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"Aquí pierdes el miedo": la historia del paramédico chileno que viajó hasta Ucrania para ayudar con la guerra

  • Por Ana María Lizana

Luis Lagos, técnico en enfermería, viajó desde Chile a Ucrania para unirse en ayuda al país que, actualmente, aún sigue siendo invadido por Rusia. Voluntario de la Legión Internacional de Defensa Territorial Ucraniana, decidió dejar el país para ir en ayuda de soldados ucranianos.

Sobre su estadía en Ucrania, afirma que cada día "es de vida o muerte, son ataques, son rescates" y que su instrucción durante el día es "moverse mucho y aprovechar el tiempo al máximo, porque a veces suenan las alarmas y debes ir al refugio", cuenta en LUN.

"Mi motivación es ayudar"

Según detalla, en la Legión que está ayudando a soldados ucranianos, es el único chileno parte. Junto a otros extranjeros, se unieron en una misma cruzada. No obstante, antes de llegar a eso, se les pidió una serie de documentación para ser aceptados.

Sobre su decisión, cuenta que "mi motivación es ayudar" luego de haber visto todo lo sucedido en territorio ucraniano tras la invasión rusa. Fue por este motivo que decidió presentarse como voluntario a sus 46 años.

En pocos días, ya estaba en la embajada de Ucrania en Chile y aunque pensó que le iban a poner trabas, fue al contrario. "Tuve un buen recibimiento. Iba preparado para algunos impedimentos, pero fue todo lo contrario. Presenté papeles y me dejaron bien claro que si quería ir, yo debía pagarme los pasajes. Ya tenía contemplado eso".

Viaje hasta Ucrania

Fue al día siguiente de haberse presentado que viajó hasta Ucrania. Sin embargo, el viaje no fue directo, debiendo hacer algunas paradas antes. Primero llegó hasta Ámsterdam, luego a Núremberg y ahí espero a que lo contactaran.

"Me mandaron un mapa y con eso yo tenía que llegar a una zona de encuentro. Después me enviaron unos contactos, quienes se iban a comunicar conmigo. Suena súper fantástico, pero cuando llegué, me llamaron por teléfono y me fueron a recoger para llevarme a la frontera con Polonia, luego a Cracovia y finalmente Ucrania", detalla Luis.

Primeras horas en la guerra

Al estar inmerso en la guerra, confiesa que vivirlo es "aterrador. El día que llegué al campamento, llegué muy tarde, porque había muchos controles ciudadanos, de civiles. Llegué como a las 2 de la mañana y a las 5 bombardearon. Fue una cuestión increíble, algo que no olvidaré".

"Cuando cayó el misil, había cerca una trinchera. Corrí hasta ahí para protegerme. Salté y la trinchera estaba con agua. Ahí me mantuve con el agua hasta el cuello, congelado, porque hacía frío. Eso salvó mi vida", relata.

Sin embargo, asegura que lo que más lo impresionó fue "el sonido de los aviones, de los bombazos. Es un sonido totalmente distinto, un sonido nuevo. Uno lo ve en las películas, pero no es así. Es como un sonido subterráneo, como si viniera de abajo, acercándose muy fuerte" y que el calor tras los bombardeos es una "sensación de terror".

"Aquí pierdes el miedo"

Pese a lo vivido, cuenta que no ha sentido miedo. "Aquí pierdes el miedo y te das cuenta de por qué estás acá, que estás para ayudar. Esa es mi motivación. Cuando nos atacan, pienso al tiro en qué sentirán los civiles, una madre con todo esto. Yo no puedo tener miedo, vine a ayudarlos", remarca Lagos.

Sobre la guerra, dice que es "a distancia" y que "no es como la enseñan. Ahora todo es lejos, entonces tú no sabes dónde va a caer el misil", afirma. Pese a ello, ya tuvo la dicha de rescatar un soldado, quien lo llamó para agradecerle.

"Él estaba aplastado en un edificio que bombardearon, tenía escombros y los pisos del edificio encima de él. Con palos y gatas hidráulicas de los autos quemados pudimos levantar y rescatarlo. Ese es el mejor premio", concluye el chileno.