Donald Trump afirma que el estrecho de Ormuz será reabierto "bastante pronto"

¿Qué pasó?

El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió el viernes abrir el estrecho de Ormuz "bastante pronto" con o sin la cooperación de Irán, antes de las conversaciones de paz en Pakistán.

"Vamos a abrir el golfo con o sin ellos... o el estrecho, como lo llaman. Creo que va a ser bastante rápido, y si no lo es, podremos acabar la tarea", dijo Trump a los periodistas mientras salía de Washington para un viaje dentro del país. En esta línea, destacó que "lo reabriremos bastante pronto".

Según Trump, Irán está interesado también en reabrir esa vía marítima clave, por la que pasa una quinta parte del comercio de hidrocarburos mundial, porque de lo contrario "no tiene ingresos".

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Cobro de peaje a los barcos

Tras el precario alto el fuego anunciado por ambas partes, Teherán aseguró que iba a empezar a cobrar un peaje a los barcos que quieran transitar por el estrecho de Ormuz, algo que Trump aseguró que no iba a permitir.

"Los iraníes parecen no darse cuenta de que no tienen ninguna carta, aparte de una extorsión a corto plazo al mundo mediante el uso de las vías navegables internacionales", había dicho antes Trump en su plataforma Truth Social.

"¡La única razón por la que siguen vivos hoy es para negociar!", advirtió en la víspera de las discusiones en Pakistán, que del lado estadounidense serán lideradas por el vicepresidente JD Vance.

¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz?

El estrecho de Ormuz es considerado la arteria más vital del comercio energético global. Ubicado entre Omán e Irán, conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo, siendo la única vía de salida para los grandes productores de petróleo de la región. Se estima que por este angosto paso circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y una fracción masiva del gas natural licuado (GNL), lo que lo convierte en un punto de tránsito sin sustitutos viables a corto plazo.

Su importancia estratégica radica en su geografía extrema: en su punto más angosto, los carriles de navegación tienen apenas tres kilómetros de ancho. Esto lo vuelve un "punto de estrangulamiento" geopolítico donde cualquier bloqueo, conflicto armado o amenaza de cierre tiene el potencial de desestabilizar los mercados energéticos en cuestión de horas. Una interrupción en Ormuz provocaría un aumento drástico en los precios del crudo, afectando la inflación y el transporte a escala mundial.

Finalmente, el estrecho es un termómetro de las tensiones internacionales, especialmente entre Irán y Occidente. Debido a su ubicación, es utilizado frecuentemente como una herramienta de presión política; cualquier ejercicio militar o incidente con buques cisterna en la zona genera una reacción inmediata en las bolsas de valores y en la diplomacia internacional. 

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