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No solo del Reino Unido: ¿Por qué Carlos III fue proclamado rey en Australia y Nueva Zelanda?

Luego de asumir el trono del Reino Unido, el rey Carlos III fue nombrado formalmente este domingo 11 de septiembre como monarca de Australia y Nueva Zelanda, en ceremonias oficiadas por las autoridades locales.

En Canberra, capital australiana, el gobernador general David Hurley proclamó al sucesor de la fallecida reina Isabel II como rey de Australia "por la gracia de Dios".

En una ceremonia similar en Wellington, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, alabó al nuevo monarca por su "afecto" al país y haber "demostrado de manera consistente su aprecio profundo por nuestra nación".

¿Por qué Carlos III también es rey de Australia y Nueva Zelanda?

Ambos países son dos excolonias británicas. Si bien políticamente son independientes desde hace décadas, mantienen al rey o reina de Inglaterra como jefe de Estado —al igual que Canadá, Jamaica, Belice y otras 16 naciones del mundo—, lo que no ha estado exento de polémicas en la interna y podría significar el primero de los problemas que tendrá que enfrentar el nuevo monarca.

En Australia, la idea de abandonar la monarquía y pasar a un modelo de república ha estado vigente desde hace décadas, pero en 2016 cobró mayor relevancia, cuando cuatro mil ciudadanos firmaron un manifiesto para sustituir el sistema monárquico y dar paso a uno republicano.

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El entonces primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, cercano al republicanismo, declaró aquel año estar a favor, pero que la idea de realizar un plebiscito "no era una prioridad", dejando entrever que la sustitución del sistema político se debatiría una vez que la reina Isabel II falleciera, lo que finalmente ocurrió el pasado 8 de septiembre.

Lo que no heredará Carlos de la reina Isabel 

Una vez conocida la muerte de la monarca a sus 96 años de edad, resurgieron las palabras que divulgó a principios de año el director ejecutivo del grupo de campaña "Republic", Graham Smith.

"La reina es la monarquía para la mayoría de la gente. Después de que ella muera, el futuro de la institución está en serio peligro (...) Puede que Carlos herede el trono, pero no heredará la deferencia y el respeto que se le otorga a la reina", señaló. 

Un mes antes de la muerte de Isabel II, el 12 de agosto, Smith publicó una columna de opinión en que nuevamente criticaba el sistema monárquico.

"Nunca he oído un buen argumento a favor de la monarquía, y he oído muchos debates sobre el tema. Desafortunadamente, estos debates se desvían por afirmaciones tontas sobre el turismo, la realeza "trabajadora" o la importancia de un monarca hereditario en la defensa de nuestra constitución", escribió.

"Los mitos y el sentimentalismo se interponen en el camino de un desafío desesperadamente necesario al poder y la riqueza heredados, las fallas significativas de la casa real y el impacto perjudicial de la monarquía en la vida política de nuestra nación", agregó.

Será cuestión de días para que este debate histórico sea puesto en la mesa de Carlos III, tema que tendrá que manejar con sus propias manos y no eludir su responsabilidad.

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