa un recuerdo basado en una mentira divertida: la de un adolescente de Palermo que posó por diversión y se convirtió, sin quererlo, en el cura más famoso de Roma.

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