Fiscal Elgueta rompe el silencio tras 14 años:

Fiscal Elgueta rompe el silencio tras 14 años: "El ataque de Llaitul estaba destinado a matarnos"

  • Por Esteban González

Fueron cinco años y un día la condena que cumplió Héctor Llaitul, el líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), tras el ataque en Puerto Choque a una comitiva dirigida por el fiscal Mario Elgueta y cinco policías que se dirigían a entregar protección a una familia que había sido amenazada. Fueron 300 impactos a la camioneta en la que se trasladaban y, de forma repentina, ese 15 de octubre de 2008, el fiscal se transformó en una víctima más de la violencia rural.

En esta primera entrevista, Mario Elgueta entrega detalles de esa noche donde solo logró ver una silueta de quienes habían sido sus victimarios. Y recordó que unos días antes en la Universidad de Concepción, donde había estudiado Llaitul, su fotografía empezó a aparecer en carteles que decía “Se Busca, con recompensa por la justicia mapuche”.

Consultado por qué se animó a hablar después de más de una década de la emboscada, Mario Elgueta es categórico: “Quiero que se sepa quién es Héctor Llaitul”.

-¿Qué detalles recuerda de octubre de 2008, cuando sufrió el atentado en Puerto Choque? Se nota en su rostro que es una fecha que lo marca a fuego.

-Sí, es una fecha que marca a fuego, sin duda, porque no esperábamos lo que vivimos ese día. Éramos un grupo bastante grande entre PDI y carabineros, íbamos a prestar protección a una víctima que había sufrido un robo con intimidación en la mañana, en el mismo sector de San Ramón, y teníamos que ir porque habían sido amenazados de que iban a volver en la noche los mismos individuos. Entonces nos vimos en la encrucijada de ir o no ir en esas condiciones y en esas circunstancias y en esa hora de la noche, obviamente tomamos la decisión de ir. Llegamos al lugar, logramos ingresar a la casa donde estaba Santos Jorquera, que era la víctima en ese minuto, estaban sus hijas y algunos vecinos. Ellos no quisieron retirarse del domicilio, porque evidentemente temían que fueran a concretar la amenaza y quemarles la casa. Entonces mantuvimos protección policial en el lugar y se quedaron unos funcionarios con un carro blindado en ese minuto y el resto de la comitiva nos retiramos. Éramos varios vehículos, nosotros éramos el tercer vehículo en la salida, una camioneta institucional y blanca que yo iba conduciendo en ese momento con los funcionarios de investigaciones.

-¿Cuántos minutos pasaron desde que salieron de la casa al momento de ser atacados?

-No pasaron más de 10 minutos desde la salida del lugar hasta el momento que encontramos una barricada, que evidentemente no estaba cuando nosotros ingresamos y que evidentemente obligó a detener el tránsito. Vimos la barricada y sabíamos inmediatamente lo que venía, eso era evidente. Recuerdo que al bajarse los funcionarios del GOPE, que iban en el primer vehículo, sentimos los disparos. Y cayó un funcionario del GOPE herido, al lado del vehículo. Estábamos en un lugar con muy poca luz, pero logré ver una silueta porque había Luna. Entonces vi que se movió muy cerca de donde estábamos. Debe haber sido una persona que estaba no más allá de cuatro o cinco metros de distancia. No sé cuánto tiempo habrá pasado, creo que fueron un par de segundos, no más allá de eso…y sentí el primer disparo cuando estaba abriendo la puerta para bajarme para ayudar a sacar al funcionario del GOPE de ahí. Vi y sentí el fogonazo a poca distancia y me cerró la puerta. El detective que iba de copiloto no se bajó y me tomó del chaleco antibalas, y me tiró hacia abajo. Ahí ya había recibido el disparo que iba dirigido hacia el cuerpo, porque el apoya cabeza de mi asiento quedó perforado por todos lados. Entonces, yo recibí solamente unos rasguños porque hubo funcionarios que realmente quedaron malheridos. Dos funcionarios de investigaciones, incluso a uno se le fracturó la mano en varias partes, en varios dedos por el disparo, y el otro también terminó con lesiones graves en el brazo. El tercer funcionario que iba al lado mío, logró escapar sin ninguna lesión.

-Esta es la primera vez que usted habla en un medio de TV para referirse a ese momento...

-La verdad es que no hablo mucho de este tema. Fue la primera vez que desde el sillón fiscal me traslado al sillón de la víctima y que yo no dimensioné para nada en ese momento. Pero llevábamos varias investigaciones y yo estaba acostumbrado a entrar a esa zona. Ya había habido incidentes anteriores, pero nunca nada tan violento. No tengo ninguna duda de que los disparos estaban destinados a matar a la gente que estaba dentro de los vehículos. A nosotros, en este caso, pero afortunadamente nadie falleció y los heridos se recuperan después.

-Si uno revisa los archivos de la prensa lo primero que aparece es la foto de la camioneta con múltiples disparos y eso ayuda a dimensionar lo que se vivió en ese momento. ¿Qué atinó a hacer usted?

-Nadie te prepara para hacer eso, como fiscal estaba acostumbrado a investigar delitos, no a vivir acciones violentas. Estaba acostumbrado a recibir informes policiales, a ir a los sitios de los sucesos, pero no a enfrentar una situación donde existieran disparos directamente relacionados hacia nosotros, por lo menos hasta ese momento. Dentro de todo, logramos reaccionar bastante bien, particularmente los carabineros y detectives. Tengo la certeza de que si ese detective no me hubiese agachado, esos disparos que llegaron al apoya cabeza, habrían llegado directamente a mí y lo más probable es que no estaría contando esta historia.

-¿Cuándo logró reconocer a Llaitul, en ese momento o después reconstruyendo su figura?

-Héctor Llaitul era en ese momento un sujeto que, como varios más, nosotros estábamos investigando. Investigábamos los delitos de incendios ocurridos en la zona. Algunos incendios a domicilios o casas, pero particularmente el robo de madera. Entonces era un sujeto que figuraba en varias investigaciones. El día de los hechos no logré visualizar el rostro de ninguna persona, solo la silueta, escuché los gritos, las voces, los disparos. Es lo mismo que dije en el lugar del juicio. Entiendo que hubo obviamente evidencias contra el señor Llaitul, pero yo por lo menos con mi testimonio no logré reconocerlo en ese momento.

-Usted ya venía investigándolo por robo de madera. ¿Se pudo en esas investigaciones demostrar algo? ¿Hubo evidencia contra Héctor Llaitul?

-O sea por algo era sujeto de investigación. Y las indagatorias estaban muy avanzadas, pero al momento de sufrir este incidente, me pareció de toda responsabilidad de la Fiscalía que las investigaciones continuarán llevándolas otros fiscales, porque yo asumí el rol de víctima. Y por lo tanto, la objetividad que debe primar en estas investigaciones podría estar en riesgo. A partir de eso, me hice a un lado. Entregué todos los antecedentes que tenía a los fiscales que continuaron y entiendo que esos son los antecedentes que permitieron la condena de Héctor Llaitul. Eso también me convirtió en alguien molesto para algunas personas.

-Y en lo que usted llevaba recopilado, ¿qué es lo que había?

-Había algo muy parecido al escenario que lamentablemente vemos en gran parte hoy. Había un permanente asedio a los habitantes, a los ocupantes de los terrenos a los lados colindantes al lago Lleu Lleu, a los terrenos forestales… había robo permanente. Incluso existen fotografías satelitales que logramos a partir de la investigación que permitieron ver cómo se extraía la madera de los sectores contiguos al lago Lleu Lleu. Se amarraban incluso los palos y se llevaban a la orilla contraria flotando y esas en la fotografía eran a veces kilómetros de madera sustraída.

-¿Por qué cree usted que fue blanco para Héctor Llaitul?

-No personalizo el ataque en mí. Pero creo que evidentemente nos estábamos acercando y estábamos siendo molestos para muchas personas. El delito del robo de madera es muy lucrativo. Y habernos acercado tanto y establecido diligencias intrusivas que ellos también conocían, fue algo que generó que dentro de todo me conocieran en el lugar. Ese día no estábamos haciendo diligencias de investigaciones, estábamos yendo a proteger a personas inocentes y ellos lo sabían. Después nos enteramos que de las diligencias intrusivas, intercepciones telefónicas de ese tiempo, lograron situar al teléfono de Héctor Llaitul en el mismo perímetro. Recuerdo claramente una grabación donde este caballero hablaba con coautores del delito, no más allá de dos minutos después. Y en esas llamadas, él pedía ubicarse en el lugar que recuerdo que se llamaba “Cerro El Plomo”. Y ese era el lugar de reunión. Fue bien impresionante cuando logramos escuchar esas llamadas porque estábamos al lado y nos estuvieron vigilando desde el momento en el que entramos, hasta el momento del incidente.

-Con todas las investigaciones que llevó por un tiempo, ¿logró entender o determinar cómo estaba estructurada la Coordinadora Arauco Malleco (CAM)?

-(Se toma unos segundos y sonríe) Esa es una pregunta difícil, porque yo no sé si hay alguien hoy que pueda contestarla a estas alturas de la historia con absoluta certeza. Sí sabíamos que era un grupo violentista, con capacidad de fuego. De hecho, en una oportunidad incluso encontramos en un ingreso a un sector del lago Lleu Lleu, contiguo a una comunidad, un casa que estaba escondida en el bosque al lado de la comunidad donde encontramos explosivos y un fusil M16, municiones, incluso había literatura de esta misma agrupación y planos de una tenencia. Prefiero ni siquiera comentar de qué unidad policial era, pero era una unidad policial de la zona. Entonces logramos con ese ingreso afortunadamente evitar una situación violenta. Pero por lo menos sacamos de circulación un armamento que era muy peligroso y absolutamente operativo. Eso era parte de lo que significaba este grupo y estaba integrado por muchas personas.

-Usted dice que es muy complejo establecer cómo opera, cómo funcionan las cadenas de mando…

-Es absolutamente compartimentada la estructura, no se reconoce una línea y hay células muy distintas. La verdad, recuerdo poco de esa línea de investigación, que se continuó por los fiscales que vinieron más adelante.

-¿Se puede hacer una correlación entre la llegada de Héctor Llaitul a la macrozona sur con el aumento de la violencia en la zona?

-Quiero ser muy responsable en esta respuesta: no tengo ninguna duda de que a partir de esa fecha dio un giro en lo que significó las situaciones violentas en la zona de Arauco. No tengo ninguna duda. El domicilio del señor Llaitul lo recuerdo perfectamente, San Ramón, que también fue objeto de investigación. Claramente, estaba permanentemente visitado por otras personas. Sin duda, su presencia le dió un giro al conflicto.

-¿De qué tipo?

-Más violenta.

El encuentro con Llaitul

-A usted le tocó en un momento sentarse en el lugar de la víctima y como víctima le pregunto ¿qué sensación le dejó verle en el juicio? Y luego de todo lo que ocurrió, incluyendo la rebajas en la condena.

-Los fiscales tenemos que respetar y valorar las resoluciones judiciales. Existe un tremendo trabajo del Ministerio Público y de los fiscales que estuvieron a cargo de esas investigaciones, de que lograron en ese minuto la condena de los hechos que nos afectaron a nosotros. Por lo tanto, mi mayor respeto obviamente respecto de aquello. Las resoluciones judiciales se tienen que respetar, no compartir, por cierto. Porque yo no las comparto. Yo me encontré con el señor Llaitul en la calle cuando estaba cumpliendo mis funciones de fiscal. Estaba en un juicio oral y me encontré dos años después de la condena, un poco menos, incluso. Me llamó mucho la atención y me ponía incluso en el rol de cualquier víctima, que ve a su victimario y se encuentra con él en la calle. Fue en un periodo muy cercano al juicio, él debería haber estado en ese momento privado de libertad, según la resolución inicial del Tribunal. Incluso de la Corte Suprema. Entonces…llama la atención.

-¿Cómo fue ese encuentro?

-Prácticamente no fue un encuentro porque él nunca se dio vuelta. Yo lo saludé, sí.

-¿Lo saludó?

-Sí

-¿Y él ni siquiera giró?

-No, no, no. Conociendo a don Héctor, claramente no se iba a dar vuelta. Yo tenía súper claro eso.

-¿Y usted por qué lo saluda?

-Fue una situación absolutamente espontánea. No sé si lo volvería a hacer, honestamente. Pero era casi un desahogo en ese momento. De hecho le dije: “si hubiera sabido que estabas acá, te invitaba un café” (sonríe y encoge los hombros).

-Usted dijo que no personaliza el ataque, sino en el rol que jugaba en ese momento. ¿Qué motivación podría haber tenido ese ataque? ¿Una muestra de poderío? ¿Un ataque hacia el Ministerio Público?

-Ese día estábamos cumpliendo una función y ellos sabían con mucha claridad que íbamos a ingresar. Hay una sensación, una postura en estos grupos de control territorial, y creo que para ellos vulneramos el control territorial. Pero lo volvería a hacer diez veces, porque en definitiva lo que teníamos que hacer era proteger el sector que era de las víctimas. Claramente eso vulnera todos los códigos de estos grupos, de la Coordinadora Arauco Malleco.

-¿Le parece que él es un interlocutor válido para alguna mesa de negociación que pudiera resolver el conflicto mapuche?

-Hay que analizar las situaciones en el contexto y mirar la historia necesariamente. No me compete a mí analizar esto, pero hay que leerse la historia completa y la de don Héctor Llaitul no se inicia este año ni el año pasado. Todo eso debe analizarse para ver y evaluar la calidad de una persona como interlocutor. No lo voy a invitar yo a una conversación hoy día.

-¿Y un liderazgo de estas características se puede validar para las negociaciones?

-Yo creo que le hace muy mal. Muy mal.

-¿Le sorprende que Héctor Llaitul haya llamado a armarse al inicio del Gobierno de Gabriel Boric?

-No me sorprenden para nada. Él tiene un pasado, en este caso, violento. Que no solamente está circunscrito con lo que ocurrió conmigo, sino que es anterior. Es absolutamente distante de lo que todos necesitamos, que es el diálogo. Me acuerdo con mucha claridad, cuando recién iniciamos las investigaciones que involucraban a estas personas, se hablaba de vínculos incluso con algunas organizaciones de Concepción. Y de hecho mi foto empezó a aparecer en la Universidad de Concepción en carteles de “Se Busca”. Con letreros de recompensa por la justicia mapuche. Creo que era el mismo grupo que estaba involucrado en eso. No tengo ninguna duda de que don Héctor está lamentablemente, como otras personas, dirigiendo el conflicto a algo que está muy lejos de lo que todos necesitamos, incluyendo el pueblo mapuche.

-¿Por qué se animó a hablar después de tantos años?

-Me molesta la utilización de la situación que afecta al pueblo mapuche para otros objetivos. Y en este caso, teniendo no solo la cantidad de víctimas, sino el conocimiento del daño que le han hecho personas como el señor Llaitul a esta situación, es injusto que la gente no sepa quién es efectivamente. Es importante para tener la historia completa, por eso conté esta parte. Por eso accedí a esa entrevista, quiero que se sepa quién es.

Revisa el reportaje sobre Héctor Llaitul donde habla el fiscal Elgueta

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