Nueva norma sísmica en Chile: Experto aclara actualización que incluye restricciones para construir sobre fallas activas
¿Qué pasó?
Chile prepara una importante actualización de su norma sísmica, considerada una de las modificaciones más relevantes de los últimos 20 años y que incorpora los conocimientos obtenidos tras los grandes terremotos registrados en el país. La normativa regula el diseño de edificios residenciales, comerciales y de oficinas.
El académico de la Universidad de Chile, Rubén Boroschek, explicó que la nueva regulación reúne información obtenida a partir de los terremotos de 2010, de Iquique en 2014 y la zona de Coquimbo en 2015. “Estamos poniendo en un solo documento conocimientos de más de 15 años que nos va a permitir afrontar de mucho mejor manera los terremotos”, señaló.
Junto con ello, destacó el buen desempeño de las construcciones chilenas frente a estos eventos: “Si bien tenemos edificaciones que tienen que ser demolidas después de un terremoto, realmente es un porcentaje superbajo, un 1%”.
Ir a la siguiente notaUno de los principales cambios apunta a las fallas sísmicas activas. Boroschek detalló que la normativa establece que las nuevas estructuras no podrán fundarse directamente sobre una falla activa, debido a los desplazamientos que pueden generarse cuando esta se rompe. “Cuando rompe una falla, se pueden mover centímetros o metros”, explicó, agregando que en el caso de la falla San Ramón se han registrado movimientos superiores a 4,5 metros, una deformación que una edificación no podría soportar si estuviera construida directamente sobre ella.
La actualización también establece condiciones para los terrenos cercanos a estas zonas. El especialista explicó que, en el caso de la falla San Ramón, se podrá construir hasta a cinco kilómetros de distancia, pero será necesario realizar estudios especiales que consideren los efectos de la falla en el diseño de las estructuras. “Sí se puede, pero tienes que tomar en consideración los efectos de esa falla en el diseño”, aclaró.
Boroschek enfatizó que la norma no busca impedir el desarrollo inmobiliario en sectores donde existen fallas, considerando que Chile cuenta con numerosas estructuras de este tipo. “Lo único que trata de hacer la norma es que sobre la falla no te pongas”, sostuvo. En ese sentido, agregó que la definición de eventuales prohibiciones de construcción corresponde a otras autoridades mediante los instrumentos de planificación territorial.
El académico también destacó que la actualización se suma a un sistema que contempla revisores independientes de los proyectos estructurales e inspecciones durante la construcción. El objetivo, explicó, es que las edificaciones puedan resistir los terremotos, reducir el riesgo de colapso y, en lo posible, ser recuperables después de un evento de gran magnitud.
La nueva norma comenzará a regir en febrero de 2027, aunque Boroschek explicó que parte de la industria ya está considerando sus criterios debido al tiempo que toma desarrollar un proyecto inmobiliario. “Está bien que en febrero entre en vigor, pero los proyectos duran años en desarrollarse (...) algunas oficinas de ingeniería empezaron a ejecutar proyectos tomando esta situación. Ya no va a ser opción desde febrero de 2027”, sostuvo.