"Es como estar en una guerra": El drama de las familias que han dejado sus casas por la violencia en la Macrozona Sur

  • Por Ana María Lizana / Misión Encubierta

¿Qué pasó?

Producto de la violencia vivida en la Macrozona Sur, decenas de familias han decidido dejar sus casas para escapar de grupos paramilitares, narcotraficantes y contrabandistas de madera que atemorizan a la población. Parte de los afectados, entregaron su testimonio.

De un paraíso, a una pesadilla

Quidico está ubicado en la comuna de Tirúa, Región del Biobío, justo en la zona de conflicto. Según los mismos locatarios, vivir en esa zona "era un paraíso, una maravilla, un lugar ideal para veranear".

Marta, quien ha decidido no dar más detalles de su identidad, es una de las afectadas por los hechos de conflicto, los mismos que la obligaron a irse de Quidico en búsqueda de seguridad. En marzo de este año decidió irse.

Sufriendo ataques todas las semanas, dice que fueron "matando" el lugar y que ahora se transformó en un "pueblo deprimente porque no hay nada. Hay gente que vivía del turismo y ya no".

Y es que más que miedo, lo que dice sentir es pánico: "Es como estar en una guerra, es horrible escuchar los disparos. Eso gatilló que dejara todo botado. No hay seguridad".

"Nunca imagine ver a mis hijos en esta situación. Es verle su carita de terror de pánico y que no puedas ni siquiera salir de tu casa a refugiarte porque corres el riesgo que te llegue una bala o le llegue una bala a tus hijos", manifiesta.

"Disparaban porque había que matar gente"

José Arriagada tiene 67 años y adquirió una casa en Quidico para pasar los últimos años de su vida junto a su esposa e hija y descansar. Sin embargo, nada de ello ocurrió.

Fue el 6 de agosto del 2020 cuando sufrieron un grave ataque a su casa. Desconocidos irrumpieron a las afueras de su casa y con disparos de grueso calibre, destruyeron todos los vidrios.

Durante 10 minutos vivieron una pesadilla, la cual acabó cuando salieron con los brazos en alto y rogando que no les hicieran daño.

"Subimos al auto para poder arrancar, y empezaron a disparar al auto y balas por todos lados. No había piedad, no había control de esa gente. Ellos disparaban porque había que disparar y había que matar a la gente", asegura.

"Perdimos todo lo que habíamos logrado juntar en nuestra vida. Lo que más duele es haber perdido el pasado, siempre nos reuníamos a mirar fotografías, se borró toda nuestra historia", lamenta José.

Fue tanto el pánico que no regresaron nunca más a la casa y ahora viven alojados en la casa de un familiar, lejos de Quidico. El caso es investigado por la fiscalía de concepción, pero aún no hay ningún culpable identificado. 

Licencias por estrés

Además de los mismos pobladores, también han sido afectados los Carabineros por estos hechos de violencia, tanto por el riesgo que corren sus vidas y su salud mental.

En el retén de Quidico, debiera haber 15 funcionaros trabajando. Sin embargo, el equipo de Misión Encubierta corroboró que apenas estaban activos 6 de ellos.

¿La explicación? El 70% de la dotación policial que cuida la zona de Quidico está con licencia por estrés por los constantes ataques incendiarios y balaceras.

Lamentablemente, funcionarios policiales han sido víctimas de 7 ataques armados en los últimos 3 años. Además, la única camioneta que tenían para movilizarse rápidamente por sectores rurales fue baleada y está fuera de uso.

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