Los primeros habitantes de Hawái llegaron en canoa desde Rapa Nui cuando Europa estaba en la Edad Media

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Fue una hazaña épica. Un grupo de navegantes procedentes de la Isla de Pascua —también llamada Rapa Nui—, en el Pacífico Sur, lanzó al mar sus canoas de doble casco y realizó una travesía a través del océano que culminó a más de 7.100 km en Hawái, la única isla polinesia del hemisferio norte.

Esta odisea oceánica ocurrida en el siglo XIII no fue un mito. Un nuevo estudio genético publicado en la revista Science demuestra que los nativos hawaianos están estrechamente emparentados con los rapanui, identificándolos como la población fundadora del archipiélago.

El ADN confirma la ruta marítima

Para reconstruir las rutas migratorias, los científicos analizaron el ADN de más de 1.000 personas de diversas islas del Pacífico, incluidos 317 nativos hawaianos, 12 rapanuis y 8 habitantes de Mangareva (Polinesia Francesa), además de habitantes de las islas de la Sociedad, Tuamotu, Marquesas, Australes, Samoa y Tonga.

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"Mediante el análisis de genomas completos, nuestros algoritmos pueden identificar secuencias de ADN que coinciden a la perfección entre individuos de distintas islas, lo que constituye el legado de ancestros comunes. A partir de estos datos, podemos trazar árboles genealógicos de las islas", explica el coautor Alexander Ioannidis, genetista computacional de la Universidad de Stanford.

Mangareva fue un punto intermedio

Los datos indican que los pobladores de Rapa Nui llegaron primero desde la isla de Mangareva —a más de 2.400 kilómetros de Hawái— y que, en ese mismo siglo XIII, un subgrupo zarpó rumbo al frondoso archipiélago volcánico.

"Examinamos segmentos compartidos de ADN, variaciones genéticas y miles de árboles genealógicos reconstruidos. En el 61 % de esos árboles, Hawái y Rapa Nui aparecían vinculados. Lo verificamos de cuatro formas distintas porque, francamente, nos quedamos perplejos y al principio ni nosotros mismos lo podíamos creer", cuenta el otro firmante, Keolu Fox, científico del genoma de la Universidad de California en San Diego.

Alimentos y suministros para una travesía épica

Para sobrevivir al viaje y establecerse en tierras desconocidas, los exploradores transportaron suministros y alimentos en sus canoas.

"Llevaron consigo las plantas que necesitarían en la nueva isla poblada, entre ellas plátanos, taro y camote (batata), además de animales como gallinas. Se cree que los polinesios emprendían estos viajes a través de miles de millas de océano para descubrir nuevas islas ricas en recursos y tierras donde asentarse", explica Ioannidis.

La genética demostró además que la ascendencia de Mangareva ocupa el segundo lugar entre los hawaianos, ubicándose justo por detrás de la huella biológica de Rapa Nui.

Los mayores navegantes de la historia

Los investigadores atribuyen estas travesías a una población de exploradores a la que denominan Holomoana Nui —"gran navegación oceánica" en hawaiano—, siendo Hawái el punto final de su expansión por el Pacífico.

"Los polinesios exploraban y poblaban el Pacífico siglos antes de que los europeos iniciaran sus célebres viajes de descubrimiento. Quizá sea momento de replantearnos a quiénes llamamos exploradores", afirmó Fox, quien es de origen nativo hawaiano.

La fundación de Tahití

Anteriores estudios genéticos ya habían rastreado la migración de isla en isla a lo largo de los siglos, pero solo habían logrado seguir la pista hasta Rapa Nui.

El nuevo análisis amplió el mapa e incluyó la genómica de Tahití, donde se estima que la generación fundadora llegó hacia el año 1070 con apenas 800 personas.

"Dado que el viaje a Hawái fue mucho más largo, estimamos que el tamaño de su población fundadora no fue mayor y, muy probablemente, resultara más reducido", asegura Ioannidis.

La herencia biológica del 'efecto fundador'

Los nativos hawaianos y los habitantes de la isla de Pascua comparten numerosos rasgos culturales propios de la Polinesia oriental, entre ellos una lengua austronesia similar y alimentos coincidentes, agrega el experto.

Esto también pudo tener implicaciones en el riesgo de padecer enfermedades entre los nativos hawaianos y otros pueblos polinesios debido a los cuellos de botella genéticos conocidos como "efectos fundadores".

Cuando un grupo reducido se aísla para poblar una nueva tierra, el acervo genético se estrecha. Al repetir este proceso en múltiples islas, las variantes genéticas raras —incluidas las ligadas a enfermedades— se multiplican, mientras que otras desaparecen por completo.

"Los repetidos efectos fundadores concentraron variantes raras asociadas a enfermedades en las poblaciones polinesias. Identificamos variantes vinculadas a afecciones renales y ceguera que se presentan con frecuencias sorprendentemente altas en la Polinesia Francesa", detalla Fox.

Este fenómeno se ha estudiado en grupos específicos como los amish o los judíos asquenazíes para implementar pruebas de diagnóstico genético preventivo.

"En vista de los hallazgos, la medicina debería considerar el mismo enfoque para las poblaciones del Pacífico. ¿Por qué no aplicarlo también a los hawaianos?", concluye Fox.