Desapareció hace 18 años y el crimen lo confesó un vecino que nunca fue sospechoso: ¿Qué se sabe de Mariana Sepúlveda?

El 29 de agosto de 2008, Mariana Loreto Sepúlveda León, de 19 años, salió de su casa en el pasaje Logroño de Conchalí rumbo al colegio Pitágoras, en Independencia, tal como lo hacía cada mañana. Llevaba su mochila con cuadernos y vestía el uniforme escolar, pero nunca llegó a clases.

Durante 18 años, su paradero se convirtió en uno de los enigmas policiales más emblemáticos del país, hasta que la noche del domingo 6 de septiembre de 2026 un hombre se presentó voluntariamente ante Carabineros para confesar que la había asesinado.

Una desaparición sin rastro

Mariana iba a encontrarse esa mañana con una amiga con la que solía trasladarse al colegio, pero nunca se juntó con ella. Su madre, Marta León, recordaría años después que aquella mañana había sido "un día normal como cualquier otro", hasta que la ausencia de su hija encendió las primeras alarmas.

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Desde entonces, la familia inició una búsqueda que se extendería casi dos décadas, marcada por reconstituciones de escena, pericias sin resultados y una gran frustración con el avance de la investigación.

En 2022, la madre acusó negligencias en la investigación, incluyendo excavaciones en la casa de un vecino sospechoso que, según la familia, no fueron hechas de manera profesional.

El vecino que durante años cargó las sospechas

Durante años, las miradas de la familia se concentraron en un hombre que vivía en el mismo pasaje. El sospechoso, identificado como Eduardo Araya Díaz, tenía antecedentes por un delito sexual cometido en 2009 y, según testimonios de cercanos, habría comentado en su momento que la joven "le coqueteaba". Sin embargo, al ser citado a declarar en 2011, negó categóricamente haberla conocido.

En 2020, la hermana de Mariana, Carolina Sepúlveda, reveló que vecinos habían comenzado a entregar información que la familia desconocía: "Ahora la gente, los mismos vecinos, dicen que él la acosaba. En ese momento nadie dijo nada". La sospecha sobre Araya se mantuvo activa por años, sin que nunca se comprobara ninguna participación en el hecho.

El testimonio de un carabinero que se retractó

Una de las pistas más desconcertantes del caso surgió en 2009, cuando se detectó el bloqueo de la cédula de identidad de Mariana en un retén de Chañaral, a las 3:22 de la madrugada, un año después de su desaparición. Un cabo relató haber atendido a una joven nerviosa que solicitó el trámite, pero posteriormente se retractó de su versión, afirmando que no recordaba haberla atendido.

En una tercera declaración, el carabinero acusó haber sido presionado por su superior para sostener una versión falsa, bajo amenaza de ser dado de baja y encarcelado. La abogada de la familia, Fabiola Aliante, presentó una querella por obstrucción a la justicia, aunque el Ministerio Público de Chañaral consideró que el delito ya estaría prescrito.

La confesión que cambió todo

Tras décadas sin avances en la investigación, cerca de las 19:00 horas del domingo 6 de septiembre, un vecino de la víctima llegó hasta la 5.ª Comisaría de Carabineros de Conchalí para confesar el crimen.

Se trata de Ghislaín Jesús Quiroz Carrizo, de 42 años —24 al momento de los hechos—, sin antecedentes penales y residente del mismo pasaje Logroño, aunque no era el sospechoso que la familia había señalado durante años.

Según su relato a Carabineros, Quiroz mantenía una relación sentimental secreta con Mariana. El día de la desaparición, la joven habría ido a su domicilio y ambos discutieron, presuntamente porque ella mostraba interés en otra persona. La discusión terminó con el hombre quitándole la vida. Posteriormente, habría enterrado el cuerpo dentro de la misma propiedad.

Dejó los restos en la basura

De acuerdo con su propio testimonio, en 2013 —cinco años después del crimen— Quiroz habría desenterrado los restos de Mariana y la habría dejado en la basura de su domicilio.

A partir de la confesión, el fiscal Manuel Gabriel Zúñiga Rodríguez maneja dos hipótesis principales: que aún existan restos biológicos ocultos en la estructura del inmueble, o que el cuerpo haya sido efectivamente removido y trasladado a un lugar hoy desconocido.

En tanto, el hermano del sospechoso declaró como testigo que en las últimas semanas lo notó sumamente nervioso y consumiendo de forma reiterada reportajes sobre la desaparición de Mariana. Una de las versiones apunta a que Quiroz, quien sufrió un accidente cerebrovascular en el pasado, temía morir pronto sin haber confesado su culpa.

En las últimas horas, personal de Labocar ingresó a la vivienda de Quiroz para realizar los primeros peritajes, enfocándose en la habitación señalada por el imputado y en un pasillo que presenta modificaciones estructurales en el mismo domicilio de hace 18 años. El hombre permanece en una unidad policial y su hijo abogado lo estaría asesorando jurídicamente.

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