Dólar cerca de los $950: ¿Qué hay detrás del alza y cómo impacta a la economía?
- Por Meganoticias
[Comunicado de prensa]
El billete verde cerró la última semana de julio en CLP 947, acumulando dos alzas semanales consecutivas y tocando niveles que no se veían desde noviembre. Detrás del salto está el conflicto en Medio Oriente que no se resuelve, un barril de petróleo que promedió los 90 dólares en lo que va de 2026 y una Reserva Federal que podría subir los tipos en cualquier momento.
Para Chile, la combinación llega en mal momento, con la inflación disparada y el mercado laboral en proceso de enfriamiento. A continuación, un análisis del impacto de las variaciones en el tipo de cambio sobre la economía local.
La inflación que llegó por los combustibles: del 2,4% al 3,9% en tres meses
El Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio de 2026 confirma un dato que se sospechaba de antemano.
La inflación total saltó del 2,4% en febrero al 3,9% en mayo, impulsada casi en su totalidad por el componente energético, datos macro esenciales para quienes operan en mercados financieros a través de plataformas como OneRoyal, ya que constituyen información relevante para evaluar posiciones en pares de divisas como USD/CLP o en instrumentos ligados a commodities energéticos.
La gasolina y el diésel fueron los principales responsables, mientras que la inflación subyacente (que excluye los elementos más volátiles) se mantuvo en torno al 3,2%, en línea con lo previsto.
El Banco Central estima que la variación anual del IPC retornará al entorno del 3% recién en el segundo trimestre de 2027. Hasta entonces, los hogares chilenos seguirán sintiendo el impacto en el transporte, los alimentos y los servicios más expuestos a los costos del petróleo.
Oriente próximo, petróleo y el efecto dominó sobre el peso chileno
La cadena de subas se originó con el cierre del estrecho de Ormuz, que detuvo el tránsito de cerca de 20 millones de barriles diarios, el 20% de la producción mundial de crudo.
Aunque parte del flujo se ha compensado con oleoductos alternativos y uso de reservas, el déficit persiste. El Banco Central de Chile proyecta un barril (promedio WTI-Brent) a 90 dólares para 2026, un 4,5% más que en su estimación de marzo.
El petróleo caro encarece las importaciones de combustible, que Chile paga en dólares, y presiona al alza el tipo de cambio. A eso se suma el fortalecimiento global de la divisa como activo refugio: cuando la incertidumbre geopolítica sube, los capitales migran al dólar y las monedas emergentes absorben el golpe.
Analistas locales proyectan un rango de 940 a 960 CLP, con riesgo de buscar la parte alta si el cobre corrige o si la demanda por refugio se intensifica.
La Fed aprieta mientras Chile se enfría: el dilema del diferencial de tasas
Mientras la economía chilena se desacelera (el PIB se contrajo 0,5% anual en el primer trimestre y el rango de crecimiento para 2026 se recortó a 1,0-1,75%), la Reserva Federal de los Estados Unidos enfrenta presiones para subir tipos, lo que podría encarecer aún más a la moneda del Norte.
Si la Fed sube y Chile mantiene su tasa de política monetaria, el diferencial juega en contra del peso. La lógica es que una tasa libre de riesgo más alta en Estados Unidos hace más atractivos los activos en dólares y acelera la salida de capitales desde economías emergentes. Es, como lo describió un analista local, "mucho más atractivo invertir en un fondo en Estados Unidos que en Chile, lo que conlleva sacar dólares del país".
En el informe publicado en su web queda claro que el Banco Central de Chile tiene un plan progresivo en el que la evolución de la TPM irá evaluándose reunión a reunión. Para los inversores, el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor al habitual.
La otra cara del dólar fuerte: exportaciones, cobre y la megarreforma
No todo es negativo. Un dólar alto mejora la competitividad de las exportaciones chilenas en mercados internacionales, y el precio del cobre, principal producto de exportación del país, se proyecta en US$5,8 la libra para 2026, impulsado por la demanda de inteligencia artificial, la transición energética y el gasto en defensa global. Los términos de intercambio siguen siendo favorables.
Pero la fortaleza del dólar también encarece toda la cadena de importaciones, desde insumos industriales hasta bienes de consumo. Y la discusión de la megarreforma económica y tributaria introduce ruido adicional que empuja a parte del mercado a buscar refugio en dólares.
El desempleo subió al 9,1% en abril, la creación de empleo formal es débil y los salarios reales pierden terreno frente a la inflación. El IPoM lo resume sin rodeos: varios fundamentos del consumo privado han tenido una evolución menos favorable.
Para una economía que depende de lo que decidan simultáneamente un banco central en Washington y un mercado de petróleo en el Golfo Pérsico, el margen de maniobra propio se estrecha.
