¿52 horas laborales?: Cómo funciona la polémica medida propuesta en la Mesa de Reactivación

¿Qué pasó?

La reciente entrega de 22 propuestas por parte de la Mesa de Reactivación Laboral al Ministerio del Trabajo encendió el debate. Con una tasa de desempleo que alcanzó el 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, la urgencia por reactivar el mercado se tomó la agenda. Sin embargo, una de las medidas generó inmediata confusión y ruido: la aparente idea de instaurar jornadas laborales de hasta 52 horas semanales, justo cuando el país se encuentra en pleno proceso de reducción gradual hacia las 40 horas, instalado actualmente en las 42 horas obligatorias.

A pesar del impacto del titular, los expertos, entre ellos el economista David Bravo, aclararon que la iniciativa no busca aumentar la jornada ordinaria ni eliminar los avances en cuanto a legislación laboral, sino ampliar los márgenes de adaptabilidad que el propio Código del Trabajo ya contempla.

El promedio anual: ¿Cómo funcionarían las 52 horas?

En la práctica, la legislación actual (a través del artículo 22 bis de la ley de 40 horas) ya faculta un esquema de flexibilidad mensual. Este permite que un empleado ejerza sus 42 horas base más un tope de 10 horas extraordinarias, registrando un máximo absoluto de 52 horas en una sola semana. Para equilibrar el marco legal, las semanas de alta carga deben ser compensadas obligatoriamente con jornadas más cortas de hasta 32 horas dentro del mismo mes, manteniendo así el promedio correspondiente.

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La propuesta de los expertos no busca que la gente trabaje 52 horas de forma permanente ni establece una nueva jornada fija. Basándose en la ley actual, la única manera de llegar a ese tope de 52 horas en una sola semana es sumando las 42 horas de la jornada legal ordinaria más un máximo de 10 horas extraordinarias, las cuales se deben pagar como tal.

Actualmente, la ley exige que el promedio de horas se cumpla de forma estricta dentro de un mes (4 semanas). Lo que plantea la Mesa de Reactivación es extender ese plazo de cálculo a un año completo (52 semanas).

En la práctica, esto permitiría que una empresa de un rubro estacional programe semanas más intensas de hasta 52 horas durante su temporada alta, y luego compense al trabajador con semanas mucho más cortas o días libres en los meses de baja actividad, logrando el promedio legal al cabo de un año.

El impacto de los costos en el desempleo

El debate sobre la flexibilidad horaria se vincula de manera directa con el estancamiento del empleo en Chile. Según el análisis de especialistas del sector, factores concurrentes como la reducción de la jornada, el incremento sostenido del salario mínimo y la discusión de la reforma previsional —que añade un porcentaje de cotización a cargo del empleador— han encarecido los costos laborales institucionales.

A este escenario se suma la incertidumbre que genera para los emprendedores el debate en torno a la negociación colectiva ramal, un elemento que ha ralentizado la apertura de nuevos puestos de trabajo. Ante este panorama de costos elevados, los economistas de la mesa postulan que dotar al sistema de una mayor adaptabilidad horaria como un mecanismo de compensación técnica para reactivar la generación de puestos de trabajo sin desproteger los derechos adquiridos de los trabajadores.

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