Gobierno alista cambios a 40 horas: Vallejo y Jara critican proyecto que aumentaría la jornada laboral
- Por Felipe Gallardo
¿Qué pasó?
Las exministras del Gobierno del expresidente Gabriel Boric, Camila Vallejo y Jeannette Jara, lanzaron un video en sus redes sociales donde criticaron la idea de que se modifique el cálculo de la jornada laboral para permitir semanas de hasta 52 horas de trabajo en temporadas altas. La ofensiva comunicacional de las exautoridades encendió de inmediato el debate político en el Palacio de La Moneda, justo antes de que el Ejecutivo presente esta semana un paquete de modificaciones a la ley de 40 horas, normativa que actualmente se encuentra en su fase de 42 horas obligatorias.
En el registro, las exsecretarias de Estado advirtieron de manera tajante que los cambios de adaptabilidad impulsados en el marco de la agenda proempleo ponen en riesgo los avances de la reforma laboral. Al respecto, la exministra del Trabajo, Jeannette Jara, alertó de que cambiar la forma de distribuir la jornada para abrir la puerta a regímenes de 52 horas semanales afectará directamente el descanso y la calidad de vida de las familias chilenas.
"Las 40 horas están en peligro. ¿Por qué? Porque ahora quieren cambiar la forma de distribuir la jornada para que existan muchas semanas de hasta 52 horas. Es decir, vamos a pasar de semanas de 40 horas a semanas de 52", indicó en sus redes sociales.
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La explicación técnica ante las críticas
Frente a los cuestionamientos generados por las declaraciones de Vallejo y Jara, desde el Ejecutivo descartaron que la iniciativa sea un retroceso frente a la normativa vigente. Fuentes de Gobierno explicaron que el proyecto no establece una nueva jornada ordinaria fija, sino que busca dar más flexibilidad al sistema para sectores que tienen alta producción estacional, como los restaurantes o el comercio en fechas festivas.
La medida propuesta permitiría que el promedio de las horas legales deje de calcularse de forma mensual y pase a medirse en un rango anualizado. Bajo este modelo, un empleado podría trabajar hasta 52 horas en una semana puntual. Este límite resulta de sumar la jornada base y las horas extra permitidas por el artículo 31 del Código del Trabajo. La condición es que esos periodos se compensen después con semanas de menos actividad o días libres.
Al respecto, el economista de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago (FAE USACH), Víctor Silva, explicó detalladamente el funcionamiento técnico del tope semanal propuesto:
"Esas 52 horas no son la nueva jornada ni una jornada promedio, son el máximo de horas que una persona puede trabajar en una semana puntual, sumando su jornada ordinaria más las horas extraordinarias permitidas por la ley. Es decir, en una semana específica un trabajador podría llegar a esas 52 horas, pero solo si esa carga se compensa después con semanas de menor trabajo, de manera que el promedio se mantenga en 40 horas".
Posturas en el Congreso y la ciudadanía
La discusión legislativa sumó reacciones tras el término del Comité Político de este lunes. Desde la oposición, la diputada de Renovación Nacional (RN), Ximena Ossandón, valoró que el Gobierno haya recogido mociones para usar promedios anuales, argumentando las ventajas de la planificación y la adaptabilidad horaria:
"Vemos con mucho interés que el gobierno haya recogido una moción de mi autoría y de la Banca de Renovación Nacional, presentada para ampliar los rangos de cómputos de las 40 horas sobre la base de promedios. Esta medida permite optimizar los tiempos de trabajo y familia para el trabajador y mejora también la planificación del empleador, trabajando más horas en épocas de mayor demanda y rebajando la jornada en periodos de menor demanda".
Por el contrario, desde el oficialismo, el diputado del Partido Comunista (PC), Luis Cuello, rechazó la iniciativa del Ejecutivo, advirtiendo sobre el impacto que este cambio de cálculo podría significar para el empleo y los derechos laborales:
"El gobierno está actuando de mala fe con los trabajadores porque prometió en campaña que no iba a tocar las 40 horas. El argumento que es un cambio de la forma de cálculo es bastante engañoso, todavía que al mismo tiempo se propone flexibilizar la causal de despido de modo que un trabajador no tendrá ninguna garantía que va a trabajar esas 15 o 30 semanas que el gobierno hoy día propone".
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