¿Cuál es la mejor forma de limpiar la parrilla? El método para dejarla lista y evitar malos olores

Limpiar la parrilla después de un asado puede parecer una tarea sencilla, pero hacerlo de la manera correcta permite prolongar la vida útil de la superficie de cocción y evitar la acumulación de grasa y restos de alimentos.

Una de las recomendaciones más habituales es aprovechar que la parrilla todavía está tibia, ya que el calor ayuda a desprender los residuos que quedaron adheridos durante la preparación de la carne.

El primer paso: eliminar los restos de comida

Antes de aplicar cualquier producto, lo recomendable es retirar los restos más grandes de comida y grasa que hayan quedado sobre la parrilla.

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Con la superficie todavía caliente o tibia, se puede utilizar un cepillo adecuado para parrillas para desprender los residuos. Es importante realizar esta tarea con cuidado para evitar quemaduras.

Una vez retirados los restos, se puede dejar enfriar la parrilla para continuar con una limpieza más profunda.

¿Agua y detergente o productos especiales?

Para una limpieza habitual, puede utilizarse agua caliente y detergente lavalozas, especialmente cuando existe acumulación de grasa.

Las rejillas desmontables pueden retirarse y limpiarse por separado. En caso de que tengan mucha grasa adherida, dejarlas unos minutos en agua caliente puede ayudar a ablandar los residuos antes de frotarlas.

Es importante seguir las recomendaciones del fabricante, ya que algunos materiales o revestimientos pueden dañarse con productos abrasivos.

¿Qué hacer con la grasa acumulada?

La grasa que queda en la bandeja o recipiente inferior de la parrilla también debe retirarse periódicamente. No es recomendable arrojar grandes cantidades de grasa por el lavaplatos, ya que puede solidificarse y terminar provocando obstrucciones. Lo más conveniente es dejar que se enfríe y retirarla antes de realizar la limpieza.

Más allá de la limpieza después de cada asado, realizar una mantención periódica ayuda a evitar que la suciedad se acumule.

Además, antes de volver a cocinar es recomendable revisar que no queden restos de productos de limpieza sobre la superficie que estará en contacto con los alimentos.

De esta manera, la parrilla quedará en mejores condiciones para el próximo asado y se podrá reducir la acumulación de grasa, restos de comida y malos olores.

¿Qué pasa si limpias la parrilla con limón o cebolla?

Por su parte, Heinz Wuth, cocinero e investigador gastronómico, abordó recientemente la conocida práctica de limpiar la parrilla con cebolla o limón.

El experto detalló que lo que sucede con la cebolla es que funciona para arrastrar la suciedad, aunque "también libera jugos llenos de azúcares", los que "caramelizan con el calor y, si seguimos, terminan quemándose. El problema es que esos restos quedan en las rejillas y al colocar la carne, los sabores pasan directamente al asado".

El limón, en tanto, "a pesar de ser ácido, tiene más azúcares que la cebolla. Al contacto con la parrilla, esos jugos se queman aún más rápido". En este caso, "el ácido puede ayudar, pero no es tan abrasivo como para limpiar realmente y al final esos sabores amargos también se transfieren a la carne".

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