De la nave de Arturo Prat al actual buque escuela: la evolución de la Esmeralda en tamaño, tecnología y velocidad

En vísperas de las Glorias Navales, la Esmeralda vuelve a ocupar un lugar central en la memoria histórica de Chile.

La creencia común y atractiva es que el imponente buque escuela que hoy surca los mares es la misma nave que, al mando de Arturo Prat, enfrentó al monitor Huáscar en Iquique. Esta idea ofrece un vínculo físico y directo con uno de los máximos héroes nacionales y el combate que selló su leyenda el 21 de mayo de 1879.

El poder de un nombre emblemático

La confusión se sostiene en la fuerza del símbolo. El nombre Esmeralda está tan arraigado en el imaginario colectivo que, al ver el actual buque, la conexión con la gesta de Prat es casi automática. La prominencia de la nave en las ceremonias navales y su rol como embajadora de Chile refuerzan esta asociación emocional. Por eso, muchos asumen que se trata de una única y legendaria embarcación que ha sobrevivido al tiempo.

Las cifras que separan a dos naves

Sin embargo, los hechos desmienten esta idea. Según Alfonso Kaiser, ingeniero naval y académico de la U. Andes, las diferencias son abismales. La corbeta de Prat, hundida en Iquique, era "un buque de no más de 60 metros", mientras que el actual Buque Escuela Esmeralda mide "más de 120 metros, casi el doble".

La diferencia en peso es aún más drástica: la nave de 1879 no superaba las 850 toneladas. "Hoy día hay yates deportivos que son más grandes que nuestra Esmeralda de Prat", afirma Kaiser. En contraste, el buque actual supera las 3.500 toneladas de desplazamiento.

La realidad: una estirpe de buques

La realidad es que ha habido varias naves con este nombre. El experto aclara que la primera Esmeralda fue una nave española capturada por Thomas Cochrane en el Callao durante la Guerra de la Independencia.

La segunda fue la de Prat, mandada a construir en Inglaterra hacia 1852 por el presidente Manuel Montt. El buque actual es una nave completamente metálica de origen español, que llegó a Chile en 1954 como parte del pago de una deuda de salitre. "Eran dos buques que estaban construyendo para la Marina Española y a uno se lo pasaron a Chile", señala Kaiser.

Bautizado inicialmente como Juan de Austria, "rápidamente pasó a llamarse buque escuela Esmeralda desde el año 54". Su misión hoy es pedagógica: "Prepara a los marinos en las artes de la navegación", tanto en las más modernas como en las tradicionales, pues "uno todavía navega por estrellas en la Esmeralda".

Lo que el mito oculta: la evolución naval
La idea de una sola Esmeralda, aunque romántica, oculta una verdad crucial sobre la historia naval y el propio combate de Iquique. El mito enmascara que la nave de Prat, aunque moderna en su momento, para 1879 "ya era un buque pasado de época".

Su velocidad no superaba los 8 nudos y "su armamento no penetraba los cascos acorazados de hierro por parte de un barco de madera que ya estaba bastante desvencijado". El sesgo heroico simplifica la historia. Oculta el contexto de obsolescencia tecnológica que hizo aún más desigual el enfrentamiento y más notable el sacrificio de su tripulación.

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