EN VIVO: Sigue la transmisión digital de la sexta noche del Festival de Viña del Mar 2026

El viernes 27 de febrero, la Quinta Vergara recibe la sexta y última noche de la 65ª edición del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, y la parrilla elegida para cerrar el certamen tiene una identidad clara: es la noche más urbana de la historia del festival. Cuatro artistas que representan lo mejor del género en Chile y Argentina comparten cartel en lo que se perfila como un cierre explosivo, generacional e histórico.

Al frente del React del evento estará nuevamente la periodista Poli Flores junto al reconocido humorista Alex Ortiz, "El Flaite Chileno". Además, las periodistas Ignacia Valenzuela y Lorena Ramírez seguirán recorriendo los pasillos y camarines de la Quinta Vergara para mostrar todo lo que ocurre detrás de la cortina: las preparaciones de último minuto, las emociones antes de salir a escena y esos momentos humanos que nunca aparecen en la transmisión oficial.

Los artistas de la sexta noche

Paulo Londra: el regreso del fenómeno cordobés

Pocos artistas de su generación pueden contar una historia tan intensa como la de Paulo Londra. El joven cordobés, que a fines de la década pasada se convirtió en uno de los artistas más escuchados del mundo con hits como Adán y Eva y Noche en Medellín, vivió años de silencio forzado producto de una disputa legal que lo mantuvo alejado de los estudios y los escenarios. Su regreso a la industria fue un alivio para millones de fanáticos que nunca dejaron de esperarlo.

Hoy, Londra llega a la Quinta Vergara en un momento de reencuentro con su propia música, con una propuesta que mezcla el trap melódico con el pop latino y una capacidad para escribir canciones pegadizas que pocos en el género tienen. Su debut en Viña no es solo un show: es la consolidación de un regreso que la industria entera celebró.

Pastor Rocha: el primer ecuatoriano en la Quinta Vergara

La historia en el espacio del humor esta noche la escribe Pastor Rocha. El comediante ecuatoriano-chileno, que ha conquistado las redes sociales con su personaje de sátira religiosa construido desde la observación del mundo evangélico, se convierte esta noche en el primer artista ecuatoriano en presentarse en el Festival de Viña del Mar.
Su humor parte de un lugar muy específico —la cultura religiosa popular— pero apela a algo universal: la capacidad de reírse de las contradicciones del mundo que nos rodea. Con una comunidad digital que crece semana a semana y una narrativa que mezcla lo absurdo con lo cotidiano, Rocha llega a la Quinta Vergara con el respaldo de una generación que lo conoce desde las pantallas y que esta noche lo verá en el escenario más exigente del país. El Monstruo, tan implacable como democrático, tendrá la última palabra.

Pablo Chill-E: la bandera chilena en una noche histórica

Si hay un artista que representa la madurez del trap chileno, ese es Pablo Chill-E. El referente de Puente Alto lleva más de una década construyendo una carrera que hoy es imposible ignorar, con un sonido propio que mezcla el rap con la melancolía y una lírica que retrata la vida desde los márgenes sin caer en el cliché.
Además de ser uno de los artistas de la noche, Chill-E formó parte del jurado de la competencia oficial del festival durante toda la semana, lo que hace de su presentación un cierre de ciclo particularmente simbólico. Esta noche no solo actúa: representa a toda una generación de músicos chilenos que abrieron el camino del género urbano en el país.

Milo J: el más joven, el más esperado

El broche de oro de la noche y de toda la edición 65 del festival lo pondrá Milo J, el fenómeno argentino de 18 años que ha dejado sin palabras a la industria musical global. Con un estilo que navega entre el rap melódico, el R&B y la canción de autor, el joven bonaerense ha demostrado una capacidad lírica y una madurez artística que no corresponden a su edad.

Sus colaboraciones con artistas de primer nivel internacional y sus cifras de streaming lo ubican como una de las figuras más relevantes de la música en español de los últimos años. Cerrar el Festival de Viña del Mar con apenas 18 años no es poca cosa: es, quizás, la señal más clara de que el certamen mira hacia el futuro con decisión.