Nueces, almendras y pistachos: cuánto comer y cuándo para cuidar el corazón y controlar el peso

En un país donde las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y más del 60% de la población tiene exceso de peso, los frutos secos se posicionan como una alternativa nutritiva y accesible para mejorar la salud.

María Constanza Bugmann, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello sede Concepción, explica sus beneficios y cómo incorporarlos a la dieta diaria.

La especialista señala que las nueces son las más recomendadas para la salud cardiovascular por su alto contenido de precursores de omega 3, que mejoran el perfil lipídico y reducen marcadores de inflamación.

Las almendras, por su parte, aportan grasas monoinsaturadas, fibra y vitamina E, componentes asociados a la reducción del colesterol LDL.

Los pistachos contribuyen con grasas insaturadas, fitoesteroles y potasio, nutrientes que favorecen los niveles de colesterol y la presión arterial.

La porción diaria recomendada es de 30 gramos, equivalente a un puñado, idealmente sin sal ni azúcares añadidos.

Respecto al horario, Bugmann indica que cualquier momento es válido, pero con matices según el objetivo. Para control de peso, sugiere consumirlos en el desayuno o a media mañana, ya que ayudan a llegar con menos hambre al almuerzo y reemplazan alimentos ultraprocesados. Para la salud cardiovascular, lo que importa es la regularidad diaria más que la hora.

Entre las preparaciones que recomienda figuran yogur con nueces y fruta, avena con mix de frutos secos, ensaladas con almendras tostadas, pescado con costra de nueces y tostadas integrales con palta y semillas.

La nutricionista advierte que las personas con alergias a frutos secos deben evitarlos completamente, incluso en trazas. En niños menores de 4 años, recomienda ofrecerlos molidos o en forma de mantequillas para evitar el riesgo de atragantamiento.

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