Con cartas y crónicas de la época: Investigadora estudia los efectos provocados por antiguos terremotos en Chile

En el marco de la realización del Congreso Futuro, Ignacia Calisto, directora del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, dio a conocer una llamativa forma de estudiar los terremotos ocurridos a lo largo de la historia en el país: cartas y crónicas de la época.

Uno de los escritos que ha sido analizado por la académica es una carta que el intendente interino de Concepción, Ramón Boza, envió a Santiago para narrar qué tan desastrosas habían sido las consecuencias del terremoto de 1835 que afectó a la capital del Biobío.

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En ese escrito, la autoridad consignó aspectos del movimiento telúrico que son interesantes de cara al estudio de Calisto. "Primero se oyó un estrépito formidable, seguido de sucesivas sacudidas de la tierra, de sur a norte, en forma de olas marinas, que impedían a los aterrados pobladores mantenerse en pie", escribió por aquel entonces Boza.

Ignacia Calisto / Redes sociales

Modelos matemáticos sustentan la metodología

De acuerdo a lo que Calisto precisa a LUN, la idea es tomar la narración y llevarlas hacia un lenguaje un poco más técnico de manera de derivar la historia a un plano científico.

"Lo que hacemos primero es tomar la información que dicen los libros de historia: uno va marcando en un mapa la extensión y determinando la magnitud. Luego construimos cientos de miles de escenarios con esa información", detalla.

Así, con modelos matemáticos, se busca determinar qué clase de terremotos y tsunamis fueron los que ocurrieron para dejar las consecuencias que se describen en los textos, como la carta que escribió la autoridad penquista.

De esta manera, Ignacia Calisto y su equipo han reconstruido tres terremotos que son muy similares en cuanto a magnitud y a extensión del daño. Estos son los de 1751, 1835 y 2010, todos ellos acontecidos en lo que hoy es la región del Biobío y zonas cercanas.

 

Imagen referencial / Shutterstock

 

Lagunas sísmicas

En ese sentido, los tiempos en los que ocurre cada evento de estas características puede servir de "predictor" para adelantar cuándo podría volver a acontecer, en lo que se conoce como "lagunas sísmicas".

De acuerdo a Regina Toloza, geóloga y académica de la Universidad Central, los "términos de laguna sísmica, brecha o gap sísmico, se han acuñado en los últimos años, refiriéndose a zonas donde hay antecedentes que se produjeron grandes sismos, grandes terremotos y después han quedado tranquilas, sin movimiento".

"Entonces, se espera que en esa área vuelvan a producirse terremotos. Esa espera puede ser de 300, 400 años ya, o de menos. A eso se refiere con laguna sísmica. Tienes el antecedente previo y esperas que ahí pueda ocurrir un evento similar", agrega.

En todo caso, no es un indicador que pueda indicar precisión. Calisto, en esa línea, apunta a que "necesitamos poder reconstruir más atrás", por lo que la documentación a través de escritos podría ayudar de buena manera con los modelos matemáticos anteriormente mencionados.