"¡Look me, look my eyes!": El misterioso falso agente del FBI en los secuestros extorsivos que hoy imputarán a Fodich

La investigación por el falso cuartel de la Policía de Investigaciones montado en el subterráneo de un edificio de Santiago mantiene una pieza sin resolver: la identidad del hombre que se presentó ante las víctimas como un supuesto agente del FBI y que abandonó la sala antes de que comenzara la negociación por $300 millones.

 Hasta ahora, siete personas han sido detenidas por su presunta participación en la trama. Entre ellas se encuentran el exfiscal y abogado Vinko Fodich Andrade; tres funcionarios de la PDI, identificados como Rodrigo Navarrete Umaña, Pablo Gajardo Romo y Sebastián Gajardo Rojas; además de Luis Moraga Parisi, Ángelo Stevens Aguilera y José Ignacio Pinto Inzunza.

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Sin embargo, los antecedentes judiciales a los que accedió Mega Investiga revelan la intervención de otro individuo que no aparece entre los detenidos y que todavía no ha sido identificado. Se trata del hombre que habría encabezado parte del interrogatorio al que fue sometido Mingkai Fu, una de las víctimas, al interior de la dependencia acondicionada para aparentar que se trataba de un verdadero recinto policial. 

Un falso cuartel con símbolos de la PDI y del FBI

De acuerdo con la Fiscalía Supraterritorial, el grupo habría acondicionado una sala ubicada en el piso -1 del edificio de José Miguel Carrera 269, en Santiago. El inmueble es un edificio residencial y en su interior nunca ha funcionado una unidad de la PDI.

Pese a ello, en la sala se instalaron carpetas y tazones con el emblema de la policía civil, computadores, una cámara fotográfica y una pizarra portátil con un supuesto organigrama criminal. El montaje también incluía objetos alusivos al FBI.

Según declaró la víctima con la asistencia de un intérprete, al fondo de la sala había un pendón amarillo con las siglas de la agencia estadounidense y un televisor encendido que exhibía imágenes relacionadas con ella.

“Continuando por ese mismo costado, hacia el fondo de la dependencia, había un pendón de publicidad que decía ‘FBI’ con color amarillo”, declaró Mingkai.

También recordó que “había un televisor encendido y con un soporte de metal desde el techo, a través del cual se exhibía una imagen de un reportaje, con el logo del FBI en su parte superior izquierda y una mujer en un escritorio, con más personas, todos con rasgos occidentales”.

En ese escenario se encontraba el octavo participante de la operación.

¿Cómo era el hombre aún no identificado?

El sujeto permanecía sentado en la cabecera de la mesa y vestía prendas con las siglas del FBI. La víctima lo individualizó en su declaración como el “sujeto E”.

“Volviendo a la sala donde estuve, en el asiento de cabecera, se encontraba otro sujeto, a quien voy a identificar como ‘sujeto E’”, relató.

Mingkai entregó una detallada descripción física del hombre: “Puedo describirlo como un hombre calvo, con barba y cejas de vellos claro, con ojos claros, mayor de 40 años de edad, de contextura gruesa, musculoso”.

La víctima agregó que el desconocido “vestía una chaqueta azul con logo ‘FBI’ y una polera que alcancé a ver que también tenía estampado el logo del ‘FBI’”. “Siempre estuvo sentado y me dio la impresión que era más alto que los otros sujetos, medía 1,80 de estatura aproximadamente”, precisó.

La declaración no consigna que el hombre haya exhibido una credencial oficial y los antecedentes del caso no señalan que efectivamente perteneciera a la agencia estadounidense. Por el contrario, la Fiscalía lo describe como un sujeto que dijo ser agente del FBI y cuya identidad continúa sin establecerse.

“Look me, look my eyes”: el interrogatorio en inglés

Mingkai había sido esposado durante la mañana del 6 de agosto y trasladado en un Chevrolet Sail blanco hasta el edificio de José Miguel Carrera. Al llegar al subterráneo, fue conducido hasta un baño y posteriormente ingresado a la sala preparada como falso cuartel. Allí lo sentaron al lado derecho del supuesto agente.

“Me sentaron al lado derecho del ‘sujeto E’ y el ‘sujeto B’ se posicionó detrás de mí y de pie”, declaró.

José Pinto, a quien Mingkai conocía con anterioridad, también se encontraba supuestamente detenido y fue sentado a su lado. La Fiscalía sostiene que Pinto era parte del plan y que su arresto fue simulado.

En ese momento comenzó el interrogatorio. “El ‘sujeto E’ hablaba en inglés, pero antes de decirme cosas, con el ‘sujeto A’ interactuaban en español”, relató la víctima.

Mingkai explicó que tenía dificultades para comprenderlos porque hablaba muy poco español e inglés. Según su versión, el supuesto agente buscó intimidarlo mirándolo directamente a los ojos.

“Luego, el ‘sujeto E’ me dijo ‘look me, look my eyes’. Después me preguntó en inglés: ‘How old are you?’, respondiendo en español ‘24 años’, comentando él: ‘So young’”, recordó.

Mientras el desconocido intervenía en inglés, el funcionario de la PDI Rodrigo Navarrete habría utilizado una aplicación instalada en su teléfono para traducir las amenazas y exigencias.

La víctima declaró que le exhibieron supuestas evidencias y le advirtieron que tanto él como su cuñado serían extraditados a Estados Unidos. “A ti y a tu cuñado los van a extraditar a Estados Unidos”, fue uno de los mensajes que Mingkai aseguró haber recibido durante el interrogatorio. También le señalaron que debía “colaborar” para evitarlo.

El momento en que el supuesto agente abandonó la sala

La intervención del hombre terminó después de la llegada de la hermana de Mingkai y del abogado Vinko Fodich. El profesional representaba penalmente a Yongjie Chen, pareja de Mingxia Fu y cuñado de Mingkai, quien se encontraba en prisión preventiva en una causa desarrollada en Iquique.

Según la declaración de las víctimas, fue el propio abogado quien avisó a Mingxia que su hermano había sido detenido, la pasó a buscar y la llevó caminando hasta el edificio.

Una vez que ambos ingresaron a la sala, Navarrete habría mostrado un documento que supuestamente contenía una orden de detención contra Mingxia. La víctima sostiene que Fodich revisó el papel y aseguró que la orden era verdadera.

“Al pasar como una hora aproximadamente, entró por la puerta de la sala el abogado Vinko y mi hermana Mingxia Fu y el ‘sujeto A’ dijo: ‘Mingxia también tiene orden de detención y todavía no la vamos a detener’, exhibiendo un documento, el cual fue revisado por el abogado Vinko, quien luego señaló que la orden era real”, declaró Mingkai.

“A los pocos minutos de esto, el ‘sujeto E’ se retiró del salón”, agregó.

La declaración no especifica hacia dónde se dirigió el supuesto agente ni cómo abandonó el edificio. Tampoco se consigna que haya regresado durante las horas posteriores del cautiverio.

La exigencia de $300 millones

Después de su salida, los otros participantes continuaron con el montaje. Navarrete dio vuelta la pizarra y mostró un supuesto organigrama criminal que incluía fotografías de Mingkai, su hermana, su cuñado, Ángelo Stevens y José Pinto.

Luego, los hermanos fueron acusados de mantener una fortuna familiar de US$280 millones y se les exigió pagar $300 millones para quedar en libertad y favorecer la situación judicial de Yongjie Chen.

Mingxia terminó consiguiendo $20 millones prestados por una amiga y otros $10 millones que guardaba en su departamento. Los hermanos fueron liberados esa misma tarde, bajo la exigencia de entregar los $170 millones restantes durante los días siguientes.

Las presiones continuaron mediante visitas y mensajes enviados a los teléfonos de las víctimas. Finalmente, Mingkai denunció lo ocurrido el 8 de agosto, lo que permitió descubrir que el lugar de cautiverio no era una dependencia policial y que los hermanos nunca tuvieron órdenes de detención.

Una pieza pendiente en la investigación

Los siete detenidos son investigados por los delitos de asociación criminal y secuestro extorsivo. A Fodich, Navarrete, Gajardo y Moraga también se les atribuye el delito de extorsión por las acciones desplegadas después del 6 de agosto.

El supuesto agente del FBI, en cambio, no aparece individualizado entre los imputados ni entre las personas cuyas detenciones fueron autorizadas. Su presencia surge directamente del relato de la víctima y de la reconstrucción que la Fiscalía realizó sobre lo ocurrido en el falso cuartel.

Por ahora, no existe en el expediente un nombre asociado al denominado “sujeto E”. Tampoco se ha establecido qué vínculo mantenía con los siete detenidos, quién lo convocó para participar en el montaje ni si actuó anteriormente en operaciones similares.

Aun con siete personas detenidas, la trama del falso cuartel mantiene así a un participante sin identificar: el hombre que vistió prendas del FBI, interrogó en inglés a una de las víctimas y abandonó la sala antes de que comenzara la negociación por los $300 millones.

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