EXCLUSIVO | Mega Investiga accedió a peritaje genético del caso Julia Chuñil: confirma que hay restos humanos enterrados en predio

Estaba oculto. Enterrado bajo tierra, en una zona boscosa del predio de Julia Chuñil, en Máfil. Un saco con osamentas que nadie debía encontrar, pero que la Fiscalía de Los Ríos lo halló, mandó a periciar y ahora tiene en sus manos un resultado que cambia el curso de la investigación: ADN humano.

Mega Investiga accedió al informe de peritaje genético elaborado por el laboratorio AUSTRAL-omics de la Universidad Austral de Chile, fechado el 6 de abril de 2026, y dirigido a la Fiscal Regional de Los Ríos, Tatiana Esquivel López. El documento, que hasta ahora estaba reservado, da cuenta del análisis de 10 muestras obtenidas desde distintas evidencias vinculadas a la causa en investigación. Entre ellas, tres piezas óseas extraídas de un conjunto de osamentas hallado en el terreno.

Tres piezas óseas

El peritaje consigna que las tres piezas óseas —denominadas M1, M2 y M3 — fueron levantadas desde un “conjunto de osamentas”. Los resultados, sin embargo, no son iguales para todas.

La pieza M1 es la que concentra el hallazgo más significativo. Según consta en la Tabla 2 del informe, de un total de 64.099 secuencias genéticas analizadas, el 100% fue asignado a ADN correspondiente a humano. Cero secuencias de otras especies. El peritaje lo establece sin ambigüedad.

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Es justamente esta conclusión la que llevó a la Fiscalía a oponerse hoy a que se modifique la medida cautelar de prisión preventiva solicitada por la defensa de Javier Troncoso Chuñil, hijo de la mujer que desapareció en diciembre de 2024.

Las piezas M2 y M3, en tanto, cuentan una historia distinta. De las 2.722 secuencias procesadas en M2 y las 870 de M3, la totalidad correspondió a perro o zorro. Eso significa que el conjunto de osamentas hallado en el predio era de origen mixto: restos humanos y restos animales, todo junto, todo enterrado.

Ahora, quienes conocen de este hallazgo también recuerdan algunas de las alegaciones de activistas que exigen saber “¿Dónde está Julia Chuñil” y que al momento de perderse su rastro estaba junto a un perrito de su propiedad. Aunque luego versiones de la Fiscalía aseguran que ello no estaba apegado a lo que ocurrió el día de la desaparición.

Con todo, para llegar a esas conclusiones, el laboratorio utilizó una técnica de secuenciación masiva llamada metabarcoding, que permite identificar simultáneamente distintos grupos biológicos dentro de una misma muestra. El informe detalla que se analizó “la región genética de 241 nucleótidos correspondiente al gen mitocondrial 16S de vertebrados”, y que en las muestras óseas se aplicó además “el marcador universal COI (cytochrome c oxidase subunit I), correspondiente a un gen mitocondrial frecuentemente utilizado para la identificación taxonómica de especies”.

Las otras evidencias

El peritaje no se limitó a los huesos. Las 10 muestras procesadas abarcan un abanico de evidencias que, en conjunto, dibujan un escenario de violencia: pelos y posibles células epiteliales levantadas desde un cojín, un hisopado de cuchillo, y cuatro trozos de tela extraídos de un pantalón.

En todas esas muestras —salvo en aquellas donde la concentración de ADN fue demasiado baja para secuenciar— se detectó presencia de ADN humano. El hisopado del cuchillo, por ejemplo, arrojó un 56,75% de secuencias asignadas a humano, con el resto distribuido entre vaca, oveja y caballo. Una de las muestras del pantalón alcanzó un 93,64% de correspondencia humana.

El informe también consigna los resultados de las pruebas orientativas previas a la extracción de ADN. Algunas muestras de tela dieron positivo al orientativo de peróxido —un indicador presuntivo de sangre— aunque negativo a la prueba específica de sangre humana. El cuchillo, en tanto, fue descrito como “negativo a sangre humana y orientativo de peróxido”, lo que no excluye la presencia de material biológico de otro tipo.

El ocultamiento como prueba

Lo que la Fiscalía subrayó en la audiencia de revisión de cautelares de los hijos de Julia Chuñil no fue solo el hallazgo, sino las circunstancias en que se produjo. Las osamentas no estaban a la vista. Estaban enterradas, dentro de un saco, en una zona boscosa del predio.

Para la fiscal Esquivel eso tiene una lectura inequívoca: “Alguien intervino el terreno, alguien dispuso esos restos de manera que no fueran visibles”. Y ese ocultamiento, agregó, “es coherente con un contexto mayor que ya hemos visto: evidencia de sangre en la bodega, uso de herramientas y armas, y ahora restos que se intentan esconder bajo tierra”.
El peritaje deja constancia, además, de que se guardaron contramuestras de las 10 evidencias analizadas, disponibles para cualquier análisis futuro que la defensa o el tribunal requieran.

La diligencia pendiente

Lo que la ciencia todavía no ha podido responder es la pregunta que está en el centro de toda la investigación: si esos restos óseos humanos pertenecen a Julia Chuñil. Eso solo lo determinará el cotejo de ADN con muestras de referencia de la mujer desaparecida, diligencia que aún está pendiente.
Pero el peritaje ya fijó un hecho que no tiene vuelta atrás: en el predio de Julia Chuñil había restos humanos. Enterrados. Ocultos. Y ahora, en manos de la Fiscalía.

Presunto autor permanecerá en prisión preventiva

Durante la jornada de este viernes, el Juzgado de Garantía de Los Lagos ratificó la medida cautelar de prisión preventiva para Javier Troncoso Chuñil, imputado como autor material del parricidio.

El tribunal desestimó modificar su situación procesal debido a la gravedad de los delitos imputados por la Fiscalía Regional de Los Ríos, que incluyen robo con violencia, maltrato relevante e inhumación ilegal.

En un giro jurídico relevante, el tribunal resolvió levantar el arresto domiciliario total que pesaba sobre Jeannette Troncoso Chuñil y Pablo San Martín Chuñil, también hijos de la víctima.

Si bien la Fiscalía los considera autores, el juez estimó que su participación corresponde a la de encubridores. Bajo esta calificación, el magistrado aplicó el precepto legal que exime de responsabilidad penal a los familiares directos (hermanos del autor principal) que actúan como encubridores, dejándolos actualmente sin medidas cautelares.

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