¿Cómo el Indie se volvió Pop y el Pop se volvió Indie?

  • Por Matías Andújar

Hace rato que viene y uno se hace este cuestionamiento, pero cuando vemos a Jay-Z junto a Beyoncé el 2009 en un concierto de Grizzly Bear, it's like WTF nigga?

Porque podrían haber aparecido perfectamente en un show de Death Cab For Cutie, no sé, Empire Of The Sun, hasta Cat Power, pero ¿Grizzly Bear? Sorpresa. 

Bueno, si uno lo piensa bien, no es tan tirado de las mechas, perfectamente podríamos verlos en uno de Bon Iver, quien ya hasta colabora con Kanye West. Bon Iver era un tipo solo, con su guitarra y su polera tela de cebolla. Y era maravilloso. Hoy se ha hecho un reconocimiento mundial, se dejó la barba, se puso la de franela y, cuando la ocasión lo amerita, puede vestir un estricto y distinguido blanco. Y maravilloso como era, quizás todavía lo es. No lo sé. No lo he seguido. 

Jay-Z es tremendo productor. Pero de Rap y DJ’s. Ahora ya comenzó a probar nuevas cosas. Grimes, por ejemplo. En sus palabras, al preguntarle por estas apariciones, él respondió que estos estilos podrían “hacer al Rap mejor música”. 

Las bases y sus variaciones se agotan. Sobre ellas hay que ir buscando y agregando nuevos elementos. El Rap es el estilo que, lejos, más “samplea”. Así como también el Rap y el Pop son los estilos con el mayor número de colaboraciones.

El 2010 se ve a Jay-Z prácticamente cabeceando Coldplay. Pero el mismo año aparece con su pareja viendo a Beach House. Y ahí uno se confunde. Beach House ha ganado popularidad, pero nunca es un Coldplay.

¿Cuándo empezó este cruce? Es difícil establecer los límites. Todavía estamos discutiendo quién concibió el Heavy Metal. Y no le veo fin.

Pop, lo que se dice Pop, viene del inglés «Popular», y ya más o menos manejamos el concepto. Tenemos a “La Reina del Pop”, “La Princesa del Pop”, que son ejemplos bien gráficos de lo que es el género. Pero resulta que incluso ellas mismas han colaborado a romper las fronteras. A grandes rasgos, claro. 

Miss Kittin deja la escoba con su Electroclash el 2001. El 2002 Paul Oakenfold, en otro estilo, pero dentro del género, también la rompe. Pero sabía Moya quién era. Madonna agarra a Oakenfold y le pide remixes y teloneo. Fama mundial para él.

El Pop de Madonna ya no era Pop, sino Electrónica. Mucho menos era la chica virgen de los 80s.

James Blake le hace enormes bases al «Damn» de Kendrick Lamar, Lamar invita en un tema a U2, U2 rescata del olvido a Johnny Cash y lo invitan en el Zooropa, Cash vuelve a las pistas, llega a hacer un cover de Nine Inch Nails, Trent Reznor, de NIN, introduce a The Cure en su presentación del Rock And Roll Hall Of Fame. Y así. Cruce tras cruce. 

Es un diálogo.

Hasta Shakira hace una versión de «Islands» de The XX.

Todo esto va difuminando los límites del “Indie”. Del inglés «Independet». Donde alguna vez hubo un límite, uno casi policial. 

Acaso el principio de estas excéntricas mezclas fue Aerosmith con Run-D.M.C. En 1975. Fue un hit grosero. Hacía el cruce, además de musical, racial, generacional, estilístico, cultural. Abarcaba muchos campos. Una fórmula que han seguido repitiendo. 

Hoy, la cosa ya está loca. Hasta Maluma colabora con Madonna. Asquerosamente mercantil. La Industria. Se trata de montos y porcentajes. Fusionar dos grandes líderes en ventas, distintos estilos, distinto público. Negocio redondo.

Que haya diálogo, no significa que todos los diálogos sean buenos.

Un diálogo maravilloso que ejemplifica a la perfección lo que estamos tratando —tratando de hablar— fue el de Nick Cave con Kylie Minogue. Un verdadero Príncipe de las Tinieblas con la Princesa de la Discoteque.

¿Cuál es el resultado? Quizás lecciones de lo fue el precedente de este encuentro. 1996.

Para el 2000 ya había un colapso en la Industria. Fue el formato digital. Éste terminó por extinguir la venta de discos físicos.

Hoy todo se hace vía YouTube, y por medio de singles. Ya nadie escucha discos completos. Es la Era del Videoclip. Esa es la gran pantalla para exhibirse. Exhibir las pintas, las piernas, las coreografías, los pectorales, los tatuajes.

Y lo que empezó como algo netamente musical, como una expresión genuina, termina cayendo “en las garras de la comercialización”.

Si tienes una buena banda pequeña y engancha, te dan bola, comienzas a ganar plata y puedes vivir de la música. ¿Prenderías? La mayoría lo hace.

Y si ya eres una estrella Pop, te puedes dar el lujo de introducir nuevos elementos. Unas guitarritas acústicas por aquí, por allá, unos cálidos sintetizadores, bajar las revoluciones del beat, quizás abandonar un rato el vestido de bola disco, la máscara de maquillaje.

Y ojo que hay resultados hermosos.

Se acepta una personalidad más oscura o por lo menos explorando una más compleja. Muchas veces aceptando su propia imagen y su propia música.

Es importante acordarse que había un Pop que no sabían bien cómo catalogar. No podía ser solo “Pop”. Ya era una amalgama de elementos. Hoy, podemos encontrar Synth pop, Dream pop, Avant pop, Art pop, Sunshine pop, Bubblegum pop, Dance pop, Europop, Future pop, Noise pop, Diva house, Vocal trance, EBM, Downbeat y una larga lista. J-pop, K-pop. Todo tiene su etiqueta.

En el mundo del Pop, muy pocos componen sus propias canciones. Lo que convierte a la Industria en una especie de explotadores. Pagan 10 por una composición, se quedan con los derechos, y ganan 1000.

Ahora, si uno lo ve al revés, ante la pop-ularidad del mundo Pop, hay quienes le rinden una conveniente pleitesía. Dejan de ser compositores y comienzan a ser colaboradores del aclamado músico. Se suben al escenario.

Hay un tema de valores ahí que se ponen en juego cuando se hacen estos acercamientos.

Por parte de quien se acerque, si es que este “oportunismo” fuese real, sería venderse. La onda era tocar con la polera tela de cebolla. No digamos que es una evolución musical natural. 

Actualmente, cuesta encontrar un buen Indie-Indie, lo que se llama Indie. Medio que suenan todos muy parecidos.

Como nobles ejemplos podemos sugerir: Bat For Lushes, Radio Dept, The Microphones, Allison Weiss, M83, Mirah, Future Islands, Black Heart Procession, además de los ya conocidos y excelentes, Postal Service, Yo La Tengo, Bright Eyes, Grandaddy, Mac Demarco o DIIV. 

Un clásico de antaño. 

Una propuesta nueva. 

Un cruce perfecto entre Indie y Pop. 

Después de todo, o de la más mínima cosa, es música, y está para el placer amable o para el dañino. O los dos a la vez. 

Nota: los nombres de los estilos musicales van en minúsculas, pero esta vez los utilizamos en mayúsculas para ayudar una mejor comprensión y distinción.

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Zona tres datos:

1.- Lana del Rey rechazó una colaboración con Bad Bunny. Éste le escribió, ella le dio un seco “No” y lo bloqueó. Además, no tenía idea quién era. 
2.- El término Indie rock se asoció a las bandas que permanecieron fieles a su estilo, después del brusco portal que abrió el Grunge y con él, la pérdida completa del sentido de lo «Alternativo». 
3.- Bien lo dijo el maestro Jorge González. "¿Qué es esa hu*á de placer culpable? Te gusta o no te gusta". Escuchemos tranquilos. Cada uno con su cóctel y menjunjes.