Juan Sutil a la oposición: "Decir que esto es para el 1% más rico es un eslogan barato"

Juan Sutil, empresario y expresidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), valoró los anuncios del presidente José Antonio Kast sobre la megarreforma económica y sostuvo que sus medidas centrales apuntan en la dirección correcta para reactivar la inversión y acelerar el crecimiento del país. Sin embargo, advirtió que el éxito del proyecto dependerá de cuán amplia sea la mayoría que logre construir el gobierno en el Congreso.

"Lo que va a provocar es que a mayor inversión, mayor crecimiento, mayor estabilidad económica. Así es como los países se desarrollan", afirmó Sutil en conversación con Juan Manuel Astorga en el programa Mirada Infinita de Radio Infinita.

El argumento central: la recaudación viene del crecimiento, no de las tasas

Sutil defendió la lógica detrás de la reforma con un argumento que considera irrefutable: más del 80% de la recaudación tributaria de las últimas décadas en Chile ha provenido del crecimiento económico, no del aumento de tasas de impuestos. En ese marco, subrayó que Chile necesita pasar de un crecimiento de entre 2% y 2,5% —el rango que proyectan el FMI y los bancos internacionales para este año— a tasas superiores al 3%, y que ese salto equivaldría a más de US$2.000 millones adicionales de recaudación anual sobre un presupuesto nacional de US$90.000 millones.

"Eso es precisamente lo que Chile tuvo de déficit en la ejecución presupuestaria del gobierno anterior en 2025. Si das esa estabilidad, la ecuación es muy buena", planteó.

Bajar el impuesto corporativo: llegar al promedio OCDE, no una ventaja especial

Sobre la propuesta de reducir el impuesto corporativo del 27% al 23%, Sutil fue directo: eso no es un privilegio para los más ricos, como han sostenido sectores de la oposición, sino simplemente alcanzar el promedio de los países de la OCDE. Recordó, además, que fue el propio exministro Marcel —durante el gobierno de Boric— quien planteó bajar ese impuesto a un 24%, una diferencia de apenas un punto respecto a lo que ahora propone Kast. "Sorprende que quienes integraban ese gobierno hoy digan que esto es un traje a la medida del 1% más rico. Es un eslogan barato que no tiene ningún sustento", afirmó.

Para ilustrar el impacto de las reglas sobre la conducta inversora, Sutil recurrió a una analogía: "Es como la ley Emilia. Antes del cambio legal, conducir después de beber era un accidente. Después, eras un asesino. Eso cambió la conducta. Los países y los empresarios funcionamos de acuerdo a las reglas."

Permisología: el freno más concreto a la inversión

Sutil fue especialmente enfático en el problema de los permisos. Señaló que Chile transformó sus procesos de aprobación en algo "engorroso, ineficiente e innecesario", con proyectos que en otros países demoran dos años en partir y aquí tardan entre seis y diez. Puso como ejemplo proyectos propios ejecutados en Perú y en California, donde las autoridades locales se presentaron de forma proactiva a ofrecer apoyo: "En Piura, toda la organización estaba disponible para resolver los problemas. En Fresno, la autoridad llegó a preguntarnos en qué nos podían ayudar."

También apuntó a la distorsión que han sufrido las declaraciones de impacto ambiental, que en muchos casos se han convertido en procesos de evaluación completos, por la interpretación extrema que algunos funcionarios dan a reglamentos y guías. Citó casos que calificó de absurdos: "Una tapa de Coca-Cola del año 40 declarada monumento nacional, o un proyecto de hospital frenado por un corredor ecológico para arañas en plena ciudad."

En ese punto, Juan Manuel Astorga lo interpeló: ¿no hay también una responsabilidad histórica del mundo empresarial, que durante décadas ignoró el medioambiente? Sutil lo reconoció parcialmente —"en los 80 y 90 lo tuvieron"— pero insistió en que la industria minera chilena hoy opera con estándares más altos que Canadá o Estados Unidos, y que el problema actual no es de exigencia ambiental sino de ejecución y plazos.

¿Es realista crecer al 4% y bajar el desempleo al 6,5%?

Ante la pregunta de si las metas presidenciales son alcanzables, Sutil respondió sin dudar: "Ya lo hicimos. Aylwin creció al 7%, Frei al 6%, Lagos sobre el 5%, Piñera también." El empresario sostuvo que esas tasas no son un milagro sino el resultado natural de tener reglas claras, estabilidad institucional y competitividad tributaria. "Chile se comió un estallido social, se comió el gobierno de Boric, se comió la pandemia y siguió creciendo. Eso es estabilidad. Una minera va a preferir invertir aquí antes que en Argentina o en Canadá, que tiene más impuestos."

La ventana de repatriación de capitales: buena señal, recaudación limitada

Respecto a la ventana de 12 meses para repatriar capitales con un impuesto único del 7% —con la condición de mantenerlos invertidos al menos ocho años—, Sutil la calificó como una buena señal pero con impacto fiscal modesto. "El mundo empresarial tiene sus platas correctamente declaradas. No sé si va a recaudar mucha plata, honestamente", dijo, recordando que algo similar ocurrió durante el gobierno de Bachelet, cuando se logró atraer capital pero en volúmenes acotados.

El desafío político: construir mayoría más allá del 50+1

El punto más crítico que planteó Sutil no fue técnico sino político. Señaló que la clave del éxito de la reforma está en si el gobierno logra construir una mayoría más amplia que el mínimo necesario para aprobarla, de modo de darle estabilidad en el tiempo y evitar que un gobierno futuro la revierta. "Ojalá concilien más del 50+1. Para eso están el ministro Alvarado y el ministro García trabajando."

Y reconoció, con franqueza, la dificultad de desideologizar el debate: "Es muy difícil conciliar un modelo de desarrollo económico con el Partido Comunista o con una ala importante del Frente Amplio. Pero el mundo empresarial no es lo peor, es lo que mueve los países, genera el empleo y genera los recursos para que el Estado funcione."

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