¿Por qué el mar se tiñó de rosado? El experimento que vertió 16.500 galones de hidróxido de sodio en el océano

¿Qué pasó?

Una extensa mancha rosada apareció en las aguas del golfo de Maine, en Estados Unidos, como parte del primer experimento científico de este tipo aprobado por el Gobierno federal.

La prueba, ejecutada en 2025 por investigadores del Instituto Oceanográfico de Woods Hole, consistió en el vertimiento de 16.500 galones de hidróxido de sodio altamente diluido para determinar si aumentar la alcalinidad del océano permite que este absorba más dióxido de carbono (CO2) sin generar efectos negativos sobre la vida marina.

¿Cómo funciona el experimento?

El océano absorbe de forma natural entre el 25% y el 30% de las emisiones de dióxido de carbono generadas por la actividad humana cada año. Sin embargo, los investigadores buscan potenciar esa capacidad mediante un proceso conocido como aumento de la alcalinidad oceánica.

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Al incorporar hidróxido de sodio de alta pureza, el equilibrio químico del agua cambia y parte del dióxido de carbono se transforma en bicarbonato. Esto permite que la superficie del océano capture más CO2 desde la atmósfera y, al mismo tiempo, ayuda a reducir la acidificación del mar, un fenómeno que dificulta que corales, moluscos y otros organismos formen sus caparazones y esqueletos.

¿Por qué el agua se volvió rosada?

El color rosado no fue provocado por el hidróxido de sodio. Los científicos añadieron rodamina, un colorante especial utilizado como trazador, para que un segundo barco, submarinos y satélites pudieran seguir el desplazamiento de la masa de agua tratada.

Imagen referencial con Inteligencia Artificial

Además, sensores instalados durante el experimento midieron continuamente el pH, la temperatura y la salinidad, confirmando que la mancha se comportó de acuerdo con las proyecciones realizadas mediante modelos computacionales antes de diluirse completamente.

¿Qué revelaron los primeros resultados?

Los resultados preliminares, publicados a comienzos de 2026, indicaron que no se detectaron diferencias significativas en la salud de bacterias, plancton ni larvas de langosta entre las zonas donde se aplicó el tratamiento y aquellas que permanecieron sin intervenir.

No obstante, los investigadores advierten que, si esta técnica llegara a utilizarse como una herramienta para enfrentar el calentamiento global, todavía existen importantes desafíos.

Entre ellos destacan la enorme cantidad de material que sería necesaria para aplicarla a gran escala y la necesidad de mantener un monitoreo permanente para asegurar que no se produzcan efectos secundarios sobre los ecosistemas marinos ni sobre las comunidades pesqueras.

Por ahora, el golfo de Maine es considerado un punto de partida para evaluar si la eliminación de carbono marino puede convertirse en un complemento a la reducción urgente de las emisiones provenientes de los combustibles fósiles.