Startup chilena de autos eléctricos busca evitar la quiebra tras acumular deudas por más de $17.500 millones

¿Qué pasó?

Una compleja crisis financiera atraviesa la startup chilena de arriendo de autos eléctricos Tucar, conocida por operar y proveer flotas a conductores de aplicaciones de transporte. La firma solicitó formalmente acogerse a un proceso de reorganización concursal ante el 13.º Juzgado Civil de Santiago, buscando ordenar sus pasivos y evitar la quiebra.

El procedimiento judicial abarca a las dos principales sociedades del grupo: su matriz, Tucar SpA, que busca reestructurar $12.475 millones, y su filial Sam Rogers, con compromisos por cerca de $5.100 millones. En conjunto, la compañía acumula una deuda total de $17.575 millones.

Entre los principales acreedores de la firma destacan entidades como Forum Servicios Financieros, Enel X y la Sociedad Concesionaria Costanera Norte.

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¿Por qué entró en insolvencia si factura $10.000 millones al año?

A pesar de que el negocio mantiene una operación activa rentable, con una facturación cercana a los $10.000 millones anuales y una flota de más de 800 autos eléctricos que recorren más de 700 mil kilómetros a la semana, una pesada estructura de capital asfixió la liquidez de la empresa.

Según detalló la compañía en su presentación a la justicia, los problemas financieros se originaron por una combinación de factores internos y externos:

  • Inversión y devaluación de la flota: Entre 2021 y 2022, la firma compró agresivamente vehículos a costos elevados. Con el tiempo, dichos activos sufrieron una fuerte devaluación en el mercado, manteniendo una deuda alta sobre bienes que hoy valen menos.
  • Nuevas exigencias regulatorias: Cambios normativos implementados durante 2025 provocaron que numerosos clientes devolvieran los automóviles arrendados, afectando directamente los ingresos.
  • Fallas de proveedores clave: Problemas operativos con un suministrador estratégico obligaron a mantener inactiva cerca de la mitad de la flota por un tiempo prolongado, imposibilitando además la reparación rápida de unidades siniestradas para devolverlas al mercado.

El plan de rescate de la compañía

Para enfrentar la insolvencia y trazar un plan, la empresa contrató asesoría legal y financiera especializada a través del bufete Carey y la consultora Fix Partners Advisors.

La estrategia contempla congelar temporalmente las deudas para destinar los ingresos a la operación diaria, negociar plazos de pago razonables divididos entre acreedores financieros y proveedores esenciales, y buscar un nuevo inversionista estratégico que inyecte capital fresco.

El CEO de Tucar, Ignacio Guimpert, en conversación con La Tercera, se mostró confiado en dar continuidad a la marca:

"Les estamos proponiendo a los proveedores, a los acreedores, a los clientes, a los colaboradores y al mercado en general un plan robusto y realista para darle viabilidad a la compañía, que consiste en realizar una reorganización judicial para hacernos cargo de nuestras deudas en plazos razonables; buscar un nuevo inversionista que se sume a nuestro negocio; y reforzar nuestro gobierno corporativo".

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