Tiene tumba con su nombre, pero sigue vivo: Chileno lleva cinco años declarado "muerto" por error y sin acceso a derechos básicos

¿Qué pasó?

Una de las historias más insólitas que dejó la emergencia sanitaria de la pandemia de COVID-19 en Chile afecta a Rodrigo Huenchún, un hombre que desde hace casi cinco años vive atrapado en una compleja pesadilla burocrática: para las bases de datos públicas y privadas del país, él figura formalmente fallecido.

El caso, dado a conocer en un reportaje de Teletrece, se originó en noviembre de 2021, cuando una persona ingresó en estado grave al Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso y posteriormente falleció. Por razones que aún no han sido aclaradas, en la ficha médica de ingreso se registró el RUT y nombre de Huenchún. Bajo los estrictos protocolos sanitarios de la época, se gestionó su entierro en el Cementerio N° 3 de Playa Ancha, financiado mediante la cuota mortuoria de su AFP, contando incluso con una sepultura y lápida con su nombre.

Lo descabellado de la situación es que, mientras todo esto ocurría, Rodrigo se encontraba sano y trabajando como guardia de seguridad en una institución estatal. Sin embargo, en cuestión de semanas comenzó a perder progresivamente sus derechos civiles y laborales.

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Un "fantasma" sin trabajo, salud ni previsión

Cuando el Registro Civil emitió su certificado de defunción, el sistema lo dio de baja automáticamente de múltiples plataformas. Perdió su trabajo formal al no poder emitir certificado de antecedentes ni contar con una cuenta bancaria para recibir remuneraciones, además de perder el acceso a la red de salud pública y beneficios estatales.

Para subsistir de manera informal durante estos años, debió recurrir a diversos oficios. "He vendido helados en las micros, he vendido dulces. Hago trabajos particulares, pintura, saco pasto. Todo lo que me genere un poco de plata para traer a mi casa, lo hago", relató Huenchún a Teletrece.

A pesar de someterse a peritajes dactiloscópicos que acreditaban su identidad y de acudir reiteradamente a las policías y al Registro Civil, el organismo no pudo revertir el certificado por la vía administrativa, argumentando que la normativa solo le permite corregir errores internos y no fallos de origen hospitalario.

Fallo judicial a favor y la tumba sin identificar

Tras un largo camino legal, un tribunal declaró nulo el certificado de defunción en 2024, lo que le permitió renovar su cédula de identidad. No obstante, la pesadilla no ha terminado del todo: el afectado denuncia que, al intentar realizar trámites básicos como obtener su ClaveÚnica, diversas plataformas digitales siguen indicando que está fallecido.

A la par de las fallas de actualización en los sistemas, el caso revela otra incógnita: ¿a quién pertenecen los restos sepultados en la tumba de Playa Ancha bajo el nombre de Rodrigo? Desde la Fiscalía informaron a T13 que la investigación se mantiene abierta y que próximamente se solicitará la exhumación del cadáver para identificar al fallecido.

En tanto, el afectado y su equipo de abogados confirmaron que evalúan demandar al Estado para exigir una indemnización por los casi cinco años en que no pudo ejercer sus derechos básicos.