"Aquí en el grupo están nuestros hermanos chilenos": Los chats que expusieron al PCC en Chile, la mayor banda criminal de Brasil

¿Qué pasó?

La presencia del Primer Comando de la Capital (PCC) en Chile no fue descubierta de un día para otro. Cuando la PDI y la Fiscalía Regional Metropolitana Sur desplegaron la Operación Sintonía 1533, la investigación ya había individualizado a 24 presuntos integrantes de la mayor organización criminal de Brasil en territorio nacional.

Las pesquisas se remontan a 2022, cuando el Ministerio Público del Estado de São Paulo entregó a las autoridades chilenas información sobre personas que aparecían registradas como miembros del PCC y que estarían operando en el país.

Uno de los primeros pasos fue interceptar las comunicaciones de algunos de los individuos identificados en el informe enviado desde Brasil. Inicialmente, las diligencias se concentraron en tres presuntos integrantes: Brian Eujenio Córdova, Marcos Henríquez Cifuentes y Lucas Leonardo de Oliveira Santos.

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En noviembre de 2022, mientras se encontraba recluido, Córdova reconoció durante una llamada que mantenía vínculos con “gente importante de afuera” perteneciente a “El Comando”, nombre con el que se refería al PCC. En esa misma conversación pidió a su interlocutora mantener estricta reserva sobre sus contactos.

La Fiscalía sitúa a Córdova como uno de los integrantes relevantes de la estructura instalada en Chile. En conversaciones recuperadas desde un teléfono incautado, el imputado se presentaba como “Geral do Chile”, es decir, como general de la organización en el país.

En junio de 2023, nuevas comunicaciones entre Córdova y Marcos Henríquez Cifuentes, quien se encontraba recluido en Colina I, revelaron la existencia de mandos encargados de la denominada “columna” o “sintonía” de Chile. En los diálogos se mencionaban integrantes identificados con los apodos de “Evolución”, “Cachorro”, “El Imparcial” y “Romario”.

Las conversaciones también mostraron uno de los mecanismos utilizados por el PCC para asegurar la lealtad de sus miembros: el financiamiento de su defensa judicial. De acuerdo con los antecedentes de la investigación, la organización analizaba contratar a un abogado cuyo pago sería asumido por su propia estructura.

Un informe de la PDI describe, además, los métodos empleados por el grupo para comunicarse, reconocerse y sortear los controles penitenciarios. En el perfil de WhatsApp asociado a Henríquez Cifuentes, por ejemplo, los detectives encontraron una imagen con la inscripción “1533 CRIME ORGANIZADO”.

El 1533 es una combinación numérica utilizada por el PCC como código de identificación. Esa referencia dio origen al nombre de la investigación desarrollada en Chile: Operación Sintonía 1533.

Los mensajes intercambiados en los grupos de WhatsApp eran constantes y conectaban a integrantes instalados en distintos países. En una de esas comunicaciones, uno de los participantes anunció la incorporación de miembros que operaban en territorio nacional:

"Familia, aquí en el grupo están nuestros hermanos chilenos que están en la calle de la libertad".

El tráfico de mensajes del número asociado a Henríquez Cifuentes resultó clave para reconstruir el alcance internacional de la red. Mediante esa cuenta, la PDI detectó su participación en grupos utilizados por el PCC para impartir instrucciones y recibir reportes de integrantes distribuidos en más de 20 países.

Entre los números incorporados en esos grupos destacaban contactos con códigos correspondientes a Brasil, con 68; Paraguay, con 42; Bolivia, con 15; Portugal, con 10; Argentina, con nueve, y Chile, con ocho. También aparecieron conexiones con integrantes ubicados en otros puntos de Europa y Asia.

El brasileño sindicado como articulador

Lucas Leonardo de Oliveira Santos es otra de las figuras clave identificadas durante la investigación. Según reveló Mega Investiga, la PDI y la Fiscalía lo sitúan como el imputado con una conexión más directa con la estructura brasileña y le atribuyen un papel relevante en la incorporación de ciudadanos chilenos.

La hipótesis de los investigadores es que Oliveira Santos habría intervenido en los procesos de validación y “bautizo” de nuevos miembros. Mediante esa ceremonia, los postulantes eran aceptados formalmente por la organización y pasaban a ser reconocidos como “hermanos”.

Las comunicaciones entre Oliveira Santos y Córdova también permitieron conocer los mecanismos internos de vigilancia y castigo utilizados por el PCC.

El 20 de septiembre de 2023, Oliveira Santos le comunicó a Córdova que el encargado de la “sintonía” de Chile pretendía “sacar al Brian del PCC” porque había dejado de reportarse ante la organización.
Informar periódicamente la ubicación y las actividades de cada integrante era una de las obligaciones impuestas por el mando central. Quienes dejaban de comunicarse, desobedecían instrucciones o incumplían sus compromisos podían ser incorporados al denominado “Libro Negro”.

Ese registro no era una simple nómina disciplinaria. De acuerdo con los antecedentes reunidos por la Fiscalía y la PDI, ingresar en él podía activar sanciones contra el miembro considerado infractor.

En la lógica del PCC, dejar de reportarse no significaba únicamente perder la condición de “hermano”. Quienes quebrantaban sus reglas quedaban expuestos a represalias que podían llegar hasta la muerte.

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