Análisis de Mauricio Morales: ¿Un gabinete cargado de independientes podría ser su talón de Aquiles?

Mientras la clase política y empresarial se congrega a la espera del anuncio oficial, los nombres que se han filtrado confirman una tendencia clara en el diseño del gabinete que acompañará a José Antonio Kast: una apuesta masiva por figuras independientes, provenientes del mundo empresarial y académico, en desmedro de los cuadros tradicionales de los partidos de Chile Vamos y el Partido Republicano.

Esta estrategia, lejos de ser una coincidencia, responde a una convicción ideológica profunda, pero conlleva un riesgo estructural que podría pasarle la cuenta al nuevo gobierno en el corto plazo.

El retorno del "Gabinete Gremialista"

Para el analista político Mauricio Morales, lo que veremos hoy no es simplemente un grupo de tecnócratas, sino la materialización más pura del pensamiento original de Jaime Guzmán. En conversación con Juan Manuel Astorga, Morales define este diseño como "el gabinete con el espíritu gremialista más fuerte que hayamos tenido en la historia reciente de Chile".

La lógica es clara: Kast parece haber optado por validar a los gremios empresariales y grupos intermedios como los verdaderos canalizadores de las demandas sociales, relegando a los partidos políticos a un segundo plano. Al incorporar a líderes de la CPC, la Cámara Chilena de la Construcción o gerentes de grandes holding, el Presidente electo busca combinar tres atributos: credenciales académicas, capacidad de gestión probada y una marcada lejanía de la militancia partidaria, comenta Morales.

Sin embargo, esta "independencia" podría ser un arma de doble filo. La principal preocupación que ronda en el análisis político es la fragilidad de estos ministros ante la turbulencia política.

"Cuando se tienen figuras de partidos políticos, se logra una cierta protección, una caparazón", explica Morales. Por el contrario, un gabinete poblado de independientes corre el riesgo de que sus miembros sean "fusibles" que salten rápidamente. La razón es pragmática: remover a un independiente no tiene costo político para el Presidente. No hay que dar explicaciones a una directiva partidaria ni negociar equilibrios de coalición.

El fantasma del primer gobierno de Sebastián Piñera ronda este análisis. En su primer mandato, Piñera también apostó por la excelencia técnica y la independencia. No obstante, cuando estallaron las protestas en Aysén y luego la crisis estudiantil de 2011, ese diseño colapsó. Para sobrevivir, el entonces mandatario tuvo que "sacrificar" a los independientes e importar "pesos pesados" desde el Senado para dar conducción política a La Moneda, recordó Morales.

La excepción a la regla: El factor Velasco

Pese al diagnóstico de fragilidad, existe un contraejemplo emblemático que Juan Manuel Astorga pone sobre la mesa: Andrés Velasco. El exministro de Hacienda de Michelle Bachelet (2006-2010) logró sostenerse los cuatro años pese a ser independiente y enfrentar la crisis subprime y presiones brutales de los partidos oficialistas para "gastar la plata" y asegurar la siguiente elección.

¿Por qué Velasco sobrevivió donde otros cayeron? La clave, según el análisis, radica en la confianza presidencial. Velasco formaba parte del "círculo de hierro" de Bachelet. Cuando la Presidenta tuvo que elegir entre la presión política de la Concertación (que buscaba ganar con déficit) y la responsabilidad fiscal de su ministro, optó por respaldar "a muerte" a Velasco.

La gran interrogante que se develará a partir del 11 de marzo es si José Antonio Kast tendrá esa misma fortaleza para blindar a sus ministros independientes —como Jorge Quiroz en Hacienda o Trinidad Steinert en Seguridad— cuando la oposición endurezca el tono, o si, como advierte la historia reciente, estos terminarán siendo las primeras víctimas de la falta de "muñeca política".