Así luce hoy el niño de "La vida es bella" a 23 años del estreno de la película

  • Por Meganoticias

El nombre del actor italiano Giorgio Cantarini probablemente no diga mucho para la mayoría de las personas. Sin embargo, todo cambia al precisar que este joven de 29 años es quien personificó al niño de la recordada cinta “La vida es bella” de 1997, ganadora de tres premios Óscar, incluyendo el de mejor película extranjera.

En este filme, Cantarini tenía solo cinco años, pero supo dar vida al personaje del pequeño Giosue Orefice, el hijo del protagonista, Guido, interpretado por Roberto Benigni, quien a través de historias y elementos de comedia intentaba ocultar el horror de vivir en un campo de concentración nazi.

Tras ese prematuro y exitoso debut en la actuación, Cantarini también formó parte de otra cinta histórica y taquillera, como “Gladiador” (2000), donde tuvo el papel del hijo asesinado del protagonista Máximo Décimo Meridio, rol efectuado por Russell Crowe.

Su vida después de la fama

Luego de esos dos trabajos, cuando tenía ocho años, el pequeño actor dejó de aparecer en películas de Hollywood o de mayor reconocimiento, desarrollando una humilde carrera en filmes de menor alcance o en cortometrajes en su natal Italia.

“Nunca sentí un gran impulso por actuar, aunque sin duda es un arte que me intriga. Pero me interesa mucho más el oficio de guionista. (...) Hasta los 18, quería ser futbolista. El cine era algo que me gustaba, pero podía haber terminado perfectamente en un campo de juego”, confesó Cantarini hace un tiempo, según consigna Clarín.

Pese a esas palabras, el artista igualmente estudió algo relacionado con la actuación y el cine: “Después del colegio, siguiendo el consejo de Begnini, con el que siempre he estado en contacto y que todavía me invita a los estrenos o a tomar un helado, intenté entrar en el centro Experimental de Cinematografía de Roma. Conseguí mi diploma en 2014”, detalló.

"Me lo contaron como un cuentito"

Cantarini, además, reveló cómo fue que lo introdujeron a la dura historia de la que debía ser parte en “La vida es bella”, declarando que “me lo contaron como un cuentito. Es una historia sobre buenos y malos”.

Admitió que solo con el paso de los años se dio cuenta de lo crudo que fue el tema de la película. "Fue duro ir procesando que había jugado a actuar algo que había ocurrido, el Holocausto”, manifestó.

Actualmente, Cantarini realiza trabajos como guionista, graba cortometrajes y su vida transcurre entre las ciudades de Florencia en Italia y Los Ángeles en Estados Unidos, donde frecuentemente se reúne con parte de su familia.

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