Nicolás Zepeda deberá pagar más de $150 millones a la familia de Narumi Kurosaki tras ser declarado culpable

Nicolás Zepeda deberá pagar más de $150 millones a la familia de Narumi Kurosaki tras ser declarado culpable

  • Por Catalina Sandoval

¿Qué pasó?

El chileno Nicolás Zepeda, tras ser declarado culpable de la desaparición y asesinato de su expareja Narumi Kurosaki, fue condenado a 28 años de presidio y deberá pagarle a la familia de la víctima más de $150 millones como una medida de indemnización. 

Sus últimas palabras

Antes de que el jurado deliberara acerca de su responsabilidad en el asesinato, el chileno habló frente a todos y reiteró que él no había matado a Narumi.

“Voy a hablar en francés. Nunca quise estar en medio del dolor de la familia de Narumi. Nunca quise estar en medio del dolor de mi propia familia. Nunca quise estar en medio del dolor de mí mismo”, señaló.

“No soy la persona que me gustaría ser, pero yo no soy el asesino de Narumi”, manifestó.

La relación de Zepeda y Narumi

Nicolás Zepeda y Narumi Kurosaki se conocieron en Japón en otoño de 2014 y unos meses después iniciaron una relación sentimental, marcada por "las rupturas y las reconciliaciones", según contó la madre de la víctima, Taeko Kurosaki, durante el juicio.

A finales de agosto de 2016, la joven se mudó a Besanzón para estudiar francés, tras haber obtenido una beca. Dos meses después, su relación con Zepeda terminó.

Una separación que Zepeda habría sido incapaz de soportar, según la acusación, por lo que decidió viajar hasta Francia desde Santiago de Chile.

El 4 de diciembre de 2016, Nicolás Zepeda se reencontró con Narumi en Besanzón y se fueron juntos a cenar a un pueblo cercano.

Tras ello, regresaron a la residencia universitaria donde se alojaba la joven, donde pasaron juntos cerca de 30 horas, hasta que el chileno se fue, en la madrugada del 6 de diciembre del mismo año, dejando a Narumi en perfecto estado de salud, según la versión de Zepeda.

Sin embargo, varios testigos aseguraron que el 4 de diciembre hacia las tres de la madrugada se escucharon "golpes" y unos "espantosos gritos" de mujer en la residencia universitaria. No obstante, nadie avisó a la policía.

Según la acusación, esa noche, el chileno habría "asfixiado" o "estrangulado" a la joven y luego habría ocultado el cuerpo en un bosque de la región o "la habría arrojado al río Doubs", en la misma zona.

Tras ello -sostiene la acusación-, habría pirateado las cuentas de las redes sociales de su exnovia, enviando mensajes a los allegados de la joven, haciéndoles creer que esta seguía con vida y ganando así tiempo antes de regresar a Chile.

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