Referencial religión / Agencia UNO.

Religioso marista fue trasladado 15 veces tras acusaciones de abuso sexual

  • Por Mariano Peñafiel Durruty

Antes de la visita del Papa Francisco a nuestro país, la Congregación de los Hermanos Maristas envió una misiva a la Nunciatura Apostólica cuyo objetivo era informar al Santo Padre de las denuncias de eventuales abusos sexuales cometidos por un grupo de religiosos y que tuviera conocimiento de las medidas que habían tomado al respecto.

Uno de los religiosos involucrados era Abel Pérez, quien había confesado a la congregación ilícitos de carácter sexual que durante décadas había cometido contra ex alumnos de establecimientos educacionales de los Hermanos Maristas.

Actualmente el destino de Pérez se encuentra en manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo ubicado en el Vaticano y encargado de indagar a religiosos acusados en casos de abusos.

Nota

LOS TRASLADOS DEL HERMANO

Pese a que fuentes de los Hermanos Maristas aseguraron a El Mercurio que ya solicitaron la expulsión de Pérez y se encuentran a la espera de la respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el medio impreso reveló una preocupante realidad respecto a las medidas que durante años se adoptaron respecto a las acusaciones de abuso en contra del religioso.

El sacerdote Abel Pérez nació en Palencia, España, en 1947 y llegó a Chile en 1966. En 1970 llegó al Instituto Alonso de Ercilla, donde ejerció labores por tres años antes de ser enviado a Quillota, al Instituto Rafael Ariztía.

En 1974 regresó al Instituto Alonso de Ercilla, donde trabajó como profesor hasta 1977, año en que retorna a Quillota. En 1978 volvió al instituto en Santiago hasta 1979, período en el que los denunciantes relatan una serie de abusos sexuales que habría cometido el religioso.

Tras los incidentes, el informe de la congregación señala que Pérez se trasladó a España entre 1980 y 1982.

Al regresar a nuestro país estuvo seis años y medio en Curicó, dos en Rancagua y de ahí nuevamente viajó al extranjero, hacia Colombia por "estudios", de acuerdo con el informe.

En 1993 regresó para establecerse en Tocopilla por dos años y en 1995 se reintegró al Instituto Alonso de Ercilla.

Entre 1997 y 2002, asume funciones en el Colegio Marcelino Champagnat en La Pintana, recinto que recibe a alumnos vulnerables de la comuna.

Fue en ese lugar, de acuerdo con el informe de la congregación, donde en el 2000 se habrían registrado los últimos abusos. Tras aquello, Pérez viajó a Bolivia.

Sin embargo, en 2006 regresó al colegio de La Pintana hasta el año 2008. Estuvo dos años en Rancagua, otros seis a cargo de la casa de Sótero Sanz y en 2017 viajó a Lima.

Cuando el caso de los abusos al interior de los Hermanos Maristas estalló, regresó a Chile y se recluyó en el recinto marista de Providencia.

LAS RAZONES DE LOS HERMANOS MARISTAS

Ante las consultas de los continuos traslados y su falta de justificación al no existir procesos canónicos contra el religioso en esos años, la Congregación de los Hermanos Maristas indicó en un comunicado que "ya con anterioridad hemos admitido que este proceder fue un error de criterio que la congregación enmendó a partir de septiembre de 2017, denunciando todos los casos que se fueron conociendo".

"Es importante aclarar que hasta esa fecha, los casos que se conocieron fueron de relatos de personas adultas que se acercaron a la congregación para informar o denunciar hechos de abuso que habrían sufrido en décadas pasadas, cuando fueron alumnos en algunos colegios de la congregación, y declararon expresamente no querer llevar los antecedentes a la justicia; lo que solicitaron fue ser escuchados y separar a los religiosos denunciados del contacto con niños, lo cual se hizo de inmediato", recalcaron.