Ébola: 50 años después, un virus conocido sigue sin vacuna

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Corría el año 1976. En el entonces Zaire, hoy República Democrática del Congo (RDC), se produjo cerca del río Ébola el primer brote de una enfermedad hasta entonces desconocida. Fue la primera epidemia de ébola documentada científicamente.

Hoy, 50 años después, la RDC vuelve a ser el epicentro de un grave brote. Esta vez, el responsable es el virus Bundibugyo, menos frecuente y perteneciente al género Orthoebolavirus.

El Bundibugyo ya fue identificado en 2007 durante un brote en Uganda. En 2012 se produjo otro brote en el Congo.

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Bundibugyo: un virus para el que podríamos haber estado preparados

¿Cómo es posible que un virus conocido desde hace décadas siga infectando a miles de personas sin que exista una vacuna aprobada ni un tratamiento específico?

Para Torsten Feldt, especialista en medicina tropical del Hospital Universitario de Düsseldorf, se trata de una oportunidad desaprovechada. "Conocíamos el virus Bundibugyo por dos brotes anteriores, ocurridos en Uganda en 2007 y en el Congo en 2012. Por lo tanto, hemos tiempo suficiente para desarrollar vacunas y opciones terapéuticas, pero no hemos aprovechado esa oportunidad y, como consecuencia, se ha perdido un tiempo valioso frente al brote actual".

Leonie Mayer, del Centro Alemán de Investigación de Infecciones (DZIF), comparte esta opinión. "Por supuesto, ya se podría haber desarrollado una vacuna y realizado estudios preclínicos", señala Mayer a DW. No obstante, su eficacia real solo puede confirmarse cuando se produce un brote.

Mayer es la autora principal de un estudio reciente que investiga si Ervebo, la vacuna contra el ébola que ya cuenta con autorización, también puede ser eficaz frente a otras especies del virus.

Por qué el ébola es, en realidad, un buen candidato para desarrollar vacunas

En comparación con la influenza o el VIH, el ébola es un candidato relativamente favorable para el desarrollo de vacunas desde el punto de vista inmunológico. Los virus de la influenza cambian constantemente y el VIH logra evadir las defensas del organismo mediante mecanismos especialmente sofisticados. En cambio, el ébola es mucho más predecible. "Quizás sea una suerte, dentro de esta desgracia, que las vacunas contra el ébola sean relativamente fáciles de desarrollar", explica Mayer.

Precisamente ahí radica una especie de paradoja: aunque desde el punto de vista científico es un buen candidato para el desarrollo de vacunas, todavía no existe ninguna inmunización aprobada contra la variante Bundibugyo, responsable del brote actual.

Mayer también recuerda que no es posible desarrollar vacunas de manera preventiva contra todos los patógenos potenciales. La falta de financiamiento o la prioridad otorgada a otros agentes infecciosos suelen influir en estas decisiones. De hecho, muchos investigadores consideraban más probable que se produjera un nuevo brote del virus del ébola de Sudán, para el cual el desarrollo de vacunas se encuentra en una fase más avanzada.

No todos los virus del ébola son iguales

Aquí aparece otro problema: el ébola no es un único virus. Entre las especies conocidas y peligrosas se encuentran el virus del Ébola (EBOV), anteriormente denominado virus del Ébola de Zaire (ZEBOV), el virus de Sudán (SUDV) y el virus Bundibugyo (BDBV).

La vacuna Ervebo fue desarrollada y aprobada contra la variante de Zaire. Para las otras dos, todavía no existe ninguna vacuna autorizada.

Por eso, una inmunización contra el ébola solo beneficia de manera limitada a las personas que viven en las zonas actualmente afectadas por los brotes.

A esto se suma otro posible factor. El virus Bundibugyo parece ser menos agresivo que la variante de Zaire. Aunque a primera vista esto podría parecer una buena noticia, también podría dificultar la contención del brote, ya que las personas infectadas podrían mantenerse activas durante más tiempo y transmitir el virus sin que se detecte.

¿De una vacuna contra Bundibugyo a una vacuna universal contra el ébola?

Pese a todo, numerosos investigadores también ven en la crisis actual una gran oportunidad. En el Congo ya está en marcha el llamado estudio Tumaini, en el que se están probando varios candidatos vacunales. Entre ellos figuran una vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford, una vacuna de ARNm de Moderna y estudios sobre Ervebo. El objetivo es obtener, por primera vez, datos sólidos sobre la eficacia de estas vacunas frente al virus Bundibugyo.

No obstante, todavía es incierto si las vacunas podrán influir de manera decisiva en el brote actual. Aunque hay motivos para la esperanza, los expertos estiman que una aplicación a gran escala podría ser viable dentro de algunos meses o hacia mediados de 2027. "Lo ideal sería desarrollar vacunas universales contra el ébola que generen una respuesta inmunitaria cruzada", explica Christof Geldmacher, del Hospital Universitario de Múnich, al referirse a los planes a largo plazo.

Ya se está trabajando en esa dirección. Por ahora, la prioridad sigue siendo desarrollar una vacuna eficaz contra el virus Bundibugyo.

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