"Estamos pisando huevos": la advertencia de economista sobre la incertidumbre que sacude al mercado chileno

La inflación de marzo llegó a 0,96%, superando las expectativas del mercado, y fue el puntapié de una conversación que dejó en evidencia la magnitud de los cambios que está viviendo la economía chilena en pocas semanas. Carolina Grunwald, economista jefe de Prudential AGF, fue la invitada del programa Más que Números de Radio Infinita, conducido por Constanza Santa María, y entregó un diagnóstico detallado del escenario actual.

El dato de inflación de marzo sorprendió al alza, pero Grunwald precisó que el alza de los combustibles no lo explica todo. "Con dos decimales, la inflación de marzo fue 0,96%. Si sumas la incidencia del alza de los combustibles y el importante incremento en el precio de las tarifas aéreas, tienes algo más de 0,3 puntos. Es como un tercio", explicó.

La economista recordó que el alza de los combustibles se anunció el 23 de marzo para aplicarse el 25, es decir, en los últimos días del mes, por lo que su impacto completo recién se verá reflejado en abril. A eso se suma el reajuste estacional de la educación, que ocurre todos los años en marzo y que empuja el índice hacia arriba de forma previsible. En concreto, el ítem transporte subió 2,6% y educación, 5,5% durante ese mes.

Abril: de 0,3% esperado a 1,7% proyectado

El cambio más dramático que describió Grunwald es la velocidad con que se han deteriorado las proyecciones para abril. Antes del estallido del conflicto en Medio Oriente, el mercado esperaba una inflación de entre 0,2% y 0,3% para ese mes. Al momento de la entrevista, la última encuesta del mercado marcaba 1,6% y los seguros de inflación apuntaban a 1,7%. La proyección de Prudential AGF es de 1,5%.

"Hace un mes teníamos 0,2 - 0,3 y ahora es 1,6. Un punto coma 3 en un mes es un montón", afirmó la economista. El principal responsable de este salto es el cambio abrupto en los parámetros del MEPCO -el mecanismo de estabilización del precio de los combustibles-, que implicó alzas de 300 pesos en la bencina y 500 pesos en el diésel de una sola vez, en lugar del ajuste gradual habitual de 30 pesos.

Los efectos de segunda vuelta que aún no se ven

Grunwald advirtió que la inflación aún no ha mostrado todos sus efectos. Identificó al menos cuatro canales adicionales de transmisión que están por manifestarse plenamente:

El primero es la UF, que se aproxima a los $40.000 y que indexa entre el 20% y el 25% de la canasta del IPC. Esto significa que una UF más alta empuja los precios del mes siguiente, generando un efecto inflacionario que se retroalimenta. Dividendos hipotecarios, arriendos, seguros, planes de salud de isapres y aranceles universitarios son algunos de los gastos atados a esta unidad.

El segundo es el tipo de cambio, que pasó de cerca de $890 a principios de año a niveles significativamente más altos. Según la economista, un alza sostenida del 10% en el tipo de cambio puede significar entre 0,5 y 1 punto de inflación anual.

El tercero es el costo del diésel, que impacta a toda la cadena productiva y de transporte, encareciendo desde los alimentos hasta los bienes manufacturados.

El cuarto son los precios indexados al IPC, como los peajes de las autopistas, que aún no han subido pero lo harán en los próximos meses.

"Todavía no estamos viendo el panorama completo de qué manera la inflación se empieza a colar por otros canales", señaló Grunwald.

"Estamos pisando huevos": la incertidumbre como problema central

Más allá del nivel de inflación actual, lo que más preocupa a la economista es la imposibilidad de predecir con precisión lo que viene. El escenario cambia semana a semana dependiendo de la evolución del conflicto en Medio Oriente, y eso genera ruido en todos los mercados.

La tregua entre Irán y Estados Unidos generó un breve alivio inicial en los mercados, pero se desvaneció rápidamente. "Todo se derrumbó", graficó Grunwald. Y es ahí donde surge su frase más contundente: "Si la guerra se acaba mañana, todas estas proyecciones y todos estos precios que se están incorporando en las curvas de mercado van a volver a cambiar. Estamos un poco pisando huevos".

La metáfora apunta a un problema concreto: tanto una aceleración del conflicto como una resolución repentina generan cambios bruscos en las proyecciones, lo que dificulta la toma de decisiones de inversión, ahorro y política monetaria.

El giro radical en las expectativas del Banco Central

Uno de los cambios más reveladores del nuevo escenario es lo ocurrido con las expectativas sobre la Tasa de Política Monetaria. A fines de 2024, el mercado daba por descontado un recorte en marzo, con más recortes en el horizonte para el resto del año.

Hoy ese escenario está completamente invertido. Las curvas de mercado ya no contemplan recortes para 2025 y están comenzando a incorporar la posibilidad de un alza en junio. "Es completamente dado vuelta", reconoció Grunwald, aunque aclaró que personalmente aún no da por segura esa alza. Lo relevante, subrayó, es que ya no es descartable, algo que hasta hace pocas semanas estaba completamente fuera del escenario.

La misma tendencia se observa en Estados Unidos: la Reserva Federal también comenzó a señalar en sus minutas que los recortes esperados podrían no materializarse.

Impacto en el crecimiento económico y en las familias

Grunwald fue directa en señalar las consecuencias concretas para las familias y la actividad económica. Cuando los gastos fijos aumentan —combustible, colegio, arriendo, salud— las familias recortan el consumo en otros ítems. "Si te sube el combustible y te sube el colegio, el arriendo... tú dejas de consumir otras cosas. Y eso te pega en el consumo, y el consumo es un ítem muy importante para el crecimiento económico", explicó.

El Banco Central ya recortó en cerca de medio punto su rango de proyección de crecimiento, aunque la economista señaló que ese ajuste fue realizado con poca información disponible sobre el impacto total del conflicto. Grunwald proyecta un crecimiento de entre 2% y 2,5% para Chile, cifra que, aunque positiva, calificó como "baja y pobre para una economía como la chilena".

Respecto al Banco Mundial, que recientemente mejoró su proyección para Chile, Grunwald fue escéptica: "En general saca sus proyecciones con harto rezago. No sé si tiene incorporado todo lo que estamos viviendo ahora".