EXCLUSIVO | Secreto en la cabaña: la historia jamás contada de los seis días de "El Chino" y dos educadoras en el Cajón del Maipo

Durante seis días, Chile entero siguió con incertidumbre la búsqueda de tres personas desaparecidas en el Cajón del Maipo, en medio de uno de los sistemas frontales más intensos que se recuerde en casi 30 años. Mientras helicópteros sobrevolaban la cordillera, rescatistas recorrían quebradas y las autoridades desplegaban un operativo que superó el centenar de millones de pesos, al interior de un refugio cordillerano tres personas esperaban que alguien las encontrara.

Ahora, Mega Investiga a través de diversas fuentes de información pudo reconstruir los antecedentes entregados por los propios protagonistas ante la Brigada de Ubicación de Personas (Briup) de Policía de Investigaciones (PDI).

Se trata de las versiones que Manuel Orellana (32) -conocido como "El Chino"-, Martina Muñoz (21) y Magdalena Retamal (31) proporcionaron a los detectives una vez concluidas las diligencias de rescate. Sus relatos, conocidos por fuentes ligadas a la investigación, permiten reconstruir por primera vez qué motivo el viaje hacia la montaña, qué ocurrió cuando quedaron atrapados y cómo lograron sobrevivir durante casi una semana.

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La discoteque en Peñalolén

Lejos de una planificación elaborada, todo comenzó con una salida nocturna.

Según conocedoras de lo que declararon los protagonistas de la trama, todos coinciden en que la tarde del miércoles 15 de julio Manuel Orellana, “El Chino”, se reunió con un grupo de amigos. Entre ellos estaban Martina Muñoz, a quien conocía por ser hermana de Betsabé una amiga de infancia, y Magdalena Retamal, educadora del jardín infantil al que asistía uno de sus hijos menores.

El grupo tenía un destino distinto. Primero compartieron en Santiago, compraron cervezas y una botella de gin y luego se dirigieron hasta la exclusiva discoteca Terrazielo, ubicada en los sectores altos de la comuna de Peñalolén. Sin embargo, la noche cambió abruptamente cuando los guardias del recinto activaron el derecho de admisión y no dejaron ingresar a Manuel Orellana, ya que no cumplía con el “dress code” del local. Ofuscado por no poder seguir la juerga de esa noche, debido a su vestimenta, “El Chino” urdió un plan.

Fue entonces cuando surgió la idea que terminaría movilizando a medio país y generando gran curiosidad de qué fue lo que pasó en la montaña.

Hubo consumo de drogas, pero no sexo

De acuerdo con los antecedentes entregados a la PDI, Orellana propuso continuar la noche en el Cajón del Maipo, específicamente en las Termas Valle de Colina. Martina y Magdalena aceptaron acompañarlo.

Los tres, según coinciden las versiones entregadas a los investigadores, sabían que se aproximaba un sistema frontal y que existían pronósticos de lluvia y nieve para la cordillera. Aún así, decidieron continuar el viaje.

En el trayecto realizaron una última compra de bebidas alcohólicas. Según las mismas fuentes, también reconocieron haber consumido alcohol antes de iniciar el ascenso. "El Chino" además admitió haber fumado marihuana junto a Martina y -según su versión- Magdalena habría consumido cocaína antes de ingresar a la zona cordillerana.

Pasada la medianoche atravesaron el sector de San Gabriel y continuaron avanzando hacia las termas. En ese momento la lluvia ya comenzaba a intensificarse.

En el camino incluso se encontraron con dos conocidos de Orellana que descendían desde la montaña. Conversaron brevemente. Él les comentó cuál era el destino del grupo y luego continuó viaje. Sería el último contacto con otras personas antes de quedar aislados.

Las tres versiones que han entregado ante la justicia los protagonistas de esta historia coinciden en que el problema ocurrió cuando ya estaban próximos a las termas. Ahí dijeron que el vehículo en el que transitaban -que tenía encargo por robo, ya que “El chino” había dejado de pagarlo a la automotora-, comenzó a perder adherencia producto de la nieve y el barro.

Primero patinó y luego empezó a retroceder hasta quedar atrapado. Magdalena habría entrado en desesperación al ver que la camioneta se deslizaba hacia atrás mientras gritaba por temor.

Sin posibilidad de mover el vehículo y con las condiciones climáticas empeorando, Orellana tomó una decisión.
Al conocer el sector, les indicó que debían abandonar el automóvil y caminar hasta un refugio cercano. Tras avanzar entre barro, nieve y oscuridad llegaron a una cabaña perteneciente al complejo de las termas. Según dijeron, la puerta estaba abierta.

Lo que encontraron en el interior terminó siendo determinante para sobrevivir.

De acuerdo con las versiones conocidas por Mega Investiga, el refugio contaba con alimentos, una salamandra para calefacción, camas, ropa de abrigo y otros implementos básicos. “El chino” incluso habría cruzado hacia otra construcción para buscar más frazadas, leña y abrigo para enfrentar las bajas temperaturas.
Durante los días siguientes prácticamente no abandonaron el lugar.

Las declaraciones coinciden en que cocinaron con los alimentos disponibles, mantuvieron permanentemente encendido el fuego de la salamandra y pasaron largas noches sin dormir, atentos a cualquier ruido exterior que pudiera significar la llegada de ayuda.

Las tres versiones también convergen en otro aspecto que durante los días de búsqueda generó especulaciones públicas.

Fuentes del caso afirman que tanto Martina como Magdalena descartaron haber sido víctimas de cualquier delito o haber permanecido contra su voluntad junto a Manuel Orellana.

Por el contrario, ambas señalaron que la decisión de viajar fue voluntaria y que durante los seis días no existieron agresiones, abusos ni amenazas.

El Chino las mantuvo con vida

Incluso, según las fuentes consultadas, Martina sostuvo ante los detectives que el rol de Orellana fue determinante para mantenerse con vida. En su declaración explicó que fue él quien buscó abrigo, mantuvo el fuego encendido, cocinó para el grupo y procuró contener emocionalmente a ambas mujeres mientras permanecían aislados por el temporal.

Esa valoración también aparece, aunque con menos detalle, en la declaración de Magdalena, quien igualmente descartó cualquier episodio de violencia durante los días que permanecieron en el refugio.

El desenlace llegó recién cuando el ruido de un helicóptero interrumpió el silencio de la montaña.
Según reconstruyen las tres versiones, al escuchar la aeronave abandonaron rápidamente la cabaña y comenzaron a realizar señas hasta ser divisados desde el aire.

Poco después fueron evacuados y trasladados hasta una zona segura para luego declarar ante la PDI.
Los tres fueron sometidos posteriormente a constatación de lesiones en el Hospital San José de Maipo.

Los informes médicos establecieron que ninguno presentaba lesiones físicas atribuibles a violencia. Sin embargo, los tres fueron diagnosticados con estrés agudo, mientras que Martina y Magdalena, además, presentaban bronquitis aguda, compatible con los días que permanecieron expuestas a las extremas condiciones climáticas de la cordillera.

Aunque las versiones entregadas por los protagonistas de la historia de la semana permiten reconstruir cómo vivieron esos seis días de aislamiento, la investigación aún busca esclarecer otro aspecto que sigue generando cuestionamientos: por qué decidieron internarse en la cordillera pese a las advertencias meteorológicas y cómo lograron acceder a una zona que enfrentaba un intenso sistema frontal, dando origen a uno de los operativos de rescate más complejos y costosos del último tiempo en la Región Metropolitana.

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